¿Cuánta gente puedes matar (y para qué)?

Ciudad de México /

El régimen de los clérigos iraníes es absolutamente siniestro: patrocina el terrorismo en el mundo entero, sentencia a muerte a personas que no siguen los asfixiantes preceptos religiosos de la sharía (la ley de los musulmanes que, en su más extremas interpretaciones –no en el caso de la República Islámica, hay que decirlo, pero sí en el Afganistán de los talibanes) prohíbe que las mujeres trabajen fuera del hogar, establece castigos de oscura naturaleza medieval (latigazos, amputaciones y ahorcamientos), elimina la instrucción escolar a las niñas, persigue ferozmente cualquier forma de disidencia e impone un auténtico reinado de terror.

Un ciudadano iraní, al confrontar las condenas de algunos occidentales al ataque israelí-estadunidense, les espetó: “¡¿Ya se les olvidaron las pilas de cadáveres apilados en nuestras calles luego de la salvaje represión que tuvo lugar hace apenas un par de meses?!”.

Y, pues sí, cuando llega el punto de no poder negociar con los emisarios de la barbarie, la violencia es el último de los recursos. Justamente, el declarado propósito de Donald Trump fue exterminar a los integrantes de la cúpula gobernante de Irán esperando, además, que el descabezamiento de la dirigencia llevaría al levantamiento del pueblo: el desenlace sería el fin del régimen islamista.

Después de todo, la operación para capturar a Nicolás Maduro, brillantemente ejecutada por las fuerzas especiales de los Estados Unidos, resultó en la coronación republicana, es un decir, de una encargada de despacho razonablemente dispuesta a acatar los mandatos de la Casa Blanca (salieron un tanto respondones los naturales del protectorado en el tema del béisbol pero, en fin, eso no formaba parte de los puntos acordados).

Pues bien, lo de Irán no es en manera alguna igual de sencillo: después de que fuera eliminado Alí Jamenei, el Líder Supremo, un hijo suyo, el segundo, se aupó al trono, más desafiante y más radical. En algún momento, Pete Hegseth, el secretario de Guerra (así quieren Trump y su gente que se llame el titular de Defensa), baladroneó que a Mojtaba (es grafía ajena a nuestras normas lingüísticas, con esa jota que en castellano suena diferente, pero, bueno) Jamenei lo habían desfigurado las bombas de los cazas israelíes aunque eso no lo podamos realmente constatar: vistas las cosas, que el tipo no se haya aparecido es muy probablemente una simple estrategia de supervivencia y podemos, más bien, imaginarlo agazapado en su madriguera.

En lo que toca al asunto de estar matando y matando a los cabecillas de las fuerzas enemigas, no es una estrategia que funcione con los fanáticos de Musulmania. Pero, oh sorpresa, tampoco la amenaza le ha metido miedo al sátrapa que sojuzga al pueblo cubano: “Cualquier agresor externo chocará en Cuba con una resistencia inexpugnable”, ha sentenciado Miguel Díaz-Canel. ¿Cómo era el eslogan revolucionario? ¿“Islamismo o Muerte”? Ah, no, “Socialismo o Muerte”. ¡Ay, mamá! 


  • Román Revueltas Retes
  • revueltas@mac.com
  • Violinista, director de orquesta y escribidor a sueldo. Liberal militante y fanático defensor de la soberanía del individuo. / Escribe martes, jueves y sábado su columna "Política irremediable" y los domingos su columna "Deporte al portador"
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