Jugadores mexicanos “no formados en México”, ¡ay mamá!

Ciudad de México /

Un muy extraño nacionalismo corre por nuestras mexicanas venas. Somos uno de los pueblos más hospitalarios del planeta pero, a la vez, reservados y un tanto xenófobos al invocar la cuestión de la “soberanía” e, igualmente, cuando nos sentimos llevados a afirmar, de manera airada y desafiante, nuestra muy singular identidad.

Por lo pronto, la capital de la República es, según algunos sitios de expatriados yanquis en la red, la más acogedora de todas las ciudades para quienes deciden trabajar a distancia, en la comodidad de un espacio provisto meramente de una laptop y de la necesaria conexión inalámbrica.

Las puertas están abiertas también para los que no quieren afrontar las durezas invernales del norte continental –canadienses, sobre todo, y pobladores de Michigan, Connecticut, Ohio y otros gélidos estados— residentes estacionales de Puerto Vallarta, Los Cabos, Cancún y Mazatlán, entre otras amables localidades.

Al mismo tiempo, nos mosqueamos si un extranjero pretende hacer negocios –vienen a “saquear nuestros recursos”— y tan sacrosanto es el petróleo que yace en los veneros de nuestra patria que ningún inversor de fuera puede intentar siquiera paliar, con sus dineros, la colosal deuda de la “empresa de todos los mexicanos”, sí señor, los 100 mil millones de dólares que ha costado la factura de nuestro nacionalismo.

En fin, veamos, justamente, cómo está el tema en el universo del balompié nacional: en los equipos de doña Liga MX hay una muy extraña disposición, explicitada en la figura de Jugadores No Formados en México (NFM) que, sin tener que ver con la nacionalidad originaria del futbolista, se determina meramente a partir de la fecha en la cual es inscrito formalmente para jugar en un club, que tiene que ser antes de los 18 años cumplidos.

Por lo que parece, si no te registras al llegar a esa edad, apareces entonces como NFM, así sea que desciendas directamente de Xicoténcatl o de Tlacaelel. En el pasado torneo Clausura, el América contaba en sus filas con 12 extranjeros –que diga, con 12 NFM—, lo mismo que el Toluca, mientras que el CF Pachuca, el Atlético de San Luis, el Tijuana y el mismísimo Querétaro tenían a once en sus plantillas.

Dicen, algunos comentaristas, que la presencia de esos tales “no formados” es beneficiosa en tanto que aportan experiencia y saberes futbolísticos a nuestros nativos. Este escribidor, en lo personal, pensaría que hay que trabajar antes que nada con las fuerzas básicas para “formar”, ahí sí, a jugadores mexicanos porque, después de todo, la Suprema Selección Nacional de Patabola, el Tri que nos representa a todos y que compite en los Mundiales, es un equipo de mexicanos nacidos, pues sí, en un país llamado México.

Sólo por esta razón lo digo, para que el equipo pueda alcanzar el mentado quinto partido con los jugadores que tenga, no por ser nacionalista ni patriotero. Pues eso, oigan.


  • Román Revueltas Retes
  • revueltas@mac.com
  • Violinista, director de orquesta y escribidor a sueldo. Liberal militante y fanático defensor de la soberanía del individuo. / Escribe martes, jueves y sábado su columna "Política irremediable" y los domingos su columna "Deporte al portador"
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