Digamos que el calendario futbolístico está un tanto saturado. Los aficionados son (somos) insaciables, es cierto, quieren (queremos) más y más y más: Champions League (y, bueno, la versión tropical en las comarcas de doña CONCACAF), Copa, Supercopa, Ligas locales (Premier League, Serie A, Bundesliga, Liga MX, LaLiga, Eredivisie, Ligue 1, etcétera, etcétera), UEFA Europa League, Mundial de clubes, Mundial simplemente mundial, UEFA Conference League, Copa Libertadores, en fin, una catarata de torneos que, provistos nosotros de las ineludibles suscripciones a media docena de sitios televisivos, podemos disfrutar sin respiro alguno, en horarios diurnos, nocturnos y de otras posibles temporalidades cósmicas.
Pero, entonces, ¿cuántas recetas más pudieren inventar Infantino y los de su ralea para satisfacer los enfermizos apetitos futbolísticos de los millones y millones de adictos al arte del balompié?
Ya ha habido intentos, en los escritorios de algunos codiciosos directivos, de forzar otras competiciones en la agenda futbolística de este planeta. Pero, a ver, esos esclavos modernos que militan en las plantillas de los diferentes clubes, ¿podrán todavía emprender más esfuerzos y afrontar mayores sacrificios?
Ocurre, miren ustedes, que ya se lesionan constantemente estando las cosas como están: los equipos, podríamos decir, son enfermerías itinerantes siendo, encima, que sus dueños terminan por pagar los platos rotos luego de prestar a sus jugadores para que se desfonden en alguna fecha FIFA o que porten gallardamente los colores patrios con sus selecciones nacionales.
El tema me vino a la cabeza justamente ahora que se traslapan el Mundial norteamericano y esa Liguilla nuestra que tanto debiera emocionarnos a los aficionados estadounimexicanos: no es que coincidan realmente las fechas de los partidos, desde luego que no, pero, qué caray, Javier Aguirre ya secuestró a cinco jugadores de mis Chivitas para domesticarlos de cara a los encuentros que tiene encima y eso significa que el equipo que más tamaños mostró a lo largo del torneo regular se encuentra desmantelado en estos momentos.
Juegan, al rato, contra los aguerridos Tigres de la muy futbolera ciudad de Monterrey y el pronóstico no es nada luminoso. Es más, ni ganas tengo de mirar el partido. No hay justicia en este mundo, vaya que no.