La Feria de Minería, abuso y fracaso

Ciudad de México /

Entre las muchas destrucciones que este gobierno le ha impuesto a la sociedad mexicana, no la menor de ellas es la del libro, la frágil y debilitada industria editorial se acerca al punto más bajo de productividad con todo lo que ello implica: editoriales medianas y pequeñas en riesgo de desaparecer, librerías con serios problemas financieros, rendimientos negativos, desempleo, menos lectores. 

De Morena se sabe todo, aunque nunca dejará de sorprendernos. Menos entendible resulta que la UNAM colabore en esta destrucción editorial. Me refiero a la Feria del Libro de Minería, a su organización, cobros estratosféricos por anticipado, desorden, salas apartadas por grandes editoriales, espacios ocupados por encargo y un largo sin fin de cortes en su carnicería anual.

Que yo sepa, de la Feria de Minería se han retirado ya Planeta, uno de los sellos más poderosos del país; Zorro Rojo, una fina y pequeña editorial, y Cal y Arena, que yo mismo dirijo. El FCE se retiró y con gran modestia, Taibo II puso unos tendidos para el pueblo en el ¡Palacio Postal!, uno de los grandes y más extraordinarios edificios de México.

Me explico con algunos datos: el costo promedio por stand es de 5 mil 800 pesos por metro cuadrado (más IVA). Si se paga después de las fechas establecidas, se aplican tarifas extemporáneas de $6 mil 637.93 pesos por m² (más IVA), el cálculo de un stand de 9 m² costaría cerca de $52 mil 200 sin contar IVA y tarifas adicionales por servicios extra. Los anticipos hay que pagarlos en agosto del año anterior a la feria. Si hacemos cuentas rancheras, un estand de 9 metros le costará a una editorial pequeña o mediana entre 130 o 150 mil pesos, si contamos los gastos de operación de la empresa, si agregamos el montaje y los salarios de quienes atienden de sol a luna.

Me pregunto si a la UNAM le urge este negocio, si realmente lo necesita o si debería diseñar una feria del libro en su extraordinario campus, cuyo mercado cautivo asciende a los trescientos cincuenta mil compradores potenciales. Quiero decir, una política que se oponga a la irresponsabilidad del gobierno, que regala 25 millones de libros a Cuba, Venezuela, Guatemala Colombia, Argentina.

Cal y Arena no volverá a esa Feria, ni yo en lo personal. No vale la pena.

Una pregunta, rector Lomelí: ¿le parece bien que la universidad que usted dirige realice esta feria de abusos? 


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