¿La soberanía? Sí, soberanamente 'narcos'…

Ciudad de México /

Las pruebas ahí están, a la vista de todos. Cualquier persona de buena fe puede atestiguar lo que está aconteciendo en este país y, de hecho, millones de mexicanos viven en carne propia la escalofriante experiencia de la violencia criminal. Esto, lo de que en regiones enteras de nuestro territorio no se pueda vivir con las más mínimas certezas —la de no ser extorsionado o despojado del patrimonio o secuestrado o brutalmente asesinado— y de que las autoridades hayan emprendido la retirada ante el poder de las mafias y organizaciones criminales, nos habla del estrepitoso fracaso del Estado nacional y de la miserable actuación del gobierno en su conjunto.

En lo que toca al caso concreto de Sinaloa, los sucesos acaecidos durante las pasadas elecciones están debidamente consignados, así sea que los distintos tribunales electorales, colonizados ya por un régimen dedicado a negar sistemáticamente todo lo que deslustre su fabricada imagen de pureza y a obstaculizar cualquier acción que pudiere afectar sus bajos intereses políticos, se hayan desentendido de denuncias y hechos flagrantemente delictivos para validar cínicamente las votaciones.

También nos ha quedado meridianamente claro a todos nosotros que quien fuera el jefe de los cuerpos de seguridad del estado libre y soberano de Tabasco era ni más ni menos que el mismísimo líder de un grupo criminal, sin que el señor gobernador, ocupado en asuntos mucho más apremiantes, estuviere siquiera enterado.

Sabemos también del llamado huachicol fiscal, del colosal fraude de Segalmex y de todo un rosario de raterías perpetradas por los que se dicen “diferentes”, llegados al poder con tanta hambre que no guardan ni las formas en el pillaje.

Confrontados al juicio de simples observadores, periodistas, académicos y estudiosos, no responden sino que desvían la atención hacía los que manejaban la cosa pública en tiempos anteriores. Ya han gobernando, y mal, durante siete larguísimos años pero siguen con la cantilena de que los de antes son los grandes culpables de lo que aconteció aquí la semana pasada y en estos momentos, miren ustedes, están dedicados a invocar el sacrosanto principio de la “soberanía” para evadir, ante quienes piden cuentas desde fuera, la tarea de desenmascarar a los peores mexicanos. Y, pues sí, muy soberanos todos…


  • Román Revueltas Retes
  • revueltas@mac.com
  • Violinista, director de orquesta y escribidor a sueldo. Liberal militante y fanático defensor de la soberanía del individuo. / Escribe martes, jueves y sábado su columna "Política irremediable" y los domingos su columna "Deporte al portador"
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