Los demócratas recuperaron la mayoría en ambas cámaras del Congreso estadounidense y sería fácil declarar que Hollywood ganó las elecciones. Para como se expresan por allá, pareciera que son un sólo bloque ideológico y, después de todo, muchas de sus estrellas hicieron campaña contra Trump. Pero, ¿de cuál Hollywood hablamos? ¿Del que trabaja frente y detrás de las cámaras o del que firma acuerdos multimillonarios? Porque ahí está el detalle en esta batalla por la supervivencia de la “maquina de sueños”.
Un día antes de votar, el gobernador demócrata Gavin Newsom propuso elevar de 750 a mil millones de dólares anuales los incentivos para filmar en California. Para una industria que pierde producciones y empleos, suena a victoria. Faltaban 24 horas para abrir las urnas. Y todavía es una propuesta, no dinero asegurado.
En el otro extremo, los gigantes corporativos. La operación entre Paramount y Warner Bros. avanzó tras un acuerdo con 12 estados que incluyó compromisos laborales y de producción. Newsom favoreció esa salida ante el riesgo de perder más empleos en California. Pero otros demócratas exigieron explicaciones a David Ellison por sus relaciones con el gobierno de Trump y por la independencia editorial de CBS y CNN.
Con el Congreso en sus manos a partir de 2027, esas preguntas podrían transformarse en investigaciones con citatorios y documentos. Ya no sería tan sencillo ignorarlas; no olvidemos la amenaza de dejar California. Cinco años no es ni el tiempo que se requiere para planear una cinta de verano.
No, no es de todo o nada. Hollywood puede seguir de fiesta, pero vienen cosas complicadas. Las figuras pueden celebrar resultados; las empresas revisar sus acuerdos y los trabajadores preguntarse si las promesas se traducirán en empleos. Esperemos que sí, pero no olvidemos que Hollywood no vota como una sola persona y tampoco cobra si lo fuera. Pendientes.