Saber la verdad

Ciudad de México /
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Hay noticias que ningún sistema de salud quisiera dar y que ninguna familia debería recibir. En las terapias intensivas neonatales del IMSS en Guadalajara y Durango murieron recién nacidos que contrajeron infecciones dentro del hospital. Pienso primero en sus madres y en sus padres. Ninguna explicación técnica alcanza para ese dolor. Lo que sí les debo es decir con claridad cómo estamos respondiendo.

Las infecciones asociadas a la atención de la salud son las que el paciente no traía y aparecen durante su atención, casi muchas veces a través de lo mismo que le salva la vida: un catéter, un ventilador, una sonda. Según la OMS, hasta 30% de los pacientes en terapia intensiva pueden adquirirlas. Los recién nacidos son los más expuestos: defensas inmaduras, una piel tan delgada que todavía no funciona como barrera, estancias de semanas o meses. Pero la OMS también calcula que hasta 70% de estas infecciones pueden prevenirse.

Para prevenirlas hay que verlas primero. La vigilancia epidemiológica es el mecanismo con el que las instituciones de salud buscamos, registramos y analizamos las infecciones que aparecen en los hospitales, sean por virus, bacterias u hongos. Es una búsqueda constante y proactiva, y un hospital que reporta cero infecciones puede ser, simplemente, uno que no está buscando.

Por eso, con la Secretaría de Salud, creamos el Comando Operativo del Sector para la Seguridad del Paciente en UCIN. Lo coordinará la propia secretaría y además del IMSS participarán otras instituciones públicas y privadas. El Comando visitará todas las unidades de cuidados intensivos neonatales del país para revisar, con un mismo método, sus prácticas de prevención y control de infecciones.

En cada visita se revisarán los datos de la unidad: infecciones registradas, microorganismos identificados y uso de antibióticos. Después se observará, en todos los turnos, cómo se trabaja en once prácticas, entre ellas el lavado de manos, el cuidado de catéteres, la limpieza, el agua y los drenajes, el número de enfermeras por bebé y el uso de antibióticos. Cada práctica se calificará y se acordará un plan de corrección con responsables directos. Un tablero común mostrará el avance y la mejoría.

El estándar es exigente: 90% o más de apego al lavado de manos, 95% de cuidado correcto de catéteres, 85% de superficies que pasan la prueba de limpieza, y un uso responsable de los antibióticos más fuertes. Las infecciones hospitalarias y la resistencia a los antibióticos se atienden juntas. Según la OMS, una de cada seis infecciones bacterianas confirmadas en laboratorio ya resiste a los antibióticos.

La revisión busca fallas en los procesos, no culpables. En nuestras terapias neonatales trabajan médicas, enfermeras y residentes que sostienen la vida de pacientes. Merecen condiciones para hacerlo con seguridad: personal de enfermería suficiente, insumos y las obras en lavabos y drenajes que exija el plan de corrección.

Es probable que, con más hospitales vigilando, las cifras de infecciones suban. Será una mala noticia en apariencia y una buena en el fondo: lo que se ve se puede corregir. Para que eso se entienda, el Comando tendrá una sola vocería e informará cuántas unidades se han visitado y qué se ha corregido.

Las investigaciones continuarán. Una auditoría clínica independiente, a cargo de especialistas ajenos al IMSS, revisará cada caso, y colaboramos con la Fiscalía General de la República y con cualquier otra instancia que investigue. A las familias les reitero un compromiso: conocerán los resultados antes que nadie. Merecen la verdad, no una conclusión anticipada. 


  • Zoé Robledo
  • Director general del IMSS, escribe todos los martes su columna "¿Qué hicimos?" en Milenio diario
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