Fascismo

Ciudad de México /

Encontré en un librero un pequeño ejemplar olvidado: Contra el fascismo, una conferencia que dictó Umberto Eco en 1995. Las campañas, los ires y venires de la vida política mexicana, los cuartos de guerra, qué se yo, me llevaron a estos párrafos que pongo a su consideración:

Culto a la tradición. Dice Eco: El tradicionalismo es más antiguo que el fascismo. Todos los mensajes originales contienen un germen de sabiduría y, cuando parecen decir mensajes diferentes o incompatibles, lo hacen porque todos aluden, alegóricamente, a alguna verdad primitiva. Rechazo de la modernidad. A pesar de que el nazismo estuviera orgulloso de sus logros industriales, su aplauso a la modernidad era solo el aspecto superficial de una ideología basada en la «sangre» y la «tierra» (Blut und Boden).

El culto a la acción por la acción. La acción es bella por sí misma y, por tanto, debe actuarse antes de y sin reflexión alguna. Pensar es una forma de castración. Por eso la cultura es sospechosa en la medida en que se la identifica con actitudes críticas. El desacuerdo es traición. El fascismo es racista por definición, busca el consenso explotando y exacerbando el miedo natural a la diferencia. Los seguidores deben sentirse humillados por la riqueza que ostentan los enemigos y por su fuerza. Se predica un “elitismo popular”. Pertenecen los ciudadanos al “mejor pueblo del mundo” y los miembros del partido son los mejores ciudadanos. Cada ciudadano debería convertirse en un miembro del partido.

Cada ciudadano debe ser educado para convertirse en un héroe. Como gritaban los falangistas: ¡Viva la muerte! Puesto que la guerra y el heroísmo permanente son juegos difíciles de jugar, el fascismo proyecta su voluntad de poder a cuestiones sexuales. Es el origen del machismo. El fascismo se basa en un «populismo cualitativo». Los individuos en cuanto individuos no tienen derechos y «el pueblo» se concibe como una cualidad, una entidad monolítica que expresa la «voluntad común». El fascismo habla la “neolengua”. Léxico pobre y sintaxis elemental con la finalidad de limitar los razonamientos para el pensamiento crítico.

Repasé una y otra vez estas definiciones y sin querer llegué a esta frase de Hannah Arendt: “las cuestiones políticas son demasiado serias para dejarlas en manos de los políticos”. Usted, ¿qué dice?


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