Fue en Palenque. En el Hospital de IMSS Bienestar, un grupo de ingenieros instaló computadoras, redes y sistemas. Llevaban varias jornadas recorriendo hospitales en Chiapas, enfrentando imprevistos y capacitando al personal. No todo salió a la primera, pero resueltos los desafíos, el sistema quedó listo.
Horas después llegó Rosa, quien había sido atendida dos años antes en el Seguro Social. Cuando el médico abrió la pantalla, ahí estaba su historia: consultas previas, estudios, diagnósticos. Información que antes habría estado dispersa —o perdida— ahora integrada en un solo lugar.
Cuando llegué al IMSS en 2019, la información del derechohabiente estaba fragmentada. Había procesos manuales, duplicidades y una falta de trazabilidad entre los tres niveles de atención. Los hospitales de Alta Especialidad usaban pequeños carnets en papel, si se llegaban a perder había que comenzar de cero todo el proceso de integración de información de cada paciente.
Hoy esa historia clínica está unificada en consulta externa, urgencias, hospitalización y cirugía mediante el Expediente Clínico Digital, desarrollado en 2022, que cuenta con más de 54.2 millones de registros. Es el segundo más grande del mundo. Opera en todo el IMSS ordinario, incluidos los 81 hospitales del IMSS Coplamar y desde marzo comenzó a implementarse en 41 hospitales del IMSS Bienestar en Chiapas y cuatro más en Yucatán, Tamaulipas y Ciudad de México.
Sobre esa base se construye el Servicio Universal de Salud (SUS). La digitalización es un componente central que no parte de cero. Como lo ha explicado la presidenta Claudia Sheinbaum: no se trata de comprar soluciones, sino de construirlas desde lo público. El sistema que hoy se utiliza es el del IMSS, desarrollado durante los gobiernos de la Cuarta Transformación.
¿Qué permite nuestro sistema? Que desde el inicio del SUS, el personal médico autorizado pueda consultar el historial clínico de una persona, sin importar en qué institución del sector salud fue atendida antes. La información continua permite diagnósticos más precisos, tratamientos mejor informados y evita repetir estudios, duplicar procedimientos, perder tiempo valioso.
El uso de nuestro desarrollo tecnológico implica algo más. El 17 de abril se publicó el decreto para la creación del SUS. El objetivo es que las instituciones públicas de salud funcionen como una red integrada, con comunicación permanente, apoyada en herramientas digitales. Una red donde cualquier persona pueda ser atendida, sin importar a qué institución esté afiliada.
Para que funcione, el modelo prevé el intercambio de servicios con un esquema de compensación. Es decir, cuando una institución atiende a una persona que pertenece a otra, habrá mecanismos para cubrir esos costos bajo principios de reciprocidad, trazabilidad y rendición de cuentas.
Dos principios orientan el modelo: humanismo mexicano y cero rechazo. Y a ello se suma el Expediente Clínico Digital del IMSS, que permite que el sistema deje de estar dividido en partes y empiece a funcionar como uno solo, y que hace posible la trazabilidad necesaria para el pago de servicios entre las instituciones. Porque la base del SUS es que la atención no dependa de dónde estés, sino de lo que necesitas.
Colofón
En la siguiente entrega abordaré los Programas Nacionales de Atención Médica (PRONAM) y cómo permitirán homologar la atención en todo el país: que sea la misma en Ciudad de México, en Yucatán o en Tamaulipas. Que todas y todos tengan acceso a la atención universal por el único y glorioso hecho de ser mexicanos.