Para cuando lean esta columna, ya sabremos qué series fueron nominadas al Emmy, pero quiero adelantarme a decir que hay mucho de dónde elegir. Estas son mis favoritas entre las que llegan con fuerza a la gran fiesta de la televisión.
Paradise. Sin duda, una de las mejores historias apocalípticas que he visto en mucho tiempo, con personajes y arcos extraordinarios. En su segunda temporada nos llevó a lugares a los que el género del fin del mundo pocas veces llega. Y debo decirlo: Sinatra (Julianne Nicholson) es una de las “villanas” más entrañables de los últimos tiempos. Disney+.
Pluribus. No es que sólo me guste lo semiapocalíptico, pero qué bien hecha está esta historia sobre una batalla contra una conciencia colectiva. Rhea Seehorn está espectacular como Carol Sturka, una de las pocas personas que conserva memorias, emociones e individualidad propias. Es de esas series que provocan un déjà vu que seguramente es falso, ¿pero y si no? Apple TV+.
The Testaments. La continuación de The Handmaid’s Tale es una delicia que da miedo. No es apocalíptica, pero sí distópica. O empiezo a preocuparme por mis gustos o concluyo que estos son los mejores territorios para desarrollar personajes a los que una cinta de dos horas jamás les haría justicia. Disney+
The Pitt. Esta es fácil. La gente ama a Noah Wyle y todos apreciamos un espacio donde el realismo sabe convivir con el drama extraordinariamente narrado. Me contaba una enfermera que es de las series que más se ven en hospitales con acceso a HBO. No sé si eso habla de su calidad o del morbo como medicina, pero ahí está.
Mi gran decepción: Hacks. ¿No les ha pasado que se enamoran de una serie, la recomiendan a todo mundo y luego todo se viene abajo? Esa es mi triste historia con Hacks, una premisa brillante sobre una comediante mayor obligada a trabajar con una Gen Z cancelada.