El Cártel de Sinaloa evolucionó. De ser una organización unificada, detenciones, abatimientos y traiciones terminaron por fragmentarlo en facciones cuya cúpula ahora es ocupada por una nueva generación de narcotraficantes. Los rostros de sus fundadores más notorios, Joaquín El Chapo Guzmán e Ismael El Mayo Zambada, se han desdibujado del hampa mexicano, sin embargo, su legado sobrevive.
Si bien por parte de los Guzmán son los hermanos Iván Archivaldo y Jesús Alfredo quienes encabezan a Los Chapitos, para Los Mayos el liderazgo de la facción recayó en Ismael Zambada Sicairos, alias El Mayito Flaco, uno de los hijos del también llamado Señor del Sombrero que desde joven aprendió junto a su padre no sólo a operar su lucrativo negocio sino también a elegir con cautela a sus socios.
Durante el auge del Cártel de Sinaloa, El Mayo Zambada contó con aliados clave como los hermanos Cabrera Sarabia o el clan familiar de Los Valenzuela. Su cuerpo de seguridad estuvo integrado por destacados lugartenientes como Gonzalo Inzunza Inzunza alias Macho Prieto o los hermanos Manuel y Javier Torres Félix. Pese a que existieron decenas más de colaboradores y subordinados, el capo sinaloense reconocía a aquellos alfiles cuya capacidad operativa permitió que prosperara su organización delictiva.
Tras el secuestro y eventual entrega de su padre a autoridades estadunidenses, El Mayito Flaco se ha dado a la tarea tanto de conservar a viejos aliados de la facción como de afianzar a los suyos. Es en ese contexto en el que dos alias han cobrado notoriedad: Carlitos Rugrats y El Ruso.
Ni Ismael Zambada Sicairos, ni Carlos Alberto Páez Pereda o Juan José Ponce Félix -nombres de los operadores detrás de dichos alias- sobrepasan los 45 años de edad, no obstante, los tres comparten una amplia trayectoria que forjaron desde su juventud dentro de las filas del Cártel de Sinaloa y que, en conjunto, sostienen parte de las operaciones más importantes de Los Mayos.
El Ruso y las operaciones en Baja California
Al ser un estado fronterizo, los capos de la vieja guardia reconocen el valor logístico de algunas de las plazas de Baja California. El Mayo contaba con aliados como los hermanos Arzate García para operar en la entidad, sin embargo, desde entonces un joven Juan José Ponce Félix comenzaba a ganar experiencia en el terreno.
Recuerdos de Vicente Zambada Niebla obtenidos a través de cartas por la periodista de investigación Anabel Hernández refieren que El Ruso, como es mejor conocido, formó parte de los subordinados de Gonzalo Inzunza Inzunza alias Macho Prieto quien, se presume, lo dejó como encargado de Sonoyta en Sonora.
Ponce Félix comenzó a liderar a unidades sicariales y a coordinar actividades vinculadas al tráfico de drogas tanto en localidades fronterizas de Sonora como de Baja California. Si bien tras el abatimiento de Macho Prieto regresó a Sinaloa, sería tras el primer Culiacanazo en 2019 cuando, en miras de evitar una confrontación con Néstor Isidro Pérez Salas -otrora lugarteniente de Los Chapitos- El Mayo Zambada encomendó a El Ruso una crucial misión: hacerse del control del Valle de Mexicali.
De acuerdo con información recopilada por el semanario ZETA, Juan José Ponce Félix conformó su propia célula delictiva que adoptó el plural de su alias como distintivo. Los Rusos se infiltraron poco a poco pero de forma violenta en el estado combatiendo a células criminales locales o alineadas con cárteles rivales como remanentes de los Arellano Félix o del Cártel Jalisco Nueva Generación para cumplir con la encomienda del Mayo Zambada. Y lo lograron.
La amplia trayectoria de El Ruso ya había motivado que su nombre y alias fueran plasmados en una acusación formal presentada ante el Distrito Sur de California, no obstante, la notoriedad que cobró tras la caída del Mayo Zambada en julio de 2024, lo llevaron a convertirse en un objetivo prioritario para autoridades de ambos lados de la frontera.
En Estados Unidos, Juan José Ponce Félix forma parte de los fugitivos buscados por el Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) al tiempo que el Departamento del Tesoro lo identificó como el líder del que consideran como el brazo armado más importante de Los Mayos.
Las operaciones del Ruso han sido clave también para revitalizar el conflicto que El Mayito Flaco sostiene en contra de Los Chapitos desde septiembre de 2024 por el control tanto de Culiacán como del Cártel de Sinaloa. Juan José Ponce Félix está en la mira y, mientras autoridades mexicanas y estadunidenses continúan redoblando esfuerzos para desmantelar su célula delictiva en Baja California, el operador de alto rango de Los Mayos continúa prófugo.
Carlitos Rugrats
Con 31 años de edad, Carlos Alberto Páez Pereda se ha convertido en uno de los rostros más notorios de Los Mayos y en uno de los primeros miembros de la facción en ser acusado formalmente de narcoterrorismo en Estados Unidos.
Mejor conocido como Carlitos Rugrats al haber adoptado al popular personaje animado de Aventuras en Pañales como distintivo, a dicho aliado del Mayito Flaco se le identifica como el líder de una violenta unidad sicarial encargada de combatir a los brazos armados de los hijos del Chapo Guzmán en Culiacán y sus alrededores.
De acuerdo con información del Departamento del Tesoro, la zona de influencia de Los Rugrats es Laguna Colorada en la capital sinaloense, sin embargo, sus investigaciones también han detectado en Baja California -específicamente en colaboración con René Arzate García alias La Rana- pero también en República Dominicana donde Carlos Alberto Paéz Pereda también fue buscado por actividades vinculadas al sicariato y al lavado de dinero.
“Paez dirige una prolífica red de fabricación y distribución de metanfetamina, fentanilo y cocaína para la facción Mayo Zambada del Cártel de Sinaloa. Paez también refuerza las operaciones del Cártel de Sinaloa en Sinaloa y Tijuana mediante asesinatos, secuestros y otras actividades violentas, utilizando un grupo de sicarios armados”, precisa el Departamento de Justicia sobre Carlitos Rugrats.
Adicionalmente, a dicho aliado del Mayito Flaco se le atribuye la coordinación del envío de cargamentos de narcóticos desde Sinaloa a Tijuana, Baja California. Pese a que se desconoce cómo fue que Carlitos Rugrats comenzó a operar para el Cártel de Sinaloa, las pesquisas de autoridades en ambos lados de la frontera dan cuenta de cómo a su corta edad no sólo se ha convertido en un alfil clave para Los Mayos sino que también evidencia la propia evolución que han tenido las filas de la organización delictiva y los protagonistas de su nueva era.
ATJ