Mis Chivitas siguen arriba, de todas maneras

Ciudad de México /

Nada es para siempre. Esta perogrullada soslaya misericordiosamente la espantable realidad de la muerte –tan definitiva como irreversible— y se refiere en exclusiva a acaecimientos de naturaleza esencialmente cambiante, justamente los que van marcando nuestra vida de todos los días, así sea que nos aferremos a las rutinas cuyo desenlace, de todas maneras, no podremos nunca predecir –“partir es morir un poco”, sentencia otro de los dichos que pueblan el repertorio de la sabiduría popular, avisando de que cualquier cosa puede pasar luego de que nos hayamos despedido de gente o de lugares— y que nuestra primera aspiración sea la reconfortante estabilidad de siempre.

En fin, dejando de lado estas incómodas reflexiones y corrigiendo el rumbo de un texto que no debe en momento alguno abordar los tormentos de la existencia sino ocuparse meramente de alegres temas deportivos –o no tan festivos, en ocasiones—, la sentencia con la que comienza el artículo se aplica directamente a las competiciones –las diferentes ligas de futbol, la F1, la NBA y la NFL, entre otras de las que seguimos los aficionados mexicanos— donde nadie, o sea, ningún equipo, puede permanecer en la cima para siempre.

En algún momento se me ocurrió afirmar que el Real Madrid era el único club deportivo del planeta que tenía asegurados todos los campeonatos y todas las victorias, año tras año y temporada tras temporada. Pues no, no es así. Tampoco el Bayern München avasalla de manera absoluta en la Bundesliga, a pesar de su impresionante palmarés (34 títulos, de los cuales once los obtuvo de manera consecutiva, de 2013 a 2023), porque el Bayer Leverkusen logró colarse hasta arriba en el pasado torneo. En lo que toca a la F1, pues Mercedes no pudo seguir con la racha ganadora de la mano de Lewis Hamilton: Red Bull y Max Verstappen se le aparecieron en el horizonte.

En fin, este recuento de altibajos –con todo y que los grandes sigan siendo grandes y que dominen hasta que les llega el amargo trámite del desplome— viene a colación porque, en mi condición de seguidor Chiva, me regocijo grandemente del infortunio futbolístico de los odiosos de Coapa, vaya que sí, sobre todo que se habían subido al pedestal de sus tres campeonatos al hilo.

Los directivos americanistas cacarean que no lograr un título es un estrepitoso “fracaso”, como si todo tuviera que ser para siempre (precisamente por eso, lo repito, comencé así estas líneas) y pretenden, encima, que van a enderezar el timón en una Liguilla que andan apenas arañando, con unos Tigres y unos Rayados que están ahí, soplándoles en la nuca, y hasta un San Luis que tampoco ha dicho la última palabra.

El propio Jardine, el gran artífice de los pasados triunfos, ha declarado que el equipo ya no es el mismo y que se encuentra en una especie de proceso de recomposición.

En fin, me permito, por el momento, ejercer toda mi mezquindad de aficionado, por cuenta de mis Chivitas, sin saber, a estas alturas, si me tendré que morder la lengua luego del partido que jugarán hoy por la noche en contra del poderoso Cruz Azul. Pero, en cuestión de puntos, seguirán a la cabeza, sí señor.

Lo que dure mi euforia, oigan, sabiendo que nada es para siempre.


  • Román Revueltas Retes
  • revueltas@mac.com
  • Violinista, director de orquesta y escribidor a sueldo. Liberal militante y fanático defensor de la soberanía del individuo. / Escribe martes, jueves y sábado su columna "Política irremediable" y los domingos su columna "Deporte al portador"
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