Macron, el dinamitero

Ciudad de México /

¿En qué momento germinó en la cabeza de Emmanuel Macron la ocurrencia de disolver la Asamblea Nacional y celebrar unas elecciones legislativas justo después de que los resultados de las votaciones europeas le fueran arrolladoramente adversos? ¿Se imaginó el hombre que bastaba con dirigirse a los franceses desde la tribuna para llevarlos a contrarrestar, en las urnas, los embates de la extrema derecha?

Las críticas de la prensa han sido lapidarias: Franz-Olivier Giesbert lo califica de “Presidente Narciso” en un artículo publicado hace un par de semanas en el semanario Le Point y, luego de reconvenirlo por ser “el Ministro de todo, de las conmemoraciones, de los Juegos Olímpicos, del mercato futbolístico o de Nueva Caledonia” y desatender entonces los temas que más preocupan a los franceses —a saber, la inmigración descontrolada, la postración de la economía y el derrumbe de la autoridad— remata el párrafo sentenciando que su dejadez lo coloca al final de una lista de “bomberos pirómanos” y lo convierte, como presidente, en “uno de los peores de la Quinta República”.

The Economist, la revista más influyente del planeta, no se queda atrás: comienza su reseña declarando que la decisión de Macron no se compara tal vez a la catastrófica invasión del territorio ruso que emprendió Napoleón en 1812 pero que da la impresión de ser una de las “apuestas más autodestructivas que haya podido arriesgar un líder político francés en los tiempos modernos”.

Las elecciones europeas no modificaron sustancialmente el paisaje político en el Viejo Continente, así sea que los extremistas le hayan ganado espacios a las fuerzas moderadas. Los acuerdos y las posturas sobre los temas más importantes se seguirían pactando normalmente en el Parlamento. El asunto, ahora, es que la llegada a la Asamblea francesa de una ultraderecha antieuropeísta, radical, irresponsable financieramente y cercana a Putin, le resta facultades al Ejecutivo francés en lo referente a las aportaciones a los presupuestos europeos o las medidas de apoyo a Ucrania, entre otras de las cuestiones que necesitan de consensos y una visión común de las cosas.

La segunda vuelta de estas elecciones, el 7 de julio, va a redibujar el mapa legislativo en la República Francesa: la ultraderecha de la Agrupación Nacional será la mayor fuerza y la izquierda sectaria del señor Melenchon ocupará también importantes espacios. Macron deberá gobernar con sus enemigos, en eso que llaman la “cohabitación”. Y el edificio europeo comenzará a resquebrajarse. El Presidente Narciso, pues sí, se disparó a los pies. 

  • Román Revueltas Retes
  • revueltas@mac.com
  • Violinista, director de orquesta y escribidor a sueldo. Liberal militante y fanático defensor de la soberanía del individuo. / Escribe martes, jueves y sábado su columna "Política irremediable" y los domingos su columna "Deporte al portador"
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