El rescate

Ciudad de México /
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No conozco lugar más democrático que una librería. En sus interiores, los libros ofrecen las más diversas visiones del mundo, se enfrentan unos a otros, debaten aún cuando sean enemigos y se toleran e intentan convencer de tramas, gustos e historias a quienes se internan en esa aventura de la libertad y la imaginación. No es el dinero lo que define a una librería sino el conocimiento, ese lugar en el cual los compradores eligen libremente, según su gusto, su ideología o sus emociones.

Por estos motivos acertó quien dijo que cerrar una librería no es cerrar un comercio, cuando una librería cierra sus puertas, desaparece una forma de circulación de la inteligencia. Por lo mismo, cuando una editorial pequeña se extingue no se pierde una empresa, se pierde una lectura del mundo.

Completemos el silogismo: el comisario Taibo cierra librerías. Su idea es regalar folletos infames, así ha destruido al Fondo de Cultura Económica. Esta no es una opinión, es un hecho.

Debemos agradecer a Ediciones Era que haya hecho visible la destrucción de la industria editorial con un boletín en el cual anunció el cierre de operaciones de su empresa. La Presidenta hizo un comentario en su conferencia y Taibo se hizo cargo de rescatar a la editorial. Les pondrán un puesto en Los Pinos, realizarán ventas nocturnas y seguramente les comprarán títulos de su fondo editorial. Aclaro: no soy de los que piensan, como Taibo, que venderle al gobierno es un acto de corrupción.

O sea que sí se pueden rescatar editoriales, pero tienen que ser de los cuates, de quienes comparten el credo. Hay una probabilidad de que Era le venda al gobierno los tomos, creo que son cinco, con los comunicados del EZLN y las piezas literarias del subcomandante Marcos.

O sea que Taibo y sus amigos sí compran libros de editoriales privadas, pero tienen que compartir las obsesiones de su secta. Esto tampoco es una opinión, es un hecho.

Me han preguntado la razón por la cual hablo de una catástrofe cultural. Respondo: si le entregas los nuevos libros de texto a Marx Arriaga y la política del libro estatal a Taibo, sólo ocurrirá un cataclismo que traerá cierre de librerías, desaparición de editoriales pequeñas y medianas y bibliotecas cerradas. No se trata de una consecuencia de la ineptitud, que los define, sino de una operación interesada en acabar con la bibliodiversidad. Por lo demás, le deseo a Era una larga vida.


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