La primavera laboral no es para todos

Ciudad de México /
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Las y los trabajadores viven una primavera laboral”, dijo la presidenta Claudia Sheinbaum en su segundo Informe de gobierno, resultado del aumento al salario mínimo, la reducción de la pobreza laboral, el bajo nivel de desempleo y la inflación sin tanto impacto. No aclaró que se refería sólo a los mexicanos en el sector formal, y no al otro 55 por ciento trabajando en la informalidad. La primavera no es pareja. 

Esa no fue la única omisión económica en el Informe, temática que, junto con energía e infraestructura, ocuparon unos 35 minutos de las palabras de la Presidenta, alrededor de 50 por ciento de todo el discurso. Insisto, lo que sorprende son las omisiones: la informalidad, la productividad, el T-MEC y Norteamérica. Me enfocaré sólo en la productividad.

La Presidenta se separó del crecimiento del producto interno bruto (PIB) para poner al centro la distribución económica. Y es que si el PIB no crece mucho, pero la población tiene un bienestar más parejo, se ganan varios argumentos. Además, el crecimiento esperado en México es paupérrimo, y es cierto que el aumento al salario mínimo es muy importante para las carteras de los mexicanos. Pero, es un descuido no mencionar la productividad si la visión del gobierno es a largo plazo.

La productividad es un indicador económico que determina la competitividad global de un país, el nivel de vida a largo plazo y el crecimiento salarial. Entiendo que la Presidenta haya optado por no hablar del PIB, algo muy neoliberal, pero la productividad mide la eficiencia, es decir, la cantidad de producción generada por la mano de obra, el capital y la tecnología. Me parece que la productividad demuestra si hay primavera. 

En nuestro país la productividad debe ser prioridad económica porque más allá de la estabilidad macroeconómica, más allá de las cifras de inversión extranjera directa, la Productividad Total de los Factores (PTF), como el Inegi mide la eficiencia, se ha mantenido estancada durante tres décadas. Sin eso no hay competitividad, no somos atractivos y no sólo se crece menos, se trabajan más horas.

México ocupa uno de los peores sitios en Ingreso Nacional Bruto por hora trabajada dentro de los países de la OCDE. Mientras en Irlanda cada hora trabajada se traduce en un poco más de 100 dólares, en México se convierte en 24.

Productividad es crecimiento, pero también resulta en beneficios para los trabajadores, sobre todo bajo la visión de Claudia Sheimbaum de prosperidad compartida. Cuando las ganancias de la productividad se comparten vía políticas y mercados laborales justos y competitivos, el entorno se transforma, se migra de un sistema en el que trabajar más horas es lo óptimo para trabajar de forma inteligente.

Si omitimos la informalidad y la productividad, es difícil una primavera laboral para todos los mexicanos.


  • Regina Reyes-Heroles C.
  • regina.reyesheroles@milenio.com
  • Periodista. Autora del libro Vivir como reina y gastar como plebeya. Conductora de Milenio Negocios, programa semanal de entrevistas con directivos y personajes clave en el mundo económico. Publica su columna sobre finanzas personales todos los jueves. Mamá de dos.
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