La hora de la verdad para la Selección de Aguirre

Ciudad de México /

Como suele ocurrir, este escribidor garrapatea trabajosamente su artículo antes de que tengan lugar desenlaces y se conozcan resultados, así que, en lo que toca al magno encuentro futbolístico entre el Tri de Aguirre y el conjunto lusitano de Martínez, no puede ofrecerle a los pacientes lectores otra cosa que predicciones, especulaciones, pronósticos, adivinaciones y augurios tan caprichosos como merecedores de las andanadas de insultos que tantas veces le caen encima o, en el mejor de los casos, de alguno que otro comentario aprobatorio.

Así es esto y nada más, pero de lo que se trata es de un tema que nos impacta de cerca a una gran mayoría de los habitantes de este gran país, a saber, los desempeños de doña Selección Nacional de México, nombre oficial del Tri, justo ahora que enfrenta a un equipo que la señora FIFA clasificó en quinto lugar en su (cuestionable) lista de los mejores del mundo y en la cual nosotros ocupamos la posición 16, con el permiso de ustedes.

Entre las cosas que se pueden decir acerca del conjunto nacional es que nos despierta una muy extraña relación amor-odio a los naturales de Estados Unidos Mexicanos o, más bien, una conexión que oscila entre la frenética y desmesurada celebración de los triunfos que logra arañar la Selección contra los rivales de medio pelo de nuestra muy modesta zona futbolística y la tajante descalificación, alimentada de la muy oscura propensión que tenemos a denigrarnos a nosotros mismos, cuando el equipo fracasa en su empresa de plantarle cara a los mejores conjuntos de este planeta, ya no en los deslucidos encuentros de la Concacaf sino en los momentos decisivos para certificar la grandeza a la que aspiramos los aficionados.

Es un asunto de expectativas un tanto desaforadas, a decir verdad, porque México jamás ha sido una potencia futbolística, por las razones que fueren, más allá de que nos hayamos arrogado el pretencioso título de “Gigantes de la Concacaf” y, como hemos dicho, de las jaraneras celebraciones que escenificamos cuando los mocetones del Tri le pasan por encima a Honduras o a Canadá (lo de Estados Unidos ya no es tan fácil, debemos admitirlo, y su equipo se encuentra, por lo pronto, un escalón arriba del nuestro, en la décimo quinta posición de la referida tabla).

Hablando de descalificaciones, las derrotas les pasan muy pesadas facturas a los jugadores y a los técnicos, siempre cuestionados. Por lo que parece, llevar las riendas del equipo nacional es tan honoroso privilegio que los aspirantes son legión. Pocos terminan siendo los elegidos, sin embargo, para tan ingrato, desgastante, estresante y agobiante cargo siendo, encima, que las decisiones de los señores directivos de la suprema Federación de Patabola son muchas veces muy poco entendibles y, sobre todo, declaradamente dañinas para el futbol nacional: no quiero ni recordar al individuo de la especie colombiana que aterrizó en estos pagos para armar un esquema en el que los jugadores cambiaban de posición en cada partido, siendo que el balompié, como la enorme mayoría de las disciplinas deportivas –si no es que la totalidad de ellas— es un asunto de automatismos logrados a punta de constantes repeticiones y tampoco deseo evocar la figura de otro suramericano, provenido de regiones más australes todavía, que eligió tan necia y torpemente a los integrantes de la plantilla que México no superó siquiera la etapa de grupos. En fin, ahora lo tenemos al Vasco Aguirre al mando y le tocará, tarde o temprano, pagar los platos rotos.

No anticipé, escribiendo ayer por la tarde, ningún marcador pero, hoy domingo, en el momento en que leen ustedes estas líneas, es un tanto probable que haya comenzado la implacable cacería. Y si no, pues mejor. En fin…


  • Román Revueltas Retes
  • revueltas@mac.com
  • Violinista, director de orquesta y escribidor a sueldo. Liberal militante y fanático defensor de la soberanía del individuo. / Escribe martes, jueves y sábado su columna "Política irremediable" y los domingos su columna "Deporte al portador"
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