• Kratom y 7-OH: la 'heroína de la gasolinera' que se mueve por México y se vende en bares de la Roma

  • Investigaciones Milenio
  • El término kratom se refiere a un extracto de hierbas que proviene de las hojas de un árbol conocido como Mitragyna speciosa, sin embargo, es altamente adictiva.
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M+.- Ha sido un día agotador —le confieso al mixólogo apenas me acomodo en la barra—. Necesito algo que me devuelva la vitalidad.

La respuesta del empleado del bar Plantasia, ubicado en la colonia Roma Norte, Ciudad de México, es inmediata: “¡Un kratom preparado!”. Y lo vende con entusiasmo: una bebida con limón, jugo de naranja, miel de agave y kratom, una planta originaria de Asia que, asegura el experto a MILENIO, es el secreto mejor guardado del ser humano desde que se inventaron las bebidas energéticas.

En las redes sociales del bar, ese trago se promociona con una frase inofensiva: “Date un boom de energía”. La fotografía muestra un brebaje verde coronado por una rodaja de naranja. Muy aesthetic e instagrameable, que promete regresar la vitalidad perdida.

Similar a un té matcha o un jugo verde, pero que esconde una creciente preocupación de la comunidad médica: el kratom es una droga natural que es potencialmente adictiva y que se disfraza de remedio inofensivo contra la fatiga. Muchos bares de México lo venden libremente por unos 200 pesos; también se puede adquirir por internet.

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Orígenes del kratom

El término kratom se refiere a un extracto de hierbas que proviene de las hojas de un árbol conocido como Mitragyna speciosa y que crece en países del sudeste asiático como Camboya, Tailandia, Indonesia o Malasia.

Las personas que consumen kratom usualmente lo hacen masticando o tragando las hojas del árbol. Lo preparan en seco como una infusión o agregan el extracto a un líquido —semejante a lo que hacen las poblaciones andinas con la hoja de coca— . 

Los registros históricos sobre su uso datan del siglo XIX, cuando las comunidades indígenas en Asia lo usaban como sustituto del opio.

En dosis bajas, la planta actúa como un estimulador que hace sentir al consumidor más alerta y con más energía, pero a medida que las dosis aumentan, van cambiando sus usos: alivia la depresión, produce euforia o calma el dolor crónico.

Especialistas advierten que el consumo frecuente de kratom puede generar dependencia y efectos secundarios. | Especial

El problema es que, como otras drogas naturales y sintéticas, el kratom va perdiendo potencia a medida que el organismo del usuario se acostumbra a su consumo.

Las personas cada vez necesitan mayor dosis para igualar el primer efecto de bienestar. Cuando el uso es intenso y prolongado, entonces aparecen efectos preocupantes: náuseas, constipación, taquicardia, vómito, baja drástica de peso, paranoia, insomnio, alucinaciones.

Los defensores del kratom argumentan que esos son casos extremos y que la planta debe regularse, no prohibirse, para que pueda ser usada incluso para calmar los síntomas de abstinencia de opioides como el fentanilo.

Sin embargo, los detractores alertan sobre un riesgo de adicción y que la cantidad de principio activo en las hojas puede variar considerablemente, lo que hace impredecible la reacción del cuerpo.

“En algunos estudios, se descubrió que ciertos vendedores de kratom agregan más principio activo del que ya tiene naturalmente (...) Según la cantidad del principio activo en el producto y la salud del consumidor, el consumo puede ser perjudicial. 
"Los centros de toxicología de Estados Unidos recibieron más de 3 mil 400 informes sobre el uso de kratom del 2014 al 2019. Estos incluían informes de muertes. Los efectos secundarios que se informaron incluyeron presión arterial alta, confusión y convulsiones”, documenta una publicación de la Clínica Mayo.

El kratom proviene de un árbol asiático cuyas hojas han sido utilizadas durante siglos en el sudeste asiático. | Especial

7-OH: popular entre chilangos

A pesar de las advertencias, el kratom se vende abiertamente en México. Su uso comienza a ganar popularidad en bares y restaurantes, mientras que en internet es un viejo conocido: hay decenas de tiendas online que venden esta hierba en polvo, tabletas y hasta en vapeadores que se entregan a domicilio y sin restricción de edad.

El menú de presentaciones de kratom también se mueve en archivos PDF que viajan por aplicaciones de mensajería segura como Telegram o Signal.

“Es la droga de moda”, me dice Gamés, dealer en la zona Roma-Condesa para un grupo ligado a La Unión Tepito, quien me habló por primera vez del kratom en polvo.

“Tú sabes que estás en el negocio correcto porque todo se te acaba antes del viernes. A veces, llega el fin de semana y todo el kratom se me terminó. Pero lo que se vende mejor es el 7-OH”.
El 7-hidroximitraginina es el compuesto más potente derivado del kratom y preocupa a autoridades sanitarias | Especial

En la planta de kratom hay cerca de 40 alcaloides y uno de ellos es el 7-hidroximitraginina, mejor conocido como 7-OH, que tiene una mayor potencia en los receptores opioides de las personas.

“Es como el THC de la mota, es lo que te hace alucinar”, dice Gamés con voz de experto. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) lo explica como un opioide nuevo y concentrado que se obtiene del kratom y que es 50 veces más potente que la morfina.

En Estados Unidos tiene un nombre peculiar: “la heroína de la gasolinera”, debido a que cientos de productos que contienen altas dosis de 7-OH se venden en tiendas de conveniencia que abren 24 horas y se ubican en las gasolineras.

Suelen ofertarse como estimulantes para los camioneros, ahuyentadores de insomnio para trabajadores con largas jornadas de trabajo, como médicos o abogados, y afrodisíacos para quienes quieren tener sexo por días.


El último gran escándalo relacionado con el 7-OH ocurrió el 10 de julio: Adam Fetcher, exsubsecretario de prensa del expresidente Barack Obama, fue despedido de su trabajo en Minnesota tras ser acusado de robar dinero en efectivo y tarjetas de crédito a empleados municipales para comprar este nuevo opioide tras una recaída.

La noticia ha sido comentada como un ejemplo de que las adicciones a los nuevos opioides atacan a todas las clases sociales en Estados Unidos.

Diversos estados de Estados Unidos ya restringen o prohíben la venta de productos con kratom y 7-OH. | Especial

Si bien el kratom no está prohibido a nivel federal en ese país, algunos estados y ciudades restringen o prohíben su venta. En octubre de 2025, California comenzó a prohibir la distribución de productos con 7-OH.

Según el portal de divulgación Kratomfinder, seis estados lo prohíben por completo: Alabama, Arkansas, Indiana, Rhode Island, Vermont y Wisconsin.

En cinco estados se aprobó una Ley de Protección al Consumidor de Kratom –Arizona, Georgia, Nevada, Oklahoma y Utah–, y en las demás entidades hay restricciones a nivel condal y su venta se restringe a personas adultas desde los 18 o 21 años.

Hasta ahora, esos productos pueden evadir la prohibición porque se presentan como suplementos alimenticios o vitamínicos. Si son sacados de los anaqueles por inspectores sanitarios, rápidamente vuelven a la venta con un nuevo empaque y bajo la apariencia de ser otra empresa.

Pero a principios de este mes la agencia antidrogas DEA anunció la intención de incluir a cualquier producto con 7-OH en la Lista I en la Ley de Sustancias Controladas, la misma categoría que la heroína.

El 7-OH también circula mediante distribuidores que lo adquieren por internet. | Especial

La algarabía no dura mucho

Por internet rondan decenas de historias de terror de quienes se han enganchado a esa nueva droga:

“Me gasto todo mi dinero en esta mierda. No tengo ningún control sobre mi vida (…) Toda mi existencia gira en torno a cuál tienda está más cerca y cómo conseguir mi dosis. Siento que soy adicto a una droga que nadie entiende”, escribió un usuario anónimo en un foro de Reddit para adictos al 7-OH.
“Vi que vendían 7-OH en una tienda de conveniencia y me dijeron que era un buen analgésico natural. A los pocos días de empezar a tomarla ya estaba aumentando las dosis y tenía graves problemas para dormir y controlar mi estado de ánimo si pasaban más de cinco o seis horas entre una dosis y otra.
“Empecé tomando 10 mg dos veces al día y rápidamente aumenté a 80 mg diarios. Intenté dejarla en diciembre, pero recaí al cuarto día”, se lee en otra publicación.
Polvos, gomitas, cápsulas y bebidas forman parte de las distintas presentaciones en las que se vende el kratom | Especial

En México, Reddit es también el foro natural para hablar sobre 7-OH: dónde conseguirla, cómo ocultar la adicción, cómo viajar con las pastillas en un avión y hasta cómo venderlas en las escuelas y oficinas haciendo pasar las pastillas por analgésicos como el Tramadol o estimulantes como el Aderall.

“Presentamos las tabletas Press’D Kratom Red-OH 5X 7-OH, una forma potente y concentrada de kratom, diseñada para quienes buscan una experiencia potente”, se lee en una conocida tienda en línea en México que ofrece pagos cifrados con cargo a las tarjeta de crédito.

Incluso, si el comprador adquiere grandes cantidades de 7-OH se le dan facilidades de pago, como meses sin intereses.

Las personas cada vez necesitan mayores dosis para igualar el primer efecto de bienestar | AP

Gamés, en cambio, prefiere la venta en persona y el dinero en efectivo. Para evitar a la policía de la Ciudad de México, opta por las presentaciones de 7-OH que lucen inofensivas: bolsas con polvo que simulan ser creatina para el ejercicio, frascos que parecen suplementos alimenticios para mantenerse despierto durante noches de estudio o, incluso, gomitas de azúcar en forma de osos de peluche para mejorar el estado de ánimo.

“Todo lo compro en internet con tarjetas prepagadas de regalo. Me llega a casa en paquetería normal, como si compraras proteína en polvo. Lo saco, lo pongo todo en bolsas individuales y vendo sin problemas toda la semana”, dice Gamés, quien está listo para abandonar mi mesa y seguir su emprendimiento narcótico. “Pídete otro kratom y pide la cuenta. Hay que vender”.

Fact checking: JRH

RM

  • Óscar Balderas
  • Oscar Balderas es reportero en seguridad pública y crimen organizado. Escribe de cárteles, drogas, prisiones y justicia. Coapeño de nacimiento, pero benitojuarense por adopción.

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