Sobre un camino donde ya no alcanzó el concreto hidráulico y a escasos metros de la plaza principal del poblado de Santa Ana Amatlán, municipio de Buenavista, se encuentra un domicilio como cualquier otra de la región de Tierra Caliente.
Una vivienda que tiene techo de lámina, una fachada de ladrillos, una puerta en medio y dos ventanas a los costados. En la entrada principal, un árbol de la especie Parota brinda un poco de sombra.
No está numerada, al menos de forma visible, pero los mapas la marcan con el número 535, situada sobre la calle Lázaro Cárdenas, colonia Centro.
Lo peculiar de esta casa no es solo su puerta con daños en la cerradura, sino que aquí pasó sus últimas horas escondido, pero todavía en libertad, César Alejandro Sepúlveda Arellano, alias El Bótox, ahora exlíder de Los Blancos de Troya.
Reportes de inteligencia lo situaron aquí, luego de intervenir los celulares de sus dos escoltas —Eder y Esteban de 18 y 29 años, respectivamente—, que permanecieron leales a él, luego de que sus antiguos aliados lo abandonaron a su suerte.
En este domicilio, se aseguraron dos armas largas, 29 cartuchos, 14 cargadores y dos chalecos tácticos, mismos que no fueron utilizados, pues su neutralización se hizo de manera sigilosa, sin realizar ningún disparo, afirmó en su momento la Secretaría de Seguridad Pública de Michoacán.
Las huellas en la puerta de color blanco dan muestra de cómo fue la irrupción por la mañana del jueves para detener al presunto extorsionador y homicida de Bernardo Bravo, líder limonero. A través de algunos huecos se observa la mesa con trastes, latas de aluminio y botellas de plástico que dejó el capo.
MILENIO visitó el lugar donde culminó el operativo que 24 horas antes había iniciado a diez kilómetros de distancia en Cenobio Moreno, municipio de Apatzingán, su lugar de origen y donde detuvieron Sandra, de 23 años, señalada como su operadora financiera.
Así era el refugio de El Bótox
A un costado de la vivienda cuelga una antena de televisión por cable, y al exterior como al interior de la misma las luces siguen prendidas. El Bótox, al notar la presencia policial, intentó escapar por la parte trasera, saltando una barda, pero una agente lo atrapó.
El tiempo en esta calle que termina con una huerta de limón, se detuvo. Se escuchan algunas voces en las viviendas aledañas, pero nadie sale a declarar. Aquí, el aire es muy diferente al que se respira en otras zonas donde resonó el nombre de César Alejandro.
No es un viernes cualquiera en Buenavista, hoy despertaron sin su principal verdugo, el hombre que por más de una década los extorsionó, secuestró e incluso, mató o mandó matar, como pasó con Bernardo Bravo Manríquez, líder limonero.
El ambiente que se vive es de una ligera calma, con los negocios y escuelas abiertas, los autobuses con salidas constantes y la actividad limonera se mantuvo con normalidad tanto en empacadoras como huertas.
“Hasta ahorita no ha habido algo que… que interrumpa nuestra circulación de aquí hasta donde vamos y llevamos el limón. Todo está cordial hasta ahorita, todo bien”, comentó un cortador de limón a MILENIO.
El Ejército Mexicano y la Guardia Nacional mantienen presencia en la zona que por más de una década controló el ex líder de Los Blancos de Troya. Sobre la carretera que conecta a Apatzingán y Buenavista, hay filtros de revisión y patrullaje constantes.
Un agente de la Guardia Nacional se identifica con el conductor de una camioneta que transporta a jornaleros y más una docena de cajas repletas de limón y es detenido en el filtro de verificación de la localidad de San Juan de los Plátanos.
El conductor desciende, muestra su licencia de manejo y es revisado junto con la unidad y acompañantes. Posteriormente, le hacen preguntas sobre si notó algo atípico en el camino, si experimenta alguna situación de riesgo.
El hombre responde con amabilidad y tras colaborar en la revisión, aborda la camioneta y toma camino, junto con los jornaleros y el cítrico hacia el Tianguis Limonero.
Minutos después, otro vehículo es detenido. Un adulto, de aproximadamente 45 años, baja de su carro y experimenta el mismo proceso sin que tampoco se advierta una situación de peligro.
“Queremos que se acerquen a nosotros, que confíen en nosotros. Nosotros aquí en Tierra Caliente, hemos hecho una labor incansable, tratando de ayudar en todos los aspectos a la ciudadanía. Estamos realizando las acciones para poder garantizar el Estado de derecho”, explicó un mando militar.
Las fuerzas armadas aseguraron que la presencia será permanente, priorizando las labores de proximidad ante cualquier eventualidad.
“Se continúan con los operativos, tenemos estableciendo diferentes puntos de revisión en varias partes de Tierra Caliente. Asimismo, se continúan con los reconocimientos en diversos poblados con la finalidad de poder continuar garantizando la seguridad a la ciudadanía”, añadió.
Video: Recorrido por el escondite de El Bótox
En el Tianguis Limonero, la jornada transcurrió con normalidad, pero con el agregado de que ya no está el que les pedía dos pesos por cada kilo de limón vendido.
“Ah, no, todos los operativos iguales hasta ahorita, ha estado todo en orden. Hay mucha vigilancia, todo bajo control y no, no, no pasó nada”, aseguró un limonero entrevistado por MILENIO.
Mientras en Tierra Caliente se experimenta una nueva realidad, la Fiscalía General de Michoacán sigue avanzando en las diligencias contra El Bótox. Este viernes, se reportó el aseguramiento de casi una veintena de inmuebles de su propiedad donde encontraron droga, cartuchos y equipo de comunicación.
RM