Política Irremediable

¿Me consultan? Pues les contesto… (2)

Román Revueltas Retes

Totalmente de acuerdo, como les decía en el artículo anterior, con la propuesta, formulada en la reciente consulta popular, de que se lleven a cabo “acciones pertinentes” y de que dichas acciones se emprendan, encima, “con apego al marco constitucional y legal”. Lo repito, definitiva y absolutamente de acuerdo. Y espero que ustedes también compartan esta postura.

No acudí a las urnas el domingo para expresar mi avenencia porque el Estado, por mandato constitucional, debe emprender siempre acciones —pertinentes, desde luego, aunque a veces puedan ser no tan pertinentes— cuando se cometen delitos y la cuestión no se somete a consulta de nadie ni mucho menos se realiza un plebiscito para que la plebe (con perdón del término, pero es que ambas palabras comparten la misma raíz, vienen del latín plebs, plebis) opine sobre el tema.

El asunto, con todo, es que el magistrado Saldívar y sus pretorianos —en su empresa de consultarnos y, consecuentemente, habiendo redactado lo que es consultable— han dejado muchas puertas abiertas. Digo, lo que más me mete ruido, en lo personal, es lo de “emprender un proceso de esclarecimiento de las decisiones políticas tomadas en los años pasados por los actores políticos”. Esos años pasados, ¿se remontan a los siglos XIX y XX o estamos hablando nada más de las décadas en que hemos sobrellevado estoicamente las durezas del neoliberalismo?

Les decía, justamente, que uno de los actores políticos de los años pasados, de nombre Venustiano Carranza, había tomado la decisión política de asesinar a Emiliano Zapata. Pues bien, ¿qué hacemos en este caso? ¿Llevamos a cabo acciones pertinentes para esclarecer el asunto? La cosa no termina ahí ni mucho menos, oigan, porque Álvaro Obregón, otro actor (político) de la 3T (la Revolución, para quien no esté enterado de la reciente reclasificación oficial de la historia patria), mandó matar a Francisco Villa y el antedicho Carranza, a su vez, fue víctima directa de otra decisión política —la de acabar con su vida—tomada por un actor (político también) llamado Plutarco Elías Calles.

Las calles de nuestras ciudades llevan los nombres de estos perpetradores de decisiones políticas. ¿Exigimos, por lo pronto, que se lleve a cabo la “acción pertinente” de borrarlos?


Román Revueltas Retes

revueltas@mac.com


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