• Hasta 750 disparos por minuto: la fábrica secreta donde México forja su propio armamento

  • En la fábrica de armas producen el fusil Xiuhcóatl FX-05, el cual surgió en 2006. Su nombre proviene del náhuatl y significa 'serpiente de fuego'.
Oriental, Puebla /

M+.- En los límites entre Puebla y Veracruz, cerca de las faldas del Citlaltépetl, se ubica el complejo de la Industria Militar de la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa). Este brazo estratégico, situado específicamente en el municipio de Oriental, Puebla, alberga la Fábrica de Armas. Allí, hombres y mujeres del Ejército Mexicano producen el fusil Xiuhcóatl FX-05, equipo cuyo principal valor es ser el primero con patente nacional, diseñado por y para mexicanos.

En un recorrido al que MILENIO tuvo acceso, el teniente coronel Javier Mucio Chávez Rivera, jefe de la Fábrica de Armas, explicó detalladamente el proceso de manufactura de este fusil.

Para entender la importancia del Xiuhcóatl FX-05, es necesario saber que este es el primer fusil de origen mexicano. Surgió en 2006 y es el arma de asalto estándar utilizada por los efectivos del Ejército, Fuerza Aérea y Guardia Nacional.

Además, su nombre es un homenaje a la mitología de nuestro país, ya que proviene del náhuatl y significa 'serpiente de fuego', justo como la figura que el arma tiene grabada arriba del gatillo.

Xiuhcóatl FX-05 es el primer fusil de origen mexicano | Foto: Andrés Lobato

El primer fusil diseñado para el cuerpo del soldado mexicano promedio combina tecnología y materiales del más alto nivel. Algunas de sus piezas son de fibra de carbono, lo que le otorga ligereza. Su peso ronda los 3.8 kilogramos y tiene una capacidad de realizar hasta 750 disparos por minuto, con un alcance efectivo de hasta 200 metros.

Manufactura poblana

La Fábrica Militar se encuentra al interior del complejo denominado Industria Militar y es ahí donde se produce este fusil. No solo eso, también se han realizado pruebas y se desarrollan otras variaciones que continúan siendo parte de la familia Xiuhcóatl, pero con otros componentes y propósitos.

La Fábrica Militar se encuentra al interior del complejo | Foto: Andrés Lobato

Aquí se ensambla el fusil automático FX-05, calibre 5.56 milímetros; la carabina automática FX-05, calibre 5.56 milímetros; y la subametralladora automática SAX-200, calibre 5.56 milímetros. Estos dos últimos son utilizados por las fuerzas armadas en áreas especializadas.

Además, también se elaboran lanzagranadas calibre 50 milímetros, lámparas tácticas, miras telescópicas, municiones para todas las armas señaladas e incluso las propias granadas.

Todos estos componentes son realizados por los 292 militares que trabajan en la fábrica, donde el 30 por ciento son mujeres. Todos los colaboradores provienen de diferentes instituciones, deben ser especialistas en ingeniería militar y reciben capacitación de manera periódica.

Todos los colaboradores provienen de diferentes instituciones | Foto: Andrés Lobato

El ensamblaje

El proceso para ensamblar estos fusiles es bastante complejo, ya que cada arma utiliza 112 componentes, de los cuales 41 son fabricados en la misma planta.

La elaboración de estas armas inicia con la recepción de la materia prima, que pasa por diferentes procesos hasta formar cada uno de los componentes, siempre bajo un estricto control de calidad.

El proceso de fabricación se divide por componente. Mientras algunos especialistas cortan el metal para elaborar el cañón del arma, otros supervisan cada pieza de fibra de carbono para garantizar un fusil con la mayor precisión posible.

El proceso de fabricación se divide por componente | Foto: Andrés Lobato

Una vez que los componentes están listos y fueron revisados de manera manual por los trabajadores, pasan al proceso de ensamble, el cual se realiza de manera artesanal, completamente a mano por especialistas en ingeniería militar.

Sin embargo, hasta este punto todavía puede haber errores; por ello, quienes ensamblan los componentes repiten algunas pruebas de calidad y, en caso de no existir inconvenientes, el arma pasa a las pruebas de campo. Si no es así, se retira de la línea y se revisa toda la cadena productiva para detectar la falla.

Una vez ensamblados los fusiles, se procede a las pruebas balísticas. Primero se realizan las pruebas de munición; se efectúan disparos para comprobar que el ensamble fue correcto y que la presión de las balas es adecuada. De nueva cuenta, en caso de detectar un error, se repite el proceso.

En el complejo se realizan las pruebas de munición | Foto: Andrés Lobato

Finalmente, el arma llega al llamado túnel de precisión. Ahí, un experto realiza disparos para obtener la mayor cantidad de puntos en unas dianas diseñadas para revisar la puntería de las armas, pues en caso de no cumplir con este estándar también significaría que existe algún problema en el armado.

Si bien la falta de precisión puede tratarse de una falla humana, es necesario señalar que los tiradores son especialistas que realizan este tipo de pruebas hasta 500 veces al día, por lo que se revisan ambas posibilidades.

Existe una estimación de que, al mes, solo el 3 por ciento de las piezas presenta algún tipo de alteración o no cumple con los estándares de calidad necesarios; sin embargo, se busca reducir este indicador hasta eliminarlo.

Al mes, solo el 3 por ciento de las piezas presenta algún tipo de alteración | Foto: Andrés Lobato

Posteriormente, las armas y municiones son empacadas y resguardadas hasta el momento en que sean entregadas al usuario final. Son de uso exclusivo de las fuerzas armadas, por lo que únicamente la Defensa puede adquirirlas.

La capacidad de esta fábrica de armas es de hasta 30 mil fusiles de este tipo cada año, pues cuenta con tres turnos que trabajan prácticamente todos los días del año para alcanzar esta meta.

Además, en 2007 la fabricación de esta arma por manos mexicanas superó la auditoría internacional de Heckler & Koch, confirmando así que se trata de un diseño original y único a nivel mundial.

Es importante señalar que el complejo de la industria militar ubicado en el municipio de Oriental comenzó a ser ocupado por las fuerzas militares en 2017; sin embargo, fue durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador cuando cobró relevancia como una verdadera fábrica de armas.

El complejo de la industria militar está ubicado en el municipio de Oriental | Foto: Andrés Lobato

Fue hasta 2024 cuando el proceso de instalación concluyó por completo y ahora cuenta con 14 fábricas de producción en su interior, una ensambladora de vehículos, campos de pruebas, pistas de evaluación, comedores, alojamiento para el personal, planta potabilizadora de agua y edificio de gobierno, entre otras instalaciones.

Para entender qué ocurría antes en este predio es necesario remontarse a 2009, durante la administración estatal de Mario Marín. En ese entonces inició el proyecto La Célula, que pretendía alojar empresas nacionales y extranjeras, no un complejo militar.

La Célula se convirtió en un elefante blanco al que se le invirtieron 450 millones de pesos y que durante más de 10 años no tuvo un uso por parte del gobierno poblano.

Fue hasta 2017, durante el gobierno estatal de Antonio Gali, cuando el complejo fue donado al gobierno federal encabezado por Enrique Peña Nieto y se decidió convertirlo en una sede militar.

Con la llegada de Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia y durante la administración estatal de Miguel Barbosa Huerta, comenzó la transformación definitiva hasta convertirse en lo que es hoy: un complejo destinado a las fuerzas armadas y donde se encuentra su fábrica de armamento.

En septiembre de 2025, la Defensa inició un proceso para la adquisición de maquinaria especializada con el objetivo de elaborar cartuchos de uso militar y mejorar la calidad de las municiones producidas en este complejo.

Durante el recorrido por la Fábrica de Armas, el coronel Javier Mucio Chávez Rivera señaló que actualmente se encuentran diseñando diferentes proyectos realizados por ingenieros militares mexicanos; sin embargo, por razones de seguridad no pudo adelantar información sobre el nuevo equipo en desarrollo.

¿Por qué se hace armamento en México?

Si bien actualmente es común observar que el armamento mexicano es fabricado en territorio nacional por especialistas de la Defensa, para entender el origen de las armas nacionales es necesario remontarse a 1916.

En aquel entonces, el presidente Venustiano Carranza emitió un decreto para conseguir la autosuficiencia armamentista, al considerar que era vital fabricar armamento propio y evitar depender de otros países.

Industria Militar de la Defensa | Foto: Andrés Lobato

Ante este escenario, en el complejo militar de Oriental existen dos monumentos dedicados a Carranza. El primero es un busto ubicado en la entrada del complejo y, más adelante, cerca de la Fábrica de Armas, hay una estatua en cuya base se destaca uno de sus pensamientos.

“Hay que fabricar nuestras propias armas y municiones si no queremos que nuestros asuntos internos los resuelvan aquellos que nos las proporcionan”.

Gracias a esa visión del expresidente, actualmente se fabrican hasta 30 mil armas cada año en el municipio de Oriental.

​BTO

  • Jose Alberto Pérez
  • Reportero de IP y Congreso

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