El veneno de las encuestas

Ciudad de México /
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M+.- Morena madrugó. Adelantó las campañas electorales de 2027 casi un año. Y en el más inesperado de los resultados posibles, esto solo le jugó en contra. Vaya ironía.

Comenzar una contienda adelantada tenía sentido cuando había oposición. Anticiparse al silbatazo de inicio confería enormes ventajas frente a los oponentes.

Ahora, con una oposición debilitada y carente de cuadros propios, destapar candidatos tiene el efecto opuesto. Permite que los aspirantes que Morena hizo a un lado, muchos de ellos bastante competitivos, tengan meses enteros para construir una campaña alternativa. Incluso, llegado el caso, pactar con la oposición.

Morena manda a algunos de sus mejores jugadores a la banca y espera que no quieran correr por otra pista. Imposible.

El daño no termina ahí. También alcanza a los gobiernos porque buena parte de los aspirantes ocupa cargos públicos y debe abandonarlos para competir en las encuestas. Así, presidencias municipales y otros puestos quedan vacantes meses antes de concluir el periodo para el que fueron electos. El poder pasa a manos de suplentes que con frecuencia llegan sin oficio o capacidad de gobernar.

La falta de talento para gobernar es uno de los talones de Aquiles de Morena y una de las razones por las que suelen perder elecciones locales. Las campañas anticipadas solo acentúan estos fallos y evidencian, ante los votantes, que para Morena el servicio público es desechable. Un camino temporal para la búsqueda del siguiente puesto.

La contienda adelantada también crea conflictos por su forma. Las encuestas son ejercicios estadísticos replicables, lo que permite que los aspirantes puedan detectar discrepancias. Es bastante evidente cuando el partido tomó una decisión que no se justificar en los números.

Incluso si el partido basara su decisión estrictamente en las encuestas, las decisiones en ocasiones terminan tomándose por diferencias de centésimas de punto que no son técnicamente significativas. La vida política de una persona se define por un resultado que estrictamente termina siendo un volado.

Hay además una peculiaridad bastante perversa de las encuestas de Morena: el conocimiento público del aspirante juega un papel esencial. Morena había dicho que cambiaría esto, pero la realidad es que repitieron la misma fórmula que usaron en 2024. Con esa fórmula, un aspirante que es conocido por deshonesto puede llegar a tener mayor probabilidad de llevarse la candidatura que uno que es poco conocido pero lleno de atributos.

Quizá el problema más grave de todos es que la encuesta de Morena se aplica a la población en general y no a la militancia. Esto implica que cualquier candidato, sea o no ideológicamente compatible con los ideales del movimiento, puede ganar la encuesta.

Si el Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil escogiera candidatos como Morena, no habría perdido la elección, pero por la peor de las razones posibles: porque el candidato del PT, elegido en una encuesta de popularidad entre la población abierta, habría sido Flávio Bolsonaro. 

Lo contenido en este texto es publicado por su autora en su carácter exclusivo como profesionista independiente y no refleja las opiniones, políticas o posiciones de otros cargos que desempeña.


  • Viri Ríos
  • viridiana.rios@milenio.com
  • Política pública con datos. Autora de @NoEsNormalLibro. Podcast #PoliticaYOtrosDatos. Enseño en @HarvardSummer. Harvard Ph.D. / Escribe todos los lunes su columna No es normal
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