Día de la Madre, una celebración arcaica que opaca la realidad

Esta efeméride surge en 1922, en una forma de afianzar el papel de sumisión de la mujer y la procreación de más hijos.

Las mujeres viven diferentes realidades y no todas quieren ser madres.

Elizabeth Hernández

El 10 de mayo se sigue conmemorando en México para celebrar a las madres en un acto de afianzar este rol, de seguir reforzando la idea de que tener un hijo o una hija es la única valía que se tiene como mujer, escenario arcaico que debe perder fuerza debido a que opaca las realidades que viven millones de ellas.

Así lo considera la activista e historiadora, Roxana Rodríguez Bravo, quien hace también un recuento histórico del cómo y por qué surgió esta celebración en México desde 1922, y que se ha convertido en una fecha comercial y de consumo, pero queda fuera de contexto ante una visión diferente que se está extendiendo en la sociedad, entre las mujeres y la realidad que viven.

"El Día de las Madres para mí es un arcaísmo, es una cuestión anacrónica, es una festividad que solamente tiene la función de opacar las realidades que tenemos las mujeres, así como a las múltiples mujeres que somos y que no toda mujer debe estar definida por la maternidad, además de que también invisibiliza las problemáticas graves con flores y con llevarlas a comer.
"Y viene toda esa cuestión de la mercadotecnia, siguen promocionando artículos electrodomésticos y esas cuestiones cursis de las flores, las canciones, pero que en realidad ya no deberían de darse, porque se topa con otros problemas actuales y con la diversidad en las mujeres hoy en día; pero lo que llama la atención es que seguimos celebrando de la misma manera y seguimos pensando que la única forma viable de ser mujer es a través de la maternidad", refiere la historiadora.

Explica que esta celebración surge de una respuesta a los movimientos feministas a principios de siglo pasado, con lo que fue el Primer Congreso Feminista de México en 1916, y a los movimientos de maestras y de mujeres que exigían el sufragio femenino. "También desde la década de los años 20 había mujeres, como Hermila Galindo, que decían que la maternidad no era una esclavitud, pero era algo que limitaba mucho el desarrollo de las mujeres, por eso desde esa época, ella y otras mujeres comenzaron hablar de que las mujeres necesitaban conocer su cuerpo para implementar ciertos controles de natalidad, porque no había métodos anticonceptivos, que de mínimo se espaciara el número nacimiento de hijos.

"Muchas también creían en el amor libre y creían que el matrimonio era un contrato que era totalmente desfavorable para las mujeres y se fortaleció, por lo que estas ideas a la Iglesia católica no le parecieron, por lo que en alianza con el periódico Excélsior, instauran lo que es el Día de las Madres, y el medio realizó una serie de concursos desde postular a la mejor madre, a la más sumisa, así como la que tenía más hijos, y se trataba de afianzar este rol tradicional de la madre sumisa, abnegada y que no tiene vida más que para sus hijos, y por las mismas condiciones, la misma cultura machista y patriarcal se reforzó la celebración", indicó Rodriguez Bravo.

Re educar y construir

La periodista y escritora, Elvira Hernández Carballido, apuesta a que la visión que se tiene por esta celebración puede modificarse a través de la educación, y reafirmar que ser madre no es lo representativo de una mujer.

"Es luchar contra un mundo, porque en las escuelas sigue latente y en lo comercial igual, nos empiezan a saturar con que se debe amar a la mamá con el consumo, pero considero que sí se puede educar, re educar y construir una cultura que va a costar un poco de trabajo, pero algo diferente, como decía la investigadora Elsa Muñiz, una cultura de género y empezar a puntualizar que no habría que celebrar este día, que surgió como una estrategia del gobierno para aumentar la población.

"Este estereotipo tan fuerte que existe en torno a las madre abnegada, amada y todo lo demás, pero si se comparte esta mirada crítica, a persuadir a la gente con argumentos, con lecturas que ser madre no es lo representativo de una mujer, aunque biológicamente es nuestra diferencia con los hombres, pero al mismo tiempo si lo viéramos tan natural todos tenemos esa capacidad, es como la que tenemos de respirar y no tenemos homenajes sobre eso", refiere.

En esta lectura, también especifica que no se debe aborrecer a la maternidad, porque lo importante es la elección de querer o no ser madres y por desgraciada, se ha estereotipado ambas partes: las que quieren y no, "por lo que lo importantes es romper con estos elementos que la santifican, que la comercializan, que la explotan, con la que te chantajean.

"Este Día de las Madres se glorifica, se exagera tanto el rol de la madre que opaca y hace invisibles y hace latentes en la vida cotidiana de ser madre. Van a llevarle flores a las madres, pero los 364 días es golpeada delante de los hijos, que van a tomar la herencia de las situaciones tan complicadas que en el interior de cada casa son constantes, y se debe hacer visible", concluyó.

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