Por pandemia bajaron ingresos, pero pan y tortillas no faltaron en casa: INSP

Por lo menos cinco días a la semana, la clase media alta mexicana consumió verduras y frutas frescas, además de leche, queso o yogurt, aunque los encuestados refirieron altos consumos de alimentos chatarra y bebidas azucaradas

La mitad de los participantes admitió consumir refrescos o jugos al menos 3 días a la semana (Jesús Quintanar)

Fanny Miranda

Durante el confinamiento por la pandemia de covid-19, la clase media mexicana experimentó falta de dinero o recursos debido a la emergencia sanitaria; 27 por ciento de las familias tuvo poca variedad de alimentos y aunque 21.3 por ciento disminuyó su consumo acostumbrado, el pan y las tortillas, es decir, el grupo de los cereales fue el único que no faltó en esos hogares un solo día, mientras comieron algún tipo de carne cuatro veces a la semana.

Lo anterior, de acuerdo con los Resultados de la Evaluación Basal de la Encuesta Nacional de las Características de la Población ante la Pandemia de Covid-19.

EnSARS-COV-2 elaborada por medio de llamadas telefónicas a mil 073 personas, por el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) durante la Jornada de Sana Distancia y el llamado Quédate en Casa.

“La gente, al inicio de confinamiento, por un lado empezó a comprar ciertos alimentos empaquetados, congelados ante la incertidumbre de no saber si habría alimentos, empezó a comprar alimentos procesados que no se echan a perder, que tienen una duración más larga, pero traen muchos más conservadores, azúcares y sales para conservarse”, señaló Teresa Shamah Levy, directora General Adjunta del Centro de Investigación en Evaluación y Encuestas (CIEE) del (INSP).

En entrevista con MILENIO, explicó que el sondeo estuvo dirigido a los estratos socioeconómicos medio altos y uno de los hallazgos fue que la tercera parte de la muestra refirió haber disminuido sus ingresos en un alto porcentaje; sin embargo, en cuestiones primarias como es la alimentación, procuraron mantener una ingesta de alimentos nutritivos, pero también un alto consumo de alimentos chatarra y bebidas azucaradas.

Poco menos de la mitad de los encuestados dijo no contar con padecimientos y el resto admitió hipertensión, diabetes u obesidad (Javier Ríos)
“En esta población se consumían tanto alimentos altamente recomendables para el consumo, es decir alimentos nutritivos, pero también había un alto consumo de alimentos llamados chatarra, como son botanas, frituras, refrescos en un alto porcentaje de la población y bebidas azucaradas”, añadió Shamah Levy.

Los resultados de la encuesta muestran que más de 90 por ciento de los adultos encuestados consumieron cereales todos los días, como tortilla y preparaciones con masa de maíz; pan, ya sea blanco, integral, de caja, rústico o dulce; además de galletas, cereales de caja, pasta para sopa, arroz o cualquier otro alimentos hecho de maíz, trigo, arroz, avena y salvado. También bebieron todos los días café y té.

Los encuestados refirieron comer cinco días de la semana verduras frescas en guisados, sopas y salsas preparadas en casa; así como frutas frescas. Además de consumir leche, queso, yogurt y otros productos lácteos. Además, refirieron que al menos 5 días a la semana, agregaron azúcar o miel a alimentos o bebidas.

La experta explicó que al inicio de confinamiento, la incertidumbre aumentó la compra de alimentos congelados (Enrique Gutiérrez)

La ingesta de carne de res, pollo, cerdo se realizó solo durante 4 días; así como el consumo de huevo; además de leguminosas como frijoles, lentejas, garbanzos, habas y soya. Poco más del 67 por ciento consumieron pescados y mariscos que incluyen atún y sardinas, una vez a la semana.

En tanto, la mitad de los participantes consumieron bebidas endulzadas como refrescos, jugos enlatados, o bebidas industrializadas durante al menos 3 días a la semana; además de dulces y botanas.

Asimismo, la EnSARS-CoV-2 arrojó que una cuarta parte de los encuestados refirió tener hipertensión arterial, el 14.9 por ciento diabetes mellitus, uno de cada cinco obesidad y alrededor de uno de cada ocho altos niveles de colesterol o triglicéridos; mientras que el 44.3 por ciento refirió no tener ningún padecimiento.

Además, Teresa Shamah dijo que en cuanto al consumo de alcohol y tabaco, solo en los que fumaban aumentó y lo que tomaban también, “pero en realidad disminuyó, pero eso puede ser atribuido a que el tabaco y el alcohol tiene que ver con una cuestión social, de convivencia”, apuntó.

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