M+.- Antes de que Roldán Álvarez Ayala fuera conocido en el país como uno de los líderes de Los Erres, brazo armado del Cártel Jalisco Nueva Generación, en Michoacán se le conocía simplemente como El Maestro, a pesar de nunca haber dado clases. Eran los inicios de los años noventa y Roldán, de unos 25 años, se presentaba como un luchador social de izquierda que aleccionaba sobre cómo rescatar a sus vecinos del crimen en Tierra Caliente. Tres décadas más tarde, él sería acusado de ser de los máximos representantes de la mafia mexicana como hermano de un capo conocido como El R1 y será señalado como cómplice del asesinato del alcalde uruapense Carlos Manzo.
Impulsado por su imagen de defensor de las juventudes, en 1994 ocupó una curul en la LVI Legislatura como parte de la bancada del PRD. En su oficina ubicada en el cuarto piso del edificio B de la Cámara de Diputados, El Maestro colgó un cuadro al centro y detrás de su silla para que atrajera las miradas de sus visitas: Cuauhtémoc Cárdenas, el líder moral del partido del sol azteca, lo abrazaba con efusividad en algún mitin de las épocas en que fue candidato presidencial. Ese era el espaldarazo necesario para construir su fachada de político respetable.
De acuerdo con la investigación de MILENIO, Roldán fue contemporáneo de una bancada histórica: ahí figuraban los priistas Humberto Roque Villanueva y Dulce María Sauri, también del panista Antonio Lozano Gracia y Manuel Espino –hoy morenista con largo pasado panista–, entre otros. Él mismo fue miembro de un grupo parlamentario perredista de luces y sombras: por un lado, Rosario Ibarra de Piedra y Salvador Martínez della Roca, El Pino, y, por otro, Desidero Camacho, detenido en 2014 por lavado de dinero y enriquecimiento ilícito, y Osbelia Arellano, denunciada en 2021 por cobrar "moches" en el Instituto Nacional de Migración.
La curul de Roldán se ubicaba junto a la de otro michoacano: Leonel Godoy, quien se convertiría en gobernador de Michoacán del 2008 al 2012. El asesinato del alcalde de Uruapan uniría a ambos 31 años después de la inauguración de aquella legislatura, pues ambos están implicados en el crimen, acusados por la viuda de Manzo, Grecia Quiroz, actual alcaldesa y líder del Movimiento del Sombrero.
“El Maestro fue un pésimo diputado. No hay una participación memorable en el diario de debates y tampoco una iniciativa que haya cambiado la vida de los michoacanos”, recuerda el empresario calentano Gabriel N., quien viajó varias veces de Tepalcatepec a San Lázaro para pedir ayuda al legislador federal sólo para encontrarse con su oficina cerrada con llave. “Antes no se sabían las faltas de los diputados, pero imagino que tendría todas las posibles”.
Gabriel 'N', quien habla con MILENIO a cambio de anonimato, cree saber el origen del desinterés partidista del Maestro, quien llegó a ser vicepresidente de la Mesa Directiva: la curul era vista por Roldán sólo como un trampolín para convertirse en alcalde de su natal Apatzingán, un puesto supuestamente acordado con la familia criminal Valencia para beneficiar al Cártel del Milenio –su verdadera militancia– y cuya ruptura provocaría el nacimiento del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
El objetivo se cumplió en 2002, cuando el apatzinguense asumió como presidente municipal y designó como secretario del Ayuntamiento a Samuel Farías Blanco, ubicado por la fuente como familiar de Juan José Farías Álvarez, El Abuelo, exjefe en el Cártel del Milenio y actual líder del grupo criminal Cárteles Unidos, designado como organización terrorista extranjera por Estados Unidos. El trienio consolidó el matrimonio entre políticos municipales y el crimen organizado local.
Tras una pausa de las oficinas de gobierno, Roldán reapareció en la política michoacana: su excompañero de bancada Leonel Godoy aprobó su nombramiento como coordinador general de la Comisión Estatal del Agua (2008-2011), un puesto clave para la producción de cultivos ilegales, pues desde ese cargo se decide, por ejemplo, la instalación de pozos, la distribución de pipas y contratos millonarios de obra pública.
El año siguiente, 2012, sus hermanos Ramón y Rafael fueron detenidos en una operación militar en Jalisco. El gobierno federal los acusó de operar una célula del CJNG bajo los alias R1 y R2 y de ser colaboradores cercanísimos de Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho. Al clan familiar se le comenzó a conocer como Los Erres.
Su secreto: acusaciones de secuestro y extorsión
La plataforma Narcopolíticos.com encontró un dato poco conocido hasta ahora y compartido con MILENIO: ese mismo año, Roldán estuvo involucrado en un crimen de alto impacto en Zapopan, Jalisco. Un vehículo de su propiedad, una camioneta Tacoma Toyota blanca, placas MY-89072 del estado de Michoacán, se usó para un secuestro. El 19 de septiembre de 2014, el político tramitó un amparo para exigir la devolución del vehículo y presentó una factura a su nombre con valor de 332 mil pesos.
Y, de acuerdo con más documentos en poder de Narcopolíticos.com, el 5 de febrero de 2015 un juez en Jalisco dictó una orden de aprehensión contra Roldán por extorsión en perjuicio del empresario de la construcción Jaime G. Para evitar ser detenido, el político presentó otro juicio de amparo, el 1791/2015-VI, ante una autoridad cómoda para su trayectoria: un juzgado de primera instancia en Apatzingán, su cuna y feudo.
Los escándalos personales y familiares no mermaron la carrera política de Roldán, quien no recibió una sentencia tras el inicio de los procesos judiciales en su contra. En el año de la acusación de extorsión, se inscribió en las listas de aspirantes a diputados federales del PRD. En ese proceso electoral, las cúpulas del sol azteca postularon como gobernador michoacano al ingeniero agrónomo Silvano Aureoles, quien ganó la elección con más de 637 mil votos y hoy es buscado por desvío de recursos y asociación delictuosa tras huir del estado en una aeronave del CJNG, dijo el exfiscal estatal Carlos Torres a este periodista.
Con el PRD en declive y Morena como partido emergente y dominante en Michoacán, Roldán cambió de camiseta amarilla a guinda. Su relación con dos prominentes miembros del crimen organizado y carpetas de investigación en su contra no fueron impedimento para que el 29 de marzo de 2023 se incorporara al partido fundado por el expresidente Andrés Manuel López Obrador, de acuerdo con la información del padrón publicada ese año por el Instituto Nacional Electoral (INE).
Militó sin sobresaltos en las filas morenistas por 949 días, hasta que el 1 de noviembre de 2025, el alcalde beligerante contra el crimen organizado, Carlos Manzo, fue asesinado en Uruapan durante las celebraciones del Día de Muertos. Las investigaciones federales se volcaron rápidamente hacia Los Erres, su alianza con el CJNG y la protección que habrían recibido de políticos locales que veían con desagrado y preocupación el crecimiento de un político independiente como Manzo, quien prometía llevar su visión de mano dura al Palacio de Gobierno de Michoacán en 2027.
Con discreción, Morena expulsó a Roldán de sus filas días después del magnicidio, cuando comenzaron a difundirse sus presuntas relaciones con el crimen organizado. Sin embargo, el secreto duró sólo ocho meses. El pasado 30 de julio, su hermano Ramón, El R1, fue detenido en Atotonilco el Alto, Jalisco, en otro operativo militar en su contra: el secretario de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch, lo señaló como el presunto autor intelectual del homicidio de Carlos Manzo y a decenas de integrantes de Los Erres como los autores materiales.
Menos de 48 horas después, el Comité Ejecutivo Nacional de Morena, que preside Ariadna Montiel, difundió un posicionamiento: si bien R1 nunca se integró al partido oficialista, Roldán sí tuvo credencial de militante. El expediente que motivó la baja del exalcalde no se hizo público; tampoco las razones para aceptarlo y luego desafiliarlo.
“La historia de Roldán es una que se repite en Michoacán y en todo el país: el matrimonio entre política y crimen. Y no importa cuánto se sepan las conexiones sucias de políticos locales, ellos siguen creciendo. Así hay cientos”, señaló Gabriel N., desplazado de Michoacán desde que alguna vez se enfrentó verbalmente a Los Erres.
MILENIO conoció por fuentes en el gabinete de seguridad que Roldán Álvarez Ayala es actualmente investigado como líder de Los Erres y está incluido en las indagatorias sobre el asesinato de Carlos Manzo. Una trama que observa la transformación de un “luchador social” llamado Maestro a un presunto líder de un sanguinario brazo armado.
(Fact checking: JRH)
EHR