Familia y entorno: ¿por qué el crimen organizado recluta a los jóvenes de México? Experta explica el problema

Amenazas, engaños, ofertas de empleo y precariedad económica son algunas de las vías de captación de adolescentes.

La psicóloga Gabriela Gómez señaló que las condiciones de precariedad pueden aumentar la vulnerabilidad de los jóvenes. | Antonio Texta
Axel García
México /
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En México, la incorporación de adolescentes y jóvenes a actividades delictivas representa una de las principales problemáticas que enfrenta el país y puede presentarse de distintas formas.

Algunos son captados por grupos de la delincuencia organizados mediante amenazas, engaños o promesas de dinero y trabajo; otros pueden comenzar a cometer delitos por su cuenta, en medio de contextos donde existen carencias económicas, violencia, falta de oportunidades o una exposición constante a contextos criminales.

El fenómeno tampoco ocurre de una sola manera. Mientras algunos jóvenes son obligados o presionados para participar en actividades ilícitas, otros pueden acercarse voluntariamente a estos grupos o comenzar con delitos aparentemente aislados que posteriormente se convierten en una acción constante.

Por ello, el contexto en el que crecen los jóvenes puede ser un elemento importante para entender cómo llegan a involucrarse en el delito, aunque las condiciones sociales o familiares no significan por sí mismas que una persona necesariamente terminará delinquiendo.

En una entrevista para MILENIO, la psicóloga Gabriela Gómez Galván, egresada de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) plantel Iztapalapa con especialización en psicopedagogía, explicó que el contexto familiar y social es un elemento importante en la incorporación de jóvenes a la vida criminal.

"El contexto de los chicos es sumamente importante, ya que muchas veces pues necesitan de atención, necesitan de cariño, necesitan de algún afecto, ¿no? Ya lo decía, por ejemplo, Watson cuando hizo el experimento con los muñequitos afelpados, que el apego y las emociones se constituyen también mediante mecanismos del condicionamiento clásico y operante ", explicó la especialista.

Reclutamiento, una de las formas de llegar al crimen

De acuerdo con el Observatorio Nacional de Prevención del Reclutamiento de Niñas, Niños y Adolescentes por parte de la Delincuencia Organizada (ONPRENNA), el reclutamiento forzado es un proceso de incorporación a la delincuencia organizada para realizar diferentes actividades ilícitas.

Este proceso puede realizarse mediante amenazas, intimidación, engaño, uso de la fuerza, coacción, rapto o incluso mediante ofertas de pago y beneficios.

El organismo incorporado a la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) identifica dos grandes formas de reclutamiento: una forzada, en la que aparecen mecanismos de violencia o coerción, y otra no forzada, que puede estar relacionada con engaños, necesidades económicas, ofertas de empleo, protección, regalos o imitación.

Esta diferencia resulta importante porque la llegada de un joven al crimen no necesariamente comienza con una amenaza o un arma. En algunos casos, puede presentarse inicialmente como una oportunidad para obtener dinero, conseguir trabajo o mejorar sus condiciones de vida.

Un estudio publicado en Narrativas Antropológicas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) analizó casos de jóvenes desaparecidos en Jalisco que habían recibido ofertas de trabajo antes de desaparecer. La investigación encontró patrones relacionados con la precariedad laboral, la exclusión y la búsqueda de mejores condiciones de vida .

De acuerdo con el estudio, algunas de estas ofertas circulaban mediante redes sociales y prometían salarios elevados, comida, transporte o alojamiento. En determinados casos, los jóvenes fueron citados en lugares como centrales camioneras o trasladados hacia otros puntos, donde posteriormente fueron víctimas de violencia, desaparición o posibles actividades criminales .

Las ofertas laborales falsas pueden convertirse en una vía de reclutamiento. | Especial

¿Cuáles son los factores de riesgo?

Al respecto, la psicóloga Gómez Galván destacó que las condiciones de precariedad pueden aumentar la vulnerabilidad frente a este tipo de engaños.

El especialista explicó que un joven que necesita trabajar, continuar sus estudios o ayudar económicamente a su familia puede encontrar en una oferta de este tipo una posibilidad para cambiar su situación.

"Yo he trabajado como psicóloga en escuelas para trabajadores o escuelas nocturnas, y ahí los chicos de verdad que toman un poquito más en serio el afecto de otros chicos, en muchos casos debido a sus contextos. Muchos carecen de muchas cosas y he visto como a veces estas carencias los terminan orillando a la vida criminal ", señaló.

De igual forma, Gómez Galván explicó que la situación económica de una familia, las relaciones dentro del hogar y las condiciones en las que crece un adolescente pueden formar parte del contexto que rodea sus decisiones. Sin embargo, destacó que no se debería establecer una relación directa entre una familia con problemas y la comisión de un delito.

"Definitivamente la familia es un pilar importante ya que es donde se contienen las emociones de las personas. Nos ayuda a regular justo estas emociones. Si no la tenemos o si la tenemos y está vulnerada, por ejemplo, por la violencia, pues entonces esto hace también que se vulneren los estados de ánimo de los chicos y pues tiendan a delinquir", dijo.

La exposición constante a armas, drogas y actividades criminales puede influir en la percepción que algunos jóvenes tienen sobre la violencia. | Foto: Reut

Cuando la violencia se vuelve parte de lo cotidiano

El entorno social también puede influir en la manera en que un joven percibe determinadas conductas. El estudio sobre reclutamiento señala que factores como la marginalización, la exclusión, la falta de oportunidades y la violencia forman parte del contexto en el que puede desarrollarse este fenómeno.

En comunidades donde los jóvenes están expuestos de manera constante a la violencia, las drogas, las armas o actividades criminales, algunas conductas pueden llegar a formar parte de su realidad cotidiana.

"Definitivamente entra como un chip, como modelo. Como modelo de, si lo hace mi familiar, bueno pues entonces lo tomo de modelo, siempre y cuando yo lo esté, como adolescente, como joven adolescente, yo lo esté viendo de manera favorable. Entonces si nosotros tomamos como adultos responsables en cuenta que me está viendo mi hijo, mi familiar, el menor, entonces podemos, como adultos, modificar ese modelo", dijo la psicóloga en entrevista con MILENIO .

Una investigación publicada en Narrativas Antropológicas del INAH documentó casos de jóvenes desaparecidos en Jalisco que habían recibido ofertas de trabaj

La apología del delito y la normalización de la violencia

La influencia del entorno también puede relacionarse con la apología del delito , es decir, con la exaltación o glorificación pública de conductas criminales. 

En México, el artículo 208 del Código Penal Federal establece sanciones para quien provoque públicamente a cometer un delito o haga apología de este o de algún vicio. 

Si el delito no llega a ejecutarse, la sanción prevista es de 10 a 180 jornadas de trabajo a favor de la comunidad ; si se comete, al provocador se le aplica la pena que corresponde por su participación.

Por su parte, el artículo 209 del mismo código establece sanciones para quienes, pudiendo hacerlo sin ponerse en riesgo ni poner en riesgo a otras personas, no impidan determinados delitos previstos en el Título VIII del Libro Segundo del Código Penal Federal o en la Ley Federal para Prevenir y Sancionar la Trata de Personas. 

También contempla casos en los que no se informa a las autoridades sobre la próxima comisión de delitos esos o se protege a quien los comete. 

Al respecto, la psicóloga Gabriela Gómez Galván explicó a MILENIO que los contenidos, como canciones, series o películas, pueden convertir a figuras criminales en referentes para los jóvenes, especialmente cuando observan ese tipo de conductas de manera favorable. 

"Bueno, aquí hay varios mecanismos que tienen los jóvenes. Como tal no es el que tenga que ser el delinquir por escuchar este tipo de música, o el engancharse o el tener alguna certeza de que si escuchan esta música o que si ven las narcoseries o que si juegan tal videojuego, porque incluso a veces también con los videojuegos van a ser delincuentes. Como tal no hay algo así, pero hay mecanismos importantes que sí sí insertan como chip hacia este tipo de conductas ", dijo Gómez Galván.
"Si los chicos ven que están teniendo éxito una persona que tiene una pistola y por lo tanto consiguió, al dispararle a alguien, consiguió dinero, mujer, casa y troca, pues entonces no es el aprender a disparar, es que con el disparar o con la violencia obtenida ese tipo de cosas. Entonces son los principales mecanismos que yo veo en los chicos, en los jóvenes, hoy en día respecto a eso, a los narcoseries ya la violencia implícita en todo ese tipo de cosas", explicó la especialista.

En este contexto, además de combatir a los grupos que los captan, es importante fortalecer los entornos familiares y sociales, ofrecer formas de desarrollo y mantener una visión crítica de los mensajes que promueven la violencia.

AG

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