Se cuela la hispanidad en el mismísimo Super Bowl

Ciudad de México /

Los pobladores de los Estados Unidos, país de formidables contrastes, se congregarán hoy, en el estadio Levi’s de Santa Clara –en la muy liberal región de la bahía de San Francisco, California— y delante de millones de pantallas a lo largo y ancho de su extenso territorio, para disfrutar el encuentro más emblemático y representativo de su cultura deportiva, el mundialmente famoso Super Bowl.

Pues, miren ustedes, así de suyo como sea el American Football y así de patrióticos como se sientan cuando Charlie Puth entone las notas de su himno nacional (un paréntesis, amables lectores: qué hermosa coronación –“The land of the free and the home of the brave”—, la del poema escrito por Francis Scott Key en 1814, adosado en 1931 a la música), ocurrirá que en el espectáculo de medio tiempo se presentará ni mas ni menos que el cantante portorriqueño Bad Bunny para vocalizar canciones en un idioma tan perfectamente extranjero como el español.

Ah, y en los preámbulos de la gran fiesta estará Green Day, un grupo californiano de rock punk cuyos integrantes le han soltado recias y destempladas reprobaciones al propio Donald Trump, bastante más subidas de tono que el “fuera ICE” que lanzo Bad Bunny en la ceremonia de premiación de los Grammy.

O sea, que a los señores organizadores de la National Football League (NFL) no les preocupa demasiado quedar bien con la corte imperial de la Casa Blanca ni mucho menos complacer a al rey en funciones. Tampoco le cierran el paso a un hispano, por si quisieran dejar debidamente asentada la identidad anglosajona de la nación en tan importante y popular suceso. Al contrario, lo van a poner allí en el escenario, esta tarde, para que interprete las melodías en castellano de su repertorio, ante millones y millones de espectadores de todo el mundo.

Naturalmente, los conservadores estadounidenses no se podían quedar cruzados de brazos y van a organizar su propio show, promovido por la organización Turning Point, un “evento patriótico en el que celebraremos orgullosamente la cultura americana, la libertad y la fe”, encabezado por un compatriota suyo de cepa pura, faltaría más, de nombre Kid Rock, autor de una polémica canción en la que exhibía su gusto por las menores de edad. ¿Cuántos ciudadanos de bien sintonizarán sus televisores para apreciar el espectáculo alternativo? Ya lo veremos.

Trump no se ha privado de expresar su disgusto, secundado por Karolin Leavitt, la muy obediente secretaria de Prensa de la Casa Blanca, y aderezados sus comentarios de las descalificaciones de siempre. Pues no, no le gusta que un portorriqueño hispanohablante se haya infiltrado en la catedral misma del deporte estadounidense. En fin.

Para finalizar, una aclaración, oigan: resulta que en mi pasado artículo di cuenta de mi muy personal inquietud de que Puebla y San Luis hubieran empatado, por restarle ese resultado dos puntos al Toluca y comprometer entonces su conquista del tercer título al hilo, un logro que le pudieren los toluqueños restregarles en las narices a los odiosos del América. Pues no, vaya gazapo: el empate fue, justamente, entre los choriceros y los poblanos. Los potosinos, nada que ver.

Habiendo precisado este punto, ya puedo dormir tranquilo para bien celebrar mi cumpleaños hoy domingo. Saludos y gracias, estimados lectores.


  • Román Revueltas Retes
  • revueltas@mac.com
  • Violinista, director de orquesta y escribidor a sueldo. Liberal militante y fanático defensor de la soberanía del individuo. / Escribe martes, jueves y sábado su columna "Política irremediable" y los domingos su columna "Deporte al portador"
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