Mientras arreglaba libreros una frase cayó desde lo alto de un entrepaño. La recogí: “…los mexicanos hemos vivido a la sombra de gobiernos alternativamente despóticos o paternales pero siempre fuertes: rey-sacerdote azteca, virrey, dictador, señor presidente. La excepción es el corto periodo que Cosío Villegas llama la República Restaurada y durante el cual los liberales trataron de limar las garras del Estado heredado de Nueva España. Esas garras se llamaban (se llaman): burocracia y ejército”. La frase en El ogro filantrópico de Octavio Paz.
Los libros se buscan unos a otros. Entre esos liberales combativos estaba Manuel Payno, autor de una novela mexicana del siglo XIX que regresa una y otra vez, como una leyenda negra. Me refiero a Los bandidos de Río Frío, la monumental obra que Payno escribió entre 1888 y 1891.
La segunda parte de Los bandidos de Río Frío tiene por protagonista a Relumbrón, personaje basado en la historia verídica de Juan Yáñez. El coronel Yáñez era el jefe del Estado Mayor Presidencial del presidente Antonio López de Santa Anna y se robaba hasta los rebozos. Su sistema estaba fundado en la violencia, el espionaje y el amparo del poder político.
Toda la primera parte de la novela gira en torno a Evaristo un despiadado asaltante de caminos, quien pasará a formar parte de la banda de Relumbrón poco después de ser nombrado capitán de rurales, una fórmula probada desde entonces. Relumbrón tenía informantes en todas las casas ricas de la Ciudad de México, un crupier corrupto en las casas de apuestas, cuadrillas de bandidos en las principales vías de comunicación y una casa de acuñación de moneda falsa.
Escribe Payno: “La mitad de los habitantes del mundo ha nacido para robar a la otra mitad, y esa mitad robada cuando abre los ojos y reflexiona, se dedica a robar a la mitad que la robó y le quita, no sólo lo robado, sino lo que poseía legalmente. Ésta es la lucha por la vida. (…) Estamos hablando sin máscara, y la máscara de la honradez es la que usan de preferencia los que más roban.”.
¿Quieren algo más actual? Los habitantes de ese mundo mexicano estaban convencidos de que el jefe de jefes de la banda era López de Santa Ana.
¿A qué les suena?