Un Tri de chavos sencillos pero rendidores…

Ciudad de México /
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Mirando el partido de ayer entre el pastoso Paraguay y la iluminada Francia, no pude menos que preguntarme si el nivel global de las naciones futbolísticas ha alcanzado tales alturas que ninguno de los equipos grandes puede salir ya de paseo a la cancha al enfrentar a los más modestos.

Avisaban, los comentaristas más advertidos, que un Mundial con 48 naciones no iba a ser particularmente atractivo o, más bien, una plasta de espectáculo al estar en la competición muchos conjuntos de medio pelo.

Pues, miren, exquisitos señores, Cabo Verde, el mismísimo Paraguay y varios africanos han dejado muy buenas notas en el paisaje del balompié planetario. Y, con el perdón de sus augustas excelencias, Alemania y Países Bajos están fuera, victimados no por superpotencias nucleares sino por unos esforzados proletarios.

Hay clases y categorías, desde luego, y al final se imponen los poderosos de siempre, qué duda cabe. Pero la batalla es a tope y las cosas están cambiando tanto que dentro de algunos años se dibujará enteramente el mapa futbolístico de este rincón del universo.

Y, bueno, toca hablar de la Selección de Javier Aguirre y de la posible evolución del fútbol mexicano. Ciertos expertos dicen que el Tri no ha jugado contra rivales de peso y que por esa razón, y ninguna otra, lleva un ritmo perfecto. Muy bien, que eso sigan pensando, creyendo y propalando.

En mi opinión de aficionado desprovisto de rencores y espurios intereses, los chavales del equipo han hecho un gran trabajo, sin reflectores ni alardes ni protagonismos.

También dicen los que saben –o decían— que el equipo nacional no cuenta con las carismáticas e influyentes figuras de antaño. Muy bien, esta Selección está integrada de muy grisáceas e intrascendentes personalidades. Pero, entonces, ¿qué logró, qué alcanzó el Tri con los gloriosos paladines del pasado? ¿Una semifinal? ¿Un tercer lugar?

No, nada de eso. Lo mismo de siempre. Así que, en lo referente a colosales liderazgos y portentosos personajes, pues…

Esta tarde, esos sencillos muchachos, sin oropeles ni aureolas, a lo mejor hacen historia, ellos sí. Vamos a ver…


  • Román Revueltas Retes
  • revueltas@mac.com
  • Violinista, director de orquesta y escribidor a sueldo. Liberal militante y fanático defensor de la soberanía del individuo. / Escribe martes, jueves y sábado su columna "Política irremediable" y los domingos su columna "Deporte al portador"
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