En el entretenimiento hay muchos premios que se pueden recibir. Muchos prestigiosos y que suelen significar aún mejores oportunidades para quienes los reciben.
Pero me cuesta pensar en uno más emotivo que el título de “Leyenda de Disney”, especialmente ahora que la ceremonia se lleva a cabo ante miles de fans que pagaron por estar ahí y se desviven por mostrar el amor por lo que estos artistas —y también ejecutivos— han hecho por sus recuerdos.
Como fan —mucho antes de que escribiera Moana y Hamilton al mismo tiempo—, para mí ver a Lin-Manuel Miranda recibir ese amor de regreso me desbordaba de alegría. Ver cómo alguien con quien he podido platicar a través de los años es reconocido por lo que sale de su pluma, de su creatividad, de su capacidad de escribir como si el tiempo se fuera a acabar.
Y con un espectacular número musical que retomó incluso su primer amor, La sirenita, ¿qué les digo? Fue historia de la cultura pop lo que pasó ahí el domingo por la tarde (está en Disney+).
Lin fue la primera “Leyenda” celebrada en el cierre del megaevento, pero no fue el único.
Cada uno conecta con sus propias historias: Anne Hathaway fue el sueño hecho realidad para muchos; para otros, los Jonas Brothers. Y luego estamos quienes apreciamos lo que puede lograr un liderazgo pragmático combinado con sensibilidad para entender qué funciona. Adecuado cerrar honrando al ex CEO Bob Iger, quien marcó —y regresó a rescatar— el rumbo de una compañía que, de alguna manera, es parte de nuestras vidas. Eso sí que es materia de leyenda.