M+.- Por sus condiciones geográficas favorecedoras, históricamente Chihuahua ha sido una zona productora de mariguana; no obstante, las organizaciones de narcotráfico —principalmente el Cártel de Sinaloa— modificaron su papel en los últimos años.
Mientras que en 2018 la cifra de plantíos localizados y destruidos de ese enervante superó las 5 mil 500 hectáreas (hc), en 2025 reflejó su punto más bajo en producción con mil 320 hc erradicadas, es decir, 76 por ciento, de acuerdo con cifras de la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa) solicitadas por MILENIO vía Transparencia.
Además, militares han contenido el tráfico de esta hierba a la frontera norte. Mientras que en 2019 el Ejército aseguró cinco toneladas del enervante, para 2025 los soldados pegaron al crimen organizado con nueve toneladas de esta droga (80 por ciento más) del narco de la vieja guardia.
Tras estos golpes, el Cártel de Sinaloa modificó su esquema.
Narcolaboratorios, la nueva estrategia del crimen organizado
En 2025 se alertó de los dos primeros desmantelamientos de laboratorios clandestinos donde se elaboran drogas sintéticas, principalmente metanfetamina.
Ambos centros de producción de esas drogas de diseño se registraron en el municipio de Moris, colindante con Sonora y cercano a Sinaloa, y a unos 375 kilómetros de la capital del estado.
En marzo de 2025, el gabinete de Seguridad desmanteló un primer laboratorio clandestino de grandes dimensiones, en donde se aseguraron 10.8 toneladas de trihidrato de acetato de plomo y 8 mil 850 litros de precursores químicos destinados a la fabricación de metanfetamina.
Además, se decomisó equipo industrial, como reactores de síntesis orgánica, condensadores y tanques de gas L.P., nueve de cada uno. Según las autoridades, se impactó a la economía del crimen por aproximadamente 4 mil millones de pesos.
La acción formó parte de la “Operación Frontera Norte”, un esfuerzo coordinado entre el Ejército mexicano, la Guardia Nacional y la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC).
Luego, en junio de ese año, los militares encontraron otro centro de producción de drogas, en el que aseguraron 40 kilos de nitrato de amonio y siete reactores de síntesis orgánica, depuradores de material químico para la concentración de la droga.
El 19 de abril se dio a conocer que el Ejército, en coordinación con autoridades de Chihuahua, hallaron y desmantelaron un narcolaboratorio “gigante” en el municipio de Morelos, colindante con Sinaloa y a unos 212 kilómetros —en línea recta— de Moris.
Dicho megalaboratorio estaba dividido en un campamento que ocupaba 850 metros cuadrados divididos en cinco áreas y otro en un área abierta, además de un campamento de 15x20 metros con víveres y decenas de miles de sustancias químicas.
El "Triángulo Dorado" y su transformación del negocio
El hallazgo de tres laboratorios clandestinos reveló un corredor al suroeste de Chihuahua que abarca al menos siete municipios –Morelos, Batopilas, Urique, Guazapares, Chínipas, Uruachi y Moris– cercanos a Sinaloa y Sonora, bastiones del Cártel de Sinaloa.
Desde hace décadas, esa entidad fronteriza forma parte del llamado “Triángulo Dorado”, junto con Sinaloa y Durango, que, como en otros estados, la relevancia de la producción de mariguana ha ido a la baja contra el tráfico de drogas sintéticas como el fentanilo y las metanfetaminas por su elevada rentabilidad.
ksh