El uso de armas de fuego usualmente es asociado tanto a los cuerpos de seguridad como a la delincuencia; sin embargo, en el Estado de México, los entrenadores del Centro Integrador de Capacitación México (CICMex) buscan romper tabúes y enseñar que el uso de estos dispositivos puede ser recreativo y una actividad enfocada al turismo alternativo.
Armando Arreola es instructor certificado y director de CICMex. Desde hace más de cinco años ha enseñado a cientos de personas sobre los alcances del uso de estos dispositivos de manera recreativa.
“Normalmente, la gente se va muy contenta; hay mucha gente a la que le gusta esto y decide ingresar a los temas deportivos, afiliarse a campos de tiro; hay también quien dice: ‘No, solamente la quiero para mi casa’ y también hemos tenido quien dice: ‘Sí me gusta, pero decido no tener un arma en mi casa’. Hemos tenido de todo un poco”.
Visitar un campo de tiro es toda una experiencia. Por un lado, se tiene que llegar a estos espacios, los cuales están alejados de las ciudades o bien son fuertemente asegurados a fin de evitar algún accidente.
Entre los pormenores que se deben tener están los permisos de portación, los cuales son otorgados por la Defensa. También verifican la legalidad de las armas, series, balas, entre otros.
Aunado a ello, los asistentes deben acudir acompañados de un instructor certificado que da el equipo de seguridad completo para cada uno de los usuarios, así como la instrucción para protegerse y disparar de manera adecuada, al reducir riesgos.
Entre las armas disponibles, hay algunas de calibre tradicional y pequeñas; sin embargo, hay otras de alto poder, todas ellas certificadas por la autoridad y con las disposiciones oficiales para ser disparadas de forma segura.
“Tiene muchos años de experiencia y tiene todos los permisos ante la Sedena que me mostró antes de hacer esta actividad y asegurarme de que no estuviera cometiendo algo indebido.
Yo creo que es toda la experiencia en conjunto, sensorial y física, sobretodo físico, porque empieza una adrenalina bien interesante y ya cuando agarras un poco de ritmo, empieza a sentir el tema físico, a la fuerza, siente el poder de las armas y si tiene un olor muy particular”, indicó Carlos Escalante, visitante.
Disparos para el entretenimiento
Esta es una actividad que poco a poco ha ido creciendo en el Estado de México y en otras partes del país. Básicamente, se hace uso de armas, disparan y todo se ejecuta de una manera segura.
Hay turistas que han decidido utilizarlo como un método de escape, relajación e incluso con una alternativa de turismo recreativo, ya que permite salir de la ciudad y disfrutar de paisajes al aire libre, pero sobre todo, hace una actividad distinta.
Aunado a ello, puede ser el semillero de futuros deportistas e incluso aquellos que opten por tener un arma en su casa con motivo de defensa personal; el objetivo es retratar la peligrosidad de los dispositivos y hacer patente que es posible utilizarlos de manera segura y responsable.
Fundamental regularidad en el uso recreativo
La Defensa es la institución que se encarga de regular esta actividad deportiva y recreativa. La intención de los instructores es difundir entre los usuarios los alcances de utilizar armas.
“Existe esta idea de que las armas son para los malos o únicamente para los policías y no, la realidad es que las armas se vuelven solamente una herramienta; hay quienes las usan de manera deportiva, hay quienes las usan de manera recreativa, hay quienes también las manejan para temas de defensa, así como existe la gente mala y hay que catalogarlos así, son delincuentes, es gente mala que las usa para dañar
Existe la otra parte, que es la ciudadanía, que también las puede utilizar para defensa; entonces, aquí es donde cabemos todos dentro del artículo 10, para utilizarlos para protección y ya habrá quien desee practicar algún deporte o algo y podrá buscar clubes y cosas similares”.
En ese sentido, Armando Arreola recomendó a los usuarios acercarse, si es que tienen curiosidad, y sobre todo hacerlo con personal capacitado, a fin de evitar caer en algún delito o poner en riesgo la vida.
AH