House, Hugh y nosotros, la horda

Ciudad de México /

Hace más de 14 años entrevisté —en el set de la serie que hasta la fecha amo con pasión— a Hugh Laurie por Dr. House. Estaba nerviosa.  ¿Con quién me iba a topar? ¿Con el personaje brillante, cruel y sarcástico?

Me tranquilizó descubrir que el actor era un caballero: encantador, inteligente y atento. Pero también salí sintiendo que me perdí un poco de la experiencia completa, como los fans de Itatí Cantoral cuando no les grita “maldita lisiada”, y resulta linda persona.

Cuando vi a la periodista británica Janet Murray criticar la fórmula de la serie y, sobre todo, la respuesta de Laurie, en completo House destructor mode, manejando el sarcasmo como si estuviera poseído por el personaje, me sentí reivindicada.

A Janet no le pareció tan encantador. Escribió un artículo y soltó una frase que no iba a calmar las aguas: que los fans de House eran “más abusivos que los activistas trans”. Controversial, sí. Pero también parte del punto: cuando alguien como Hugh, con 1.5 millones de seguidores en X, entra al debate, el chiste se vuelve avalancha.

Y ahí andábamos peleando, hasta que contestó el actor a Janet: “Si la gente se ha estado lanzando contra ti por mi tuit, no era el plan. Estaba ligeramente borracho y molesto por algo que no tenía nada que ver contigo. Si te sirve de consuelo, a mí también me tocó. Al parecer soy un idiota de piel delgada, aunque ni siquiera era mi piel. Yo defendía a los escritores, a quienes adoro”.

Eso refuerza mi noción: aquí nadie perdió. Pero aún más la de que el actor Hugh Laurie sigue siendo brillante, sarcástico y caballero. Iba ganando y prefirió hacer lo correcto. Estoy segura de que la doctora Cuddy estaría orgullosa. 


  • Susana Moscatel
  • 25 años de periodista y conductora de entretenimiento. Ha publicado tres libros, traducido 18 obras y transmitido el Oscar y el Tony, entre muchos otros. Escribe de lunes a viernes su columna Estado fallido.
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