Los libros negros de texto

Ciudad de México /

Para infortunio del país, todas las aberraciones políticas del gobierno de López Obrador han anidado en los libros de texto. No soy de los que cree que sólo la ineptitud define a este gobierno, antes al contrario, siempre hay mucho más: el desprecio por el conocimiento, el encumbramiento de la ignorancia, la defensa anticientífica, el antiintelectualismo, la ideología dogmática de los años setenta, la ilegalidad como sello de casa, el descuido de los programas, y, desde luego, la ineptitud. Todo esto define las páginas de los nuevos libros de texto.

¿Alguien más incapaz que Marx Arriaga? Pues a él le encargaron los libros de texto que derribarán el nefasto muro neoliberal que impide la transformación. ¿Así, o más regresivo? Este ridículo funcionario dice que defenderá con su vida la basura que ha mandado imprimir en cientos de miles de ejemplares bajo un manto de opacidad.

He revisado los libros y me llevaría páginas poner ejemplos de estupidez colosal y hasta de risa loca si no fuera una verdadera desgracia. Prefiero seguir la línea crítica de Gilberto Guevara Niebla, alguien que ha dedicado su vida al estudio de la educación en México.

El modelo de la Nueva Escuela Mexicana desaparece asignaturas como Matemáticas, Lengua Española, Física, Biología, Formación Cívica y Ética, Historia y Geografía; el alumno no será el centro de la educación sino la comunidad, el espíritu colectivo, donde ocurrirá la enseñanza misma por encima de lo individual; desde muy niños, los alumnos aprenderán, según este modelo, a solucionar problemas sociales.

Lo que dominará en este paradigma educativo es la creencia por encima de la razón; la leyenda sobre la historia; la superchería sobre la ciencia; el dogma en el lugar de la diversidad.

No he presentado mis credenciales: estudié en escuelas públicas. En ese entonces, un alumno más o menos arriba del promedio de aquella primaria José Mariano Fernández de Lara podía competir con un alumno de una escuela privada y ganarle algún concurso de ortografía, o matemáticas, o lengua nacional. Luego este orgullo público desapareció roto en mil pedazos de crisis, corrupción, ineptitudes y mucho más. No había dos Méxicos tan marcadamente divididos.

Hojeo con cierto desgano los nuevos libros y encuentro ante todo un atentado a la libertad, y no exagero. No necesito ser un especialista en educación para saberlo. Quien lea estos libros y las guías de los maestros entrará a la indeseable sala de la oscuridad del conocimiento.


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