No y no

Ciudad de México /

La vida es una forma de enfrentarse a las negativas. Mis padres siendo tan buenos como lo fueron en distintos momentos de sus vidas, me decían siempre que “no”. No podía salir en bicicleta, te atropellan. Me iba a escondidas. No camines de noche, te asaltan, te roban, te acuchillan. Mi madre decía acuchillar. Caminaba con miedo. Ni se te ocurra ir al baño del cine, te violan. No fui a esos baños sino acompañado por una escolta de amigos, como a la casa de los sustos. No puedes ir con tu novia a los parques. Gran lección, inventé los hoteles que me pagaba un amigo querido que hoy ha muerto.

El “no” se volvió parte de mi lenguaje y de mi conciencia, de mi vida: “no”. Cuando hablo, mi muletilla es “no”. Negar, diría un analista, ¿por eso niega? Y entonces yo le diría: no, y no volvería a ese consultorio.

¿Quéelegirían? Yo, lo que dañe menos a losque amo

Cuerpo.....

Cuando mi hermano se estaba muriendo me preguntó si se estaba muriendo, le contesté: no. ¿Debí decirle que sí? ¿Cuánta verdad soportan los hombres y las mujeres? Sí: te estás muriendo; sí, ve en bicicleta, eres invulnerable; sí, ve a los baños de los cines, nada nunca te ocurrirá; sí, pasa la noche en el parque con tu novia. Negar cumple una función compasiva: soy y no soy. Ese equilibrio debe soportar la vida.

Empiezo a hacerme bolas. Del otro lado de los negadores se encuentran los fiscales. Los que acusan día y noche buscando la verdad. ¿Y para qué quiero la verdad pura y dura, de qué me servirá ver todo de frente y con la mirada de un fiscal inexorable?

En mi casa, decía, todo era el “no”. Así crecí, con el “no” en la punta de la lengua. Luego con los años abandoné el “no” y todo se convirtió en “sí”. Confesaba en la oscuridad: No puedo decir “no”, todo es “sí”. Entonces me convertí en “afirmador” profesional. Llenaría un cuaderno si escribo todas las veces que he dicho “sí” queriendo decir “no”. Ya sé que piensan que soy idiota. Un idiota reactivo.

Puestas así las cosas, ¿ustedes qué elegirían? Yo, lo que dañe menos a las personas que amo. Entonces recordé a Pessoa: la verdad es un error de perspectiva. _

Rafael Pérez Gay

rafael.perezgay@milenio.com

@RPerezGay


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