Muertos

Ciudad de México /
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Entra por la ventana el viento frío del Día de Muertos y no me he podido zafar de la tentación de pensar en la muerte de alguno de los míos. A principios del año que baja poco a poco el telón, murió mi hermana Guadalupe. Su viaje al otro mundo me dejó una marca como de hierro fundido. Tengo varios muertos en la familia, pero esta partida me dejó un raro desaliento, un sabor de cosa incumplida en los 74 años de su edad y un olor a tristeza y humo de cigarro. Le diagnosticaron enfisema o enfermedad pulmonar obstructiva crónica, no sé, para mí estas enfermedades se parecen en su tortura inexorable: asfixia, falta de aire, espasmos pulmonares, puntas de oxígeno de un concentrador para respirar con menos dificultad.

Vi a mi hermana en su casa antes de su muerte, ambos sabíamos que se trataba de decirnos adiós. Le llevé anzuelos durante cuatro días seguidos para que me permitiera entrar a su cuarto en la parte alta de una casa de la Condesa: galletas, nueces de la india, tamales, atole.

–Por qué te gustan estas cosas horribles–, la provocaba.

–Me encantan, pero las galletas están muy duras y con mis dientes.   

Ella y yo no éramos de grandes pláticas. Le fascinaba, eso sí, hablar de nuestra madre, se alargaba en relatos que los dos nos sabíamos de memoria, pero ella se incrustaba en su recuerdo.

Empieza a circular Los años oscuros, un diario literario, político y personalísimo que empieza en 2020 y termina en 2024. Mi hermana no había muerto. Dejé escrito esto:   

24 de mayo de 2023.

Traigo a mi hermana en la cabeza. El espectro que deambula en estos días en su casa oscura fue una mujer dichosa. A la joven de 24 años que recuerdo le gustaba tener novios. Bailaba con gracia. Le gustaba el trago, la fiesta y los hoteles de paso. Sólo mi madre y yo sabíamos que gozaba en la clandestinidad con un amante casado.

El mundo deslumbraba con el brillo de la novedad (…) Mi hermana cantaba “¿Quieres ser mi amante?”, la canción que compuso e interpretó Camilo Sesto. En los ojos verdes de mi hermana se podían observar vegetales desconocidos. Se apagó muy pronto su estrella y alguna verdad la ensombreció. No sé cuando, no supe verlo, pues yo mismo buscaba un camino que me llevara lejos del presente.

Vean lo que trae un Día de Muertos.


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