Hamilton vs. Trump o el duelo de dos “vicepresidentes” (columna Anuario 2016)

Ciudad de México /
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El mismo Barack Obama ha declarado sentirse orgulloso de haber sido parte del génesis o nacimiento de lo que es el musical más relevante al menos de las últimas décadas en los Estados Unidos. Y el creador de Hamilton, Lin-Manuel Miranda, narra una y otra vez la historia de cómo fue invitado a la Casa Blanca el 12 de Mayo del 2009 para lo que sería una tradición en la administración saliente: "Una noche de poesía, música y la palabra".

Lin-Manuel ya había tenido éxito en Broadway con In The Heights, logrando fusionar ritmos que parecían imposibles sobre el escenario como la Salsa, el Hip-hop y el Rythm&Blues. Pero en lugar de cantar eso optó por cerrar la noche con la única canción de un musical que estaba escribiendo sobre un inmigrante, primer secretario del tesoro en EU y uno de los padres de la patria: Alexander Hamilton.

Fue un éxito sin precedentes, sobre todo cuando Lin se refirió al hombre que aparece en el billete de los diez dólares como alguien que representa a la perfección a la comunidad hip-hoppera. ¿El problema en ese entonces? Esa era la única canción que el músico y actor había terminado del proyecto. Uno que inició por cierto, cuando Lin-Manuel tomó unas vacaciones en México y llevó para entretenerse en la playa una enorme biografía de Hamilton.

El resto de la historia está documentada en cada paso. Así que demos un salto a Noviembre del 2016, después de las elecciones y cuando la obra Hamilton ya lleva casi año y medio en cartelera devastando cualquier expectativa de conseguir un boleto para casi cualquier

persona, llevándose todos los premios posibles (Pulitzer, Tony) y habiendo sido visitado por Hillary Clinton, Los Obama y el vicepresidente Joe Biden (quien por cierto, cuentan que hizo la eterna fila con el resto del público para poder ir al baño en el intermedio. Siempre amable y saludando a todos).

A grandes rasgos, y esto no es spoiler sino historia, la obra trata del hombre que era la mano derecha de Washington, que fue parte indispensable de la creación de la Constitución de los Estados Unidos y quien terminó muriendo en un duelo ante su antes amigo y siempre rival: Aaron Burr, el tercer Vicepresidente de su país.

Otra de las particularidades de Hamilton es la manera en la que la historia es contada, no solo por el lenguaje musical sino por el hecho de que son minorías de todos tipo quienes interpretan a los personajes principales, quienes en la vida real solo eran mayores hombres caucásicos (¿suena familiar?).

Así que imaginen el estado de animo del público de Hamilton unos días después de las elecciones. Y su reacción cuando vieron llegar a Mike Pence, el Vicepresidente electo al teatro. Hay una frase, por ejemplo, en la que Lafayette y Hamilton se encuentran de nuevo en el campo de batalla y dicen “Inmigrantes, somos los que hacemos el trabajo”.

El público enloqueció con una ovación de pie que detuvo la obra mientras las miradas se fijaban en Pence. La otra, un muy berrinchudo Rey de Inglaterra, recién despojado de su colonia canta “¿Y que sigue ahora? ¿Sabes lo difícil que es ser líder?”.

Las carcajadas dirigidas a Pence también fueron de antología. Así que es razonable entender porque al terminar la obra el compañero político de Trump casi corrió hacía la salida. Pero el actor Brandon Victor Dixon, quien interpreta a Aaron Burr, némesis de Hamilton le pidió que se quedara unos momentos más.

Sin duda su discurso fue respetuoso al pedirle al controvertido político que los representara a todos. Que viera al elenco en el escenario y comprendiera que ese era el país asustado por los resultados de las elecciones. Pence se detuvo, escucho y de la misma manera, respetuosa, se retiró al final, tras una serie de abucheos por el público.

Pero esa noche que quedó al descubierto algo que a veces es difícil de ver por los reflectores. Hollywood, Broadway, las grandes y cosmopolitas ciudades no querían nada que ver con lo que representan Trump y Pence. Pero (según su sistema electoral) los estados votaron y esos millones y millones de votos contradijeron lo que parecía imposible.

O en otras palabras: Trump y todo lo que representa le ganó también a Hollywood, Broadway y demás instituciones que muchos piensan que son Estados Unidos en el mundo entero.

Así que ahí los teníamos como en la obra: dos vicepresidentes. Uno frente al otro. Uno histórico y uno futuro. Desenfundando sus armas en lo que resultó ser un eco del dueño final de la obra, solo que en este caso con palabras e ideas.

Tristemente, pase lo que pase los resultados de las elecciones son los mimos. Hay que preguntarse ¿Cuál de los dos vicepresidente sobrevivió intacto ese duelo en pleno Broadway el pasado Noviembre del 2016?


@susanamoscatel

  • Susana Moscatel
  • 25 años de periodista y conductora de entretenimiento. Ha publicado tres libros, traducido 18 obras y transmitido el Oscar y el Tony, entre muchos otros. Escribe de lunes a viernes su columna Estado fallido.
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