La noche del 22 de enero la cacería terminó. Luego de ser considerado como uno de los 10 fugitivos más buscados por el Buró Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés), Ryan James Wedding quedó bajo custodia de autoridades en las inmediaciones de la Embajada de Estados Unidos.
Fue a través de su cuenta de X que el titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Omar García Harfuch, confirmó que, tras una reunión con el director del FBI, Kash Patel, el funcionario estadounidense regresaba a su país llevando consigo a dos objetivos prioritarios, uno de ellos el ex atleta olímpico canadiense.
Haber entrado en el listado de los fugitivos más buscados no fue asunto menor para Ryan James Wedding, quien a sus 44 años ya cuenta con una amplia trayectoria criminal que le ha valido incluso el apodo de El Chapo canadiense.
“Supuestamente dirigía y participaba en una operación transnacional de tráfico de drogas que enviaba rutinariamente cientos de kilogramos de cocaína desde Colombia, a través de México y el sur de California, a Estados Unidos y Canadá, como miembro del Cártel de Sinaloa”, describió el titular del FBI a través de su cuenta de X.
Kash Patel también detalló que el ex snowboarder pasó alrededor de una década escondido en México, desde donde continuaba coordinando operaciones de tráfico de drogas bajo el amparo de Los Chapitos, hijos y herederos del imperio criminal de Joaquín Guzmán Loera, otrora líder del Cártel de Sinaloa.
Ryan James Wedding aprendió de sus socios sinaloenses la logística para operar su lucrativo negocio y las tácticas violentas para protegerlo, no obstante, fue su ostentoso estilo de vida el que, poco a poco, fue dejando pistas a las autoridades estadounidenses que llegaron a ofrecer hasta 15 millones de dólares por información que condujera a su arresto.
Los vehículos de lujo
El último día de 2025, la división de Los Ángeles del FBI compartió que, durante diciembre, las autoridades mexicanas ejecutaron múltiples órdenes de cateo que derivaron en el aseguramiento de una flotilla de motocicletas con un valor aproximado de 40 millones de dólares.
Reportes del periodista Carlos Vega para MILENIO apuntan que los operativos que derivaron en la incautación de los vehículos motorizados se realizaron en la Ciudad y el Estado de México. Adicionalmente, en los cuatro inmuebles cateados se hallaron diversas dosis de metanfetamina y marihuana, así como dos vehículos, obras de arte, dos medallas olímpicas, cartuchos, un cargador y documentación.
Aunque el oprativo se realizó en México, se percibió como parte de una serie de diligencias en las que autoridades estadounidenses buscaron la colaboración con sus homólogos mexicanos para la neutralización de James Ryan Wedding, aquella promesa del deporte que terminó por convertirse en un narcotraficante de alto nivel del Cártel de Sinaloa.
Durante al menos dos años, agencias de seguridad estadounidenses siguieron de cerca los pasos del también llamado Gigante o Jefe, quien no tuvo problema en ostentar el lujoso estilo de vida que le permitía costear las operaciones de tráfico de drogas que coordinaba.
el dato...El lavado de dinero de la red de Wedding
Poseer vehículos de alta gama tenía una doble función para el ex atleta olímpico. Si bien le permitían asumirse como una persona de altos niveles adquisitivos, de acuerdo con el Departamento del Tesoro, dichos bienes también eran parte de su red de lavado de dinero. "Wedding ha blanqueado sus ganancias ilícitas a través de una extensa red transatlántica de empresas y socios, canalizando el dinero del narcotráfico hacia bienes de lujo como automóviles y motocicletas, ocultos por todo el mundo", señaló en un comunicado la dependencia.
Además de aquella millonaria flotilla de motocicletas, meses antes agentes del FBI habían seguido el rastro de un exclusivo automóvil: un Mercedes-Benz CLK-GTR. Con un valor que oscila entre los 13 millones de dólares y con la capacidad de alcanzar una velocidad de hasta 320 kilómetros por hora, el opulento vehículo convirtió a James Ryan Wedding en uno de los únicos seis compradores que hay alrededor del mundo de dicho modelo.
De acuerdo con una investigación que el periodista Óscar Balderas realizó para DOMINGA, el ex atleta olímpico logró adquirir aquel lujoso automóvil a través de Rolan Sokolovski, un joyero originario de Toronto que fungía como uno de sus principales operadores financieros.
Fueron una serie de transacciones sospechosas con criptomonedas en cuentas vinculadas a El Gigante las que terminaron por guiar a agentes del FBI primero con su socio y posteriormente a su lujosa adquisición. Entonces, se reveló que Rolan Sokolovski utilizó su empresa Diamond Star para conseguirle a Ryan Wedding el vehículo que permanece estacionado en algún estacionamiento privado de la agencia de seguridad estadounidense.
Los socios y la red de escorts
En el arduo camino para dar con el paradero de Ryan James Wedding también fueron entrando al radar de autoridades estadounidenses algunos de sus más cercanos colaboradores.
Por ejemplo, en noviembre de 2025, el Departamento de Justicia informó que estaban bajo custodia al menos diez personas vinculadas al ex atleta olímpico entre los que se ubicaban un abogado penalista canadiense, un cantante de reggaetón, un aspirante a operador de un sitio web sobre pandillas, así como algunos involucrados con el asesinato de un testigo federal en Colombia.
Los arrestos formaron parte de la segunda fase de la "Operación Giant Slalom" y en el listado se incluyeron nombres como el del joyero Rolan Sokolovski, pero también el de una mujer que terminó por revelar otros aspectos de la vida de Ryan James Wedding.
Su nombre es Carmen Yelinet Valoyes Flores. Con 47 años de edad y originaria de Bogotá, Colombia, investigaciones del Departamento del Tesoro la ubican como la cabeza de una red de prostitución de lujo que opera en México. Además de haber apoyado al ex atleta olímpico en el asesinato de un testigo federal en enero de 2025, las autoridades estadounidenses señalan que la colombiana fue la encargada de presentarle a Daniela Alejandra Acuña Macías, con quien El Gigante entabló una relación sentimental.
"Daniela Alejandra Acuña Macías le ha cobrado cientos de miles de dólares a Wedding, a quien conocía desde el principio de su relación, viviendo una vida financiada por el narcotráfico violento. Ha ayudado a Wedding a obtener información sobre sus rivales", apuntó el Departamento del Tesoro.
La cercanía y el vínculo que ambas mujeres tienen con Ryan James Wedding las llevaron a ser sancionadas por la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés), no obstante, aquella diligencia en contra de sus colaboradoras fue tan solo el preludio de la caída de El Gigante.
Poco a poco y en coordinación con autoridades mexicanas, agentes del FBI lograron neutralizar a aquel ciudadano canadiense que, en un giro inesperado, no sólo alcanzó la cúpula del deporte sino también la del narcotráfico en norteamérica.
ATJ