M+. Una historia de desesperación envuelve a Cristina Ramírez, quien desde hace semanas busca respuestas sobre el paradero y estado de su hija, Adela Morales, actualmente internada en un hospital psiquiátrico al sur de la Ciudad de México.
Con la voz entrecortada, la madre envía un mensaje que resume su dolor:
“Que la amo mucho, que es la razón de mi vida, yo a mi hija, desde que nació la llamo Mía, porque fue la razón de vivir que Dios me mandó a mí”.
Adela llegó a la capital en enero, motivada por nuevas oportunidades; sin embargo, detrás de su decisión hubo un contacto que su madre considera clave.
“Mi hija conoce por la aplicación Facebook, por un juego, a la persona que yo tenía entendido se llamaba Regina Reus, esta persona le propone a mi hija que se venga aquí a la ciudad de México... van a rentar juntas... mi hija cede y se viene aquí el 27 de enero”, relató Cristina.
Con el paso del tiempo, la comunicación entre madre e hija comenzó a deteriorarse.
La comunicación se rompe
“El día 8 de abril, estábamos mensajeando, me dijo 'Mamá, te voy a depositar', y de repente se saltó la comunicación, le vuelvo a mandar como a las 22:00 horas: 'hija, ¿dónde estás?' y no me contesta”.
La falta de respuesta encendió las alarmas y llevó a Cristina a buscar a personas cercanas a su hija.
“Yo conozco a una (persona) que se llama Berenice Loaiza, a esa muchacha la contacto por inbox, pero no responde; me comunico con su hermana y le digo: 'oye ¿sabes que soy la mamá de Adela?' y me dijo: 'sí señora, yo sé quién es usted, le paso a Berenice' y le dice la señora a Berenice: ‘te lo dije, pendeja (sic), esto iba a pasar’, me contesta: 'Hola señora, fíjese que su hija está recluida en un psiquiátrico’”.
Cuatro días de angustia
Tras días sin información clara, Cristina viajó desde Quintana Roo a la Ciudad de México para iniciar su búsqueda. Su primera acción fue acudir a la Fiscalía para levantar una denuncia.
Sin embargo, asegura que la respuesta de las autoridades fue desconcertante:
“(Me dijeron) 'Señora disculpe, nada más le comento que si usted sigue investigando le va a salir contraproducente'. Me sorprendió que me dijera que seguir investigando saldría contraproducente hacia mi persona, yo lo sentí que me estaba amenazando”.
Finalmente, logró ver a su hija en el Hospital Psiquiátrico Juan Ramón de la Fuente, pero el encuentro dejó más dudas que certezas.
“'Me pasaron cosas mamá' (dijo) '¿Qué cosas te pasaron?' 'No te lo puedo decir' 'Pero soy tu mamá', y me dice casi llorando: 'Es que no te lo puedo decir, mamá'. Fueron tres minutos que vi a mi hija y lejos de quedarme tranquila, yo me quedé mucho más preocupada”.
Exigencia de respuestas
Hoy, Cristina Ramírez mantiene una exigencia firme: saber qué ocurrió con su hija desde su llegada a la capital hasta su internamiento, hablar con ella libremente y confirmar que se encuentra bien.
“Sabe que yo voy a mover cielo, mar y tierra para volver a estar con mi hija y sobre todo que ella está bien, yo lo único que quiero es que ella esté bien físicamente”.
LG