M+.- Una sola de las instalaciones clandestinas de hidrocarburos detectadas por las autoridades federales tenía capacidad para procesar más de 60 millones de litros de crudo al mes, un volumen equivalente a la carga de unas tres mil pipas de 20 mil litros, como las utilizadas para abastecer estaciones de servicio.
La dimensión de estos centros comenzó a quedar al descubierto conforme las investigaciones de la Fiscalía General de la República (FGR), la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) y las fuerzas armadas avanzan sobre instalaciones utilizadas.
Esto no sólo para almacenar combustible robado, sino para transformarlo en gasolinas, diésel de baja calidad y combustibles para la industria.
Fuentes de seguridad no descartan que pudieran estar conectadas por una misma red de huachicoleros por la similitud del equipo industrial localizado.
Investigaciones sobre huachicol revela ubicaciones
Las dimensiones encontradas mostraron a las autoridades que el huachicol se asentó en predios, muchas veces a pie de carretera, para facilitar el trasiego en pipas.
En términos diarios, un complejo con esa capacidad podría procesar más de 2 millones de litros, equivalente al contenido de unos 100 autotanques de 20 mil litros cada 24 horas.
Las equivalencias, dijeron fuentes consultadas por MILENIO, sirven únicamente para dimensionar el volumen de hidrocarburos que podía ser manejado por las instalaciones y no significan que todo el producto fuera transportado mediante pipas ni que los centros operaran permanentemente a su máxima capacidad.
El caso que permitió a las autoridades dimensionar hasta dónde había escalado esta actividad fue el complejo localizado en julio en Reynosa, Tamaulipas.
Las investigaciones sobre la infraestructura instalada determinaron que el sitio podía procesar más de 2 millones de litros de petróleo diariamente, lo que llevado a un mes de operación representa más de 60 millones de litros.
Pero el tamaño de la operación no se limitaba al procesamiento.
Los grandes depósitos encontrados en el lugar tenían capacidad conjunta para almacenar alrededor de 16 millones de litros, suficientes para contener el equivalente a unas 800 pipas de 20 mil litros.
Ese inventario representaría, además, producto suficiente para mantener varios días de procesamiento a la escala estimada para el complejo.
En los predios fueron localizados sistemas de tuberías, bombas, generadores, tanques industriales, frac tanks, tractocamiones y equipo para conducir y manipular hidrocarburos.
¿Qué necesitan los huachicoleros para operar?
Los aseguramientos han permitido a las autoridades federales reconstruir una operación que necesita recibir grandes cantidades de materia prima, mantener inventarios, alimentar continuamente los procesos y disponer después de los productos obtenidos.
Otro ejemplo de la escala apareció en San Luis Potosí.
En uno de los centros intervenidos fueron localizados ocho depósitos con capacidad individual para 80 mil litros.
En conjunto podían almacenar 640 mil litros, equivalentes a la carga de 32 pipas de 20 mil litros.
En otro predio de esa entidad, las autoridades encontraron 18 tanques verticales y dos líneas de producción, evidencia de que el lugar no estaba destinado únicamente al resguardo de hidrocarburos.
En Tizayuca, Hidalgo, 57 recipientes localizados por agentes federales podían contener en conjunto unos 157 mil litros, prácticamente el volumen transportado por ocho autotanques de 20 mil litros.
Los operativos forman parte de una estrategia federal que ha comenzado a cerrar el cerco sobre instalaciones utilizadas en una etapa posterior al robo de combustible, el contrabando de este o el huachicol fiscal, una investigación que encabeza directamente la SSPC, encabezada por Omar García Harfuch.
La presidenta Claudia Sheinbaum rechazó denominar “refinerías clandestinas” a los sitios asegurados.
La mandataria señaló que se trata de “centros de procesamiento”, pues no cuentan con los procesos complejos que caracterizan a una refinería convencional.
La precisión distingue técnicamente a estas instalaciones de las refinerías operadas por Pemex, pero los aseguramientos han permitido establecer que algunas disponían de infraestructura suficiente para manejar hidrocarburos por millones de litros cada día y decenas de millones al mes.
El avance de las investigaciones ha permitido así dimensionar una etapa del negocio del huachicol que permanecía menos visible, que en términos reales es la transformación del producto robado.
RM