¿Cuánto pierdes con anuncios hechos con IA?

  • Terco Digital
  • Salvador Peynado

Tamaulipas /
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¿ Cuántas publicaciones ves diariamente en redes sociales que fueron creadas con inteligencia artificial? ¿Te molestan, aburren, confunden o generan desconfianza?

La calidad ha avanzado lo suficiente para que distinguir entre lo fotografiado, lo asistido y lo completamente generado sea cada vez menos evidente.

Un working paper de Columbia Business School, fechado el 17 de septiembre de 2026, analizó más de 300 mil anuncios de siete mil anunciantes en casi 50 categorías de productos, que acumularon más de 16 mil millones de impresiones y 116 millones de clics.

El resultado tiene una particularidad interesante: los anuncios con imágenes generadas mediante inteligencia artificial podían superar en tasa de clics a los realizados con imágenes producidas por personas, principalmente cuando no parecían haber sido creados con IA.

Cuando ciertas características visuales delataban su origen artificial, esa ventaja desaparecía.

Si una pieza cuesta menos, resulta tentador medir el beneficio únicamente en horas ahorradas, reducción de proveedores, velocidad o cantidad de publicaciones. Una campaña puede incluso mantener buenos números de clics, reproducciones o interacciones y parecer económicamente más eficiente.

Cuando las imágenes empiezan a verse genéricas, demasiado perfectas, artificiales o similares a las que otras empresas pueden producir con las mismas herramientas, el ahorro puede comenzar a afectar elementos mucho más difíciles de recuperar: diferenciación, autenticidad, reconocimiento y confianza.

Usar IA para producir publicidad tiene sentido. Lo que habría que cuestionar es llamar “eficiencia” a bajar el costo de una campaña mientras nadie mide si también bajaron su capacidad de ser reconocida, recordada o confiable.

Ahorrar 50% en producir un anuncio es fácil de poner en un reporte de presupuesto.

Medir cuánto perdió la marca porque terminó pareciéndose a otras cien o viéndose más artificial que inteligente será mucho más difícil.

Para entonces, ese ahorro quizá ya salió caro.

Las marcas tienen un doble reto: usar la inteligencia artificial para ahorrar y usarla bien, sin engañar ni alejar a sus clientes con publicidad que termine viéndose demasiado artificial.


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