Liguilla. ¿Una lotería o una justa recompensa?

Ciudad de México /

Si hubiera una justicia deportiva, el equipo con más puntos en el torneo regular terminaría por conquistar el título de la competición.

Pero no. La muy emocionante y trepidante y vibrante y apasionante Liguilla es una muy cruel lotería en la que suelen caer los que llegan con más merecimientos y triunfar unos advenedizos que se cuelan de última hora.

Hubo un tiempo en que se coronaban simplemente los clubes que habían alcanzado las posiciones más altas en la tabla a lo largo de toda una temporada. La receta resultó muy aburrida en un país, como el nuestro, que pertenece a una Federación de medio pelo donde no es nada motivante ir a jugar una suerte de Liga de Campeones regional contra los más peleones de los torneos, digamos, de Honduras o de Canadá o de Guatemala.

Por el contrario, miren ustedes los tamaños de la Champions League de la UEFA y lo que representa alcanzar un segundo o tercer puesto en las ligas nacionales para, justamente, obtener una plaza europea.

Se permiten, así, el lujo organizar torneos que duran todo el año e inclusive propician la circunstancia –muy poco dramática y nada teatral— de que el desenlace de la competición se conozca varias fechas antes de que termine.

¿Cómo es que los equipos, digamos, de la liga española siguen echando toda la carne al asador cuando ya se ha coronado un Atleti o un Real Madrid o un Barça? Pues, justamente, para obtener un pase a la gran competición europea, esa Champions en la que se juega, con perdón de los Mundiales, el mejor futbol del planeta.

Aquí no. Cuando había torneos largos y ya portaba el equipo puntero los laureles de la victoria, el espectáculo se desinflaba por completo. De por sí, siendo la Liga MX tan benevolente y no habiendo descenso, muchos equipos juegan ahora a medio gas durante buena parte de la competición. Imaginen ustedes, entonces, lo que sería una liga en la que hubiera ya un campeón faltando todavía cuatro jornadas. Pues así de anodino era el balompié en Estados Unidos Mexicanos en aquellos tiempos. Los torneos cortos, con sus respectivas Liguillas, vinieron a resucitar el circo futbolístico.

En el momento de garrapatear estas líneas, el escribidor no sabe si América se sobrepuso a León luego de un amenazante empate. Tampoco si Tigres resolvió el mismo crucigrama.

Los favoritos suelen mandar. Pero…


  • Román Revueltas Retes
  • revueltas@mac.com
  • Violinista, director de orquesta y escribidor a sueldo. Liberal militante y fanático defensor de la soberanía del individuo. / Escribe martes, jueves y sábado su columna "Política irremediable" y los domingos su columna "Deporte al portador"
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