M+.– Uno, cinco o diez pesos. Una moneda cae en la ranura de una máquina tragamonedas instalada en la tiendita de la esquina. En la pantalla giran frutas, números o figuras de colores. El jugador espera que coincidan para recuperar lo apostado o ganar unas cuantas monedas más. Si pierde, vuelve a intentarlo. Si gana, casi siempre juega otra vez.
Lo que parece una apuesta inofensiva es, según las investigaciones de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM), el primer eslabón de un mecanismo utilizado por organizaciones criminales para identificar, endeudar y reclutar jóvenes para incorporarlos a sus estructuras delictivas.
Fuentes consultadas por MILENIO señalaron que las indagatorias sobre la red que opera estas máquinas apuntan principalmente a la Familia Michoacana y al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) como las organizaciones que encabezan este esquema en territorio mexiquense.
En algunas regiones también participan grupos criminales de carácter local, cuya operación se limita a determinados municipios.
Las pesquisas muestran que las tragamonedas dejaron de ser únicamente una fuente de financiamiento para convertirse en una herramienta de reclutamiento.
La trampa empieza antes de que alguien juegue
Las investigaciones que dieron origen a la llamada Operación Dos de Bastos permitieron reconstruir la forma en que operan estas redes.
El primer paso consiste en obligar a propietarios de tiendas, papelerías, farmacias y otros pequeños comercios a instalar máquinas tragamonedas.
Quienes se niegan reciben amenazas de sufrir agresiones o de no poder continuar con su actividad comercial.
Quienes aceptan obtienen una comisión que hace parecer la actividad como un negocio legal y no como una imposición del crimen organizado.
Un juego diseñado para no dejar de jugar
A simple vista, las máquinas tragamonedas parecen un videojuego. El jugador introduce monedas —generalmente de cinco o diez pesos—, presiona un botón o acciona una palanca y espera que en la pantalla coincidan símbolos, figuras o números.
Cuando aparece una combinación ganadora, la máquina entrega un premio en monedas o acumula créditos que después pueden canjearse por efectivo con el encargado del establecimiento.
La posibilidad de obtener una recompensa inmediata es precisamente el incentivo que mantiene a muchos jugadores frente al aparato.
Una pequeña ganancia suele ser suficiente para intentar una nueva partida, mientras que las pérdidas alimentan la expectativa de recuperar el dinero apostado.
Ese ciclo puede repetirse durante minutos u horas.
De acuerdo con las investigaciones de la Fiscalía mexiquense, esa dinámica no solo genera ingresos para las organizaciones criminales.
También les permite identificar quién regresa con frecuencia, quién apuesta cantidades cada vez mayores y quién comienza a mostrar signos de ludopatía o problemas económicos.
Es ese perfil, sostienen las indagatorias, el que puede convertirse en objetivo de las redes de reclutamiento.
De jugador a halcón
Las investigaciones ministeriales establecen que, una vez identificadas las personas vulnerables, los operadores incluso les facilitan dinero para continuar jugando hasta provocar que acumulen deudas imposibles de pagar.
Es entonces cuando aparece la segunda fase del esquema.
Quienes ya no pueden cubrir los adeudos son presuntamente obligados a trabajar para las organizaciones criminales.
Al principio pueden recibir encargos aparentemente menores: vigilar calles, reportar movimientos de policías o trasladar paquetes.
Después vienen tareas de mayor riesgo.
Las víctimas terminan realizando labores de halconeo, distribución de narcóticos, robos, cobro de extorsiones y otras actividades logísticas dentro de las células delictivas.
Las pesquisas también muestran que quienes pierden su patrimonio mediante las apuestas pueden convertirse posteriormente en clientes del sistema ilegal de préstamos conocido como gota a gota, modalidad que incrementa aún más el control que las organizaciones ejercen sobre ellos.
La deuda deja de ser económica.
Se convierte en una forma de sometimiento.
Del barrio a las plazas comerciales
Las autoridades detectaron que las tragamonedas dejaron de instalarse exclusivamente en pequeños comercios.
En diversos municipios comenzaron a operar establecimientos dedicados únicamente a este tipo de apuestas e incluso espacios dentro de plazas comerciales, situación que, de acuerdo con las investigaciones, contribuye a normalizar una actividad utilizada para financiar organizaciones criminales y ampliar sus redes de reclutamiento.
Este esquema quedó al descubierto durante la Operación Dos de Bastos, desarrollada entre el 11 y el 20 de julio, cuando autoridades federales y estatales aseguraron 3 mil 374 máquinas tragamonedas en 84 municipios del Estado de México.
El aseguramiento representa un valor estimado de 50.6 millones de pesos.
Además, durante la revisión de los equipos fueron extraídas alrededor de 9.7 toneladas de monedas, equivalentes aproximadamente a 9 millones de pesos, recursos que, de acuerdo con las investigaciones, formaban parte del financiamiento de estructuras criminales.
Los anexos, otra puerta de entrada
Las investigaciones de la Fiscalía muestran que las tragamonedas no constituyen el único mecanismo utilizado para incorporar personas a organizaciones criminales.
Expedientes ministeriales también documentan el presunto uso de anexos irregulares como espacios para captar, controlar y reclutar personas.
En marzo de este año, autoridades federales y estatales inspeccionaron 94 centros de rehabilitación como parte de una estrategia para verificar denuncias relacionadas con diversos delitos.
Como resultado del operativo, 53 inmuebles fueron asegurados por su probable relación con actividades ilícitas.
Las líneas de investigación permitieron establecer que algunos de esos anexos presuntamente eran utilizados por integrantes de organizaciones criminales para ocultarse de las autoridades.
En otros casos, las personas internadas eran obligadas a participar en la venta de narcóticos o reclutadas para la probable comisión de otros delitos.
Entre el 1 de julio de 2025 y el 22 de marzo de 2026, la Fiscalía inició 152 carpetas de investigación relacionadas con anexos por delitos como homicidio, extorsión, privación de la libertad, desaparición, trata de personas, abuso sexual y lesiones.
Durante esos operativos también fueron detenidos ocho trabajadores de tres anexos por su probable participación en secuestro y privación de la libertad.
Asimismo, una interna fue capturada al contar con una orden de aprehensión vigente por el delito de secuestro.
Las investigaciones también incluyen casos en los que presuntos integrantes de la Familia Michoacana habrían obligado mediante amenazas a taxistas y otros ciudadanos a desempeñarse como halcones, distribuidores de droga, cobradores de extorsiones o vigilantes de los movimientos de las autoridades.
Las pesquisas de la Fiscalía también muestran que el reclutamiento no se limita al Estado de México. Uno de los casos documentados por la institución corresponde al homicidio del primer regidor de Ocuilan, ocurrido el 20 de marzo de 2025.
Como parte de esa investigación fueron detenidas cuatro personas, entre ellas un adolescente de 17 años, quien recientemente recibió una medida de sanción de cinco años de internamiento por el delito de homicidio calificado. De acuerdo con la Fiscalía, tanto el menor de edad como otro de los implicados, identificado como Santiago 'N', son originarios de Jalisco.
Las investigaciones establecen que ambos fueron reclutados por integrantes de una organización criminal con presencia en esa entidad y posteriormente trasladados al Valle de Toluca para integrarse a sus operaciones.
Una estrategia con distintos rostros
Aunque las investigaciones siguen abiertas, las distintas líneas de la Fiscalía convergen en un mismo patrón: organizaciones criminales que buscan ampliar sus estructuras aprovechando la vulnerabilidad de las personas.
Las tragamonedas funcionan como el primer contacto; los anexos aparecen como otro espacio de captación, y el traslado de jóvenes desde otras entidades muestra que el reclutamiento ya opera como una red interestatal.
Detrás de una máquina donde aparentemente solo se apuesta dinero, las autoridades investigan una estrategia para financiar al crimen organizado y, al mismo tiempo, fabricar a sus próximos halcones, distribuidores de droga, cobradores de extorsiones y operadores del sistema de préstamos conocido como gota a gota.
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