Marquesina

Ciudad de México /

Traigo un puñado de lugares y los pongo en mi escritorio sobre un mapa de la época. El Gambrinus Grand Restaurant​, ubicado en la segunda calle de San Francisco número 1, sustituyó sus toldos de lona, que se extendían más allá de la acera con una estructura de tubos de fierro que conducían cables eléctricos para iluminar los anuncios publicitarios: había nacido la marquesina y empezaba el siglo XX en Ciudad de México.

Al mismo tiempo que protegía del clima a las personas atraídas por los escaparates y el brillo de sus novedades, la marquesina ofrecía prestigio, moda y elegancia, afirmaba Enrique Tron, propietario de El Palacio de Hierro.

Cuenta Ignacio Ulloa del Río que la galería de cristal de vidrio del Café Colón, situado en Paseo de la Reforma en el año de 1889, cubría doscientos metros cuadrados de la terraza del café donde Mario Pani construyó el edificio de la Aseguradora Mexicana y hoy se encuentra el hotel Meridien. La marquesina no es, como suele pensarse, ese tablero de luz donde se anuncian los títulos de las películas de cine y de teatro, se trata de un elemento arquitectónico, un alero o techo pequeño diseñado para proteger las entradas de los establecimientos comerciales o los edificios de entonces de las inclemencias del tiempo. Bajo ese alero se veían iluminados por la extraña luz eléctrica hombres y mujeres vestidos a la derniére. De ahí que la marquesina se asocie con los escaparates, la exhibición, la moda, la elegancia.

En el Grambrinus Gustavo Madero fue apresado el 18 de febrero de 1913. En ese restaurante porfiriano comían Victoriano Huerta y Madero. El hermano del presidente ya le había advertido de la corriente subterránea de traiciones políticas a las que se enfrentaba el gobierno legítimo.

​​En algún momento de la comida, un hombre entró al restaurante y le entregó un mensaje a Huerta. Éste fingió una emergencia y le pidió a Gustavo su pistola pues venía desarmado, Gustavo se la dio y Huerta desapareció de la escena. De inmediato un grupo de soldados huertistas entró al restaurante y tomaron preso a Gustavo Madero. Lo llevaron a la Ciudadela en donde lo torturaron salvajemente, le sacaron el único ojo con el que veía pues el otro era de vidrio y lo martirizaron. Al final, un soldado le dio un tiro de gracia. Había muerto el hermano del presidente Madero y uno de los intelectuales del maderismo.

Gustavo Madero y Victoriano Huerta entraron y salieron debajo de la marquesina que aún brillaba y prometía prestigio.


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