De acuerdo con Early Institute, México se ha convertido en un mercado para la gestación subrogada donde existen casos que la organización identifica como trata de personas y venta de niños, mediante esquemas en los que clínicas e intermediarios reclutan mujeres, celebran contratos que pueden alcanzar hasta tres millones de pesos y entregan recién nacidos a solicitantes nacionales y extranjeros.
Abraham Madero Márquez, abogado y director ejecutivo de Early Institute, sostuvo que estos procedimientos deben ser abolidos y que la explotación reproductiva debe ser incorporada expresamente a la legislación contra la trata y al Código Penal Federal, con penas de entre dos y 10 años de prisión, dependiendo de la gravedad.
“Claro que es una forma de trata, porque lo que opera, una vez que yo deseo tener un hijo, es todo un mercado reclutando mujeres en situación de vulnerabilidad, firmando contratos ilegales, violatorios de los derechos humanos y vendiendo niños a la carta”, afirmó.
Para Madero, la existencia de un contrato civil, la intervención de un notario o el consentimiento entre particulares no modifica el elemento que considera central: la entrega de un niño o una niña a cambio de dinero.
“Llamémosle como le llamen, reúna las formalidades que se reúnan, si es una figura civil, si es un contrato, si está suscrito ante notario, el resultado final es clarísimo: hay un niño que se está vendiendo”, sostuvo.
"No soy francesa, soy americana": Olivia Maurel
A este debate se sumó Olivia Maurel, nacida en 1991 mediante gestación subrogada, quien relató que desconocer durante su infancia y adolescencia las circunstancias de su nacimiento y sus orígenes tuvo consecuencias profundas en la construcción de su identidad.
“Durante mis años de adolescencia, eso es cuando intentas construirte como adulto, intentas cortar el cordón umbilical con tus padres e intentas construirte tu identidad. Y yo no podía. No sabía mis orígenes”, relató.
Maurel explicó que creció en Francia con la sensación persistente de no pertenecer a ese país.
Desde los ocho años, recordó, escribía en un pequeño diario que no se sentía francesa:
“Vivía en Francia. Tenía este pequeño diario cuando era niña y escribía: ‘no soy francesa, soy americana’”, relató.
Posteriormente, se trasladó a Estados Unidos durante su adolescencia, pero aseguró que el cambio de país no resolvió el vacío que experimentaba.
“Eso no fue suficiente para llenar el vacío que sentí dentro, ese sentimiento que no me dejaba, que no desaparecía. Tenía un agujero en mi corazón y no sabía cómo llenarlo”, narró.
Durante esa etapa, señaló, comenzó a consumir drogas y alcohol y atravesó episodios en los que intentó quitarse dos veces la vida.
“Desafortunadamente hubo días en los que era demasiado difícil de soportar, demasiado difícil de manejar, así que intenté cometer suicidio un par de veces”, declaró.
Maurel atribuyó esos episodios al vacío que sentía y a las preguntas que tenía sobre su identidad y sus orígenes.
A los 17 años comenzó a investigar su propia historia. El único documento con el que contaba, dijo, era su certificado de nacimiento.
Sabía que había nacido en Louisville, Kentucky, pero en ese momento desconocía incluso qué era la gestación subrogada.
Buscó inicialmente información sobre agencias de adopción y posteriormente encontró clínicas de fertilidad.
“Recuerdo que investigué toda la noche qué era la subrogación, qué era la subrogación tradicional, qué era la subrogación gestacional”, relató.
Al concluir esa búsqueda, aseguró que tuvo la certeza de que había nacido mediante una subrogación tradicional.
“Al final de la noche sabía que nací con la subrogación. Sabía que la subrogación tradicional era la forma en que nací”, dijo.
Maurel relató que durante años compartió ese descubrimiento con amigos y parejas, pero no con sus padres por temor a perderlos.
“Les dije a mis amigos, les dije a mis novios, pero no les dije a mis padres. No les dije a mis padres porque tenía miedo de su reacción. Tenía miedo de perderlos si les decía que sabía la verdad”, recordó.
Para ella, esa experiencia muestra que los derechos de los niños nacidos mediante estos procedimientos también deben formar parte del debate.
“Tienes que entender que a veces un niño desesperadamente necesita la verdad, mientras que, simultáneamente, puede estar asustado de que, hablando la verdad, lastime a la gente que ama”, señaló.
Conocer la forma en la que había nacido, explicó, no terminó con sus interrogantes:
“¿Quién soy yo? ¿Quién es mi mamá? ¿Por qué ella pasó por la subrogación? Había muchas preguntas. Y eran preguntas difíciles”, relató.
Maurel sostuvo que continuó durante años con el consumo de drogas y alcohol hasta que decidió abandonar esas sustancias.
Aseguró que lleva 14 años sin consumir drogas, aunque consideró que las consecuencias de aquellos años marcaron su vida.
Actualmente, es una de las voces que promueven internacionalmente la abolición de la gestación subrogada.
“Debe haber un límite a lo que el dinero es permitido comprar. La vulnerabilidad de una mujer no puede convertirse en una oportunidad de alguien más.
"Su cuerpo no es una infraestructura reproductiva. La enfermedad no es un servicio internacional. La nación no es un paquete de entrega que se puede pedir. Los niños no son objetos que se pueden pedir en demanda. Los niños son sujetos de derechos”, afirmó.
Maurel sostuvo además que los niños no pueden convertirse en objetos de un contrato ni responder al deseo de terceros:
“Los niños no son objetos que se pueden pedir bajo demanda. Los niños son sujetos de derechos”, declaró.
Afirmó que su oposición a la gestación subrogada deriva tanto de su propia experiencia como de considerar que esta práctica mercantiliza a las mujeres y a quienes nacen mediante estos procedimientos.
“Es puramente antiético y, por eso, que he elegido estar en el lado correcto de la historia y luchar contra la subrogación y abolir esta práctica”, sostuvo.
Un mercado de hasta tres millones de pesos
Early Institute ha realizado dos investigaciones sobre esta práctica, una en 2014 y otra en 2023, además de documentar testimonios de mujeres involucradas en estos procedimientos.
Madero señaló que han identificado operaciones en:
- Tabasco
- Sinaloa
- Ciudad de México
- Estado de México
- Baja California
- Jalisco, particularmente en Puerto Vallarta
En el Estado de México, explicó, existen clínicas que captan a mujeres mediante grupos de WhatsApp, anuncios digitales o directamente en sus instalaciones, inicialmente con ofertas relacionadas con tratamientos hormonales o de fertilidad.
“Las reclutan bajo esa vía, grupos de WhatsApp, anuncios digitales o incluso de manera directa, presencial en estas clínicas”, señaló.
De acuerdo con Madero, los solicitantes pueden pagar entre dos millones 500 mil y tres millones de pesos por un contrato de gestación subrogada, mientras que algunas mujeres han recibido únicamente entre 50 mil y 70 mil pesos por todo el embarazo.
“Las mujeres que se someten a esta práctica no reciben ni el 10 por ciento de estos montos”, afirmó.
“Es un negocio ilegal, que comercia con seres humanos y que denigra la dignidad más elemental de las mujeres”, agregó.
El abogado sostuvo que los contratos revisados por Early Institute incluyen cláusulas que restringen decisiones de las gestantes durante el embarazo, entre ellas mantener relaciones sexuales, desistirse del procedimiento o negarse a determinados tratamientos médicos.
Además, aseguró que, una vez producido el nacimiento, algunas clínicas dejan de dar seguimiento médico o psicológico a las mujeres.
“Siempre el común denominador son mujeres que no tienen opciones laborales, que necesitan el dinero, que están desesperadas por hacerse de una cantidad”, afirmó.
De Tabasco a otros estados
Tabasco fue durante años uno de los principales puntos de operación de estos procedimientos.
Madero explicó que, después de que la legislación local impuso restricciones a solicitantes extranjeros, las operaciones comenzaron a desplazarse hacia otras entidades.
Según el director de Early Institute, entre quienes acudían a Tabasco existían parejas procedentes de:
- España
- Francia
- Estados Unidos
- Países Bajos
“¿Qué ocurrió en la práctica? Se fueron a otros estados. Se abrió Sinaloa y también empezaron a operar en estados en donde simplemente no está legislado”, explicó.
Por ello, consideró que México terminó convirtiéndose en un “paraíso” para este mercado:
“No hay una prohibición expresa, porque la Corte no ha querido resolver este tema de fondo”, aseguró.
La organización también refiere operaciones en Baja California vinculadas con clínicas fronterizas y una presencia cada vez mayor en Ciudad de México y Estado de México.
La Suprema Corte y el vacío jurídico
Madero cuestionó el alcance de las resoluciones emitidas hasta ahora por la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Afirmó que el máximo tribunal ha revisado la constitucionalidad y validez de contratos, particularmente frente a la legislación de Tabasco, pero no ha analizado, desde su perspectiva, la posible venta de niños derivada de estos acuerdos.
“La Suprema Corte intencionalmente no ha entrado al fondo del asunto. La Corte lo que ha declarado constitucional son los contratos, simplemente se ha limitado a revisar la presunta validez de esos contratos y su relación respecto a las legislaciones de un estado, en este caso Tabasco”, declaró.
Madero sostuvo que México forma parte del Protocolo Facultativo relativo a la venta de niños y afirmó que ese instrumento obliga al Estado mexicano a impedir que menores sean objeto de transacciones:
“Está prohibido vender niños, no son mercancía”, señaló.
Documentos falsos, tráfico y salida de bebés del país
Madero afirmó que las irregularidades identificadas no se limitan al contrato de gestación.
Early Institute asegura haber detectado falsificación de documentos, suplantación de identidad, tráfico de menores y casos en los que bebés salen del territorio nacional sin la documentación correspondiente.
“No solamente es el contrato ni la operación como tal de la venta (…) sino también alrededor hemos detectado falsificación de documentos, suplantación de identidad, tráfico de menores, salen del país sin la documentación necesaria que exige Relaciones Exteriores”, declaró.
También relató que existen operaciones en las que los solicitantes se encuentran fuera del país, no necesariamente aportan material genético y posteriormente enfrentan trámites para obtener documentos y sacar al recién nacido de México.
“Detrás de esto hay toda una serie de irregularidades y de simulaciones solo por el deseo de personas extranjeras de obtener niños fácilmente en México a cambio de un cheque”, sostuvo.
No hay que regular lo ilegal: Early Institute
Frente a quienes plantean regular la gestación subrogada para establecer garantías y controles, Early Institute propone el camino contrario: prohibición total.
Su iniciativa contempla incorporar expresamente la explotación reproductiva como delito dentro de la Ley General en Materia de Trata de Personas, el Código Penal Federal y los códigos penales locales, además de declarar nulos estos contratos.
“Aquí no hay que regular lo ilegal. Eso no se puede regular, la venta de niños. México tiene tratados internacionales que lo prohíben”, afirmó Madero.
Al ser cuestionado sobre las sanciones, respondió:
“Son penas de prisión de 2 a 10 años, obviamente dependiendo de la gravedad”.
La propuesta, puntualizó, estaría dirigida principalmente contra clínicas e intermediarios y no contra las mujeres gestantes.
“No se busca criminalizar a las gestantes. Al contrario, se busca incluso reconocerles su calidad de víctimas de esta práctica”, explicó.
Early Institute plantea que las mujeres que hayan sufrido abandono médico, complicaciones, violencia o incumplimiento de los compromisos adquiridos durante el embarazo puedan tener acceso a mecanismos de protección y reparación integral.
No existe un derecho a ser padre: Madero
Otro punto del debate es el choque entre el deseo de tener descendencia y los derechos de las personas involucradas.
Madero sostuvo que ninguna persona posee un derecho absoluto a convertirse en padre o madre.
“No existe un derecho a ser padre, eso no existe, ni a ser mamá; lo que existe es un derecho de niñas y niños a tener una familia. El deseo legítimo de cualquier persona, pareja, que quiera tener un hijo no puede justificar las formas ni las vías. El fin no justifica los medios”, afirmó.
Para las personas que no pueden tener hijos, señaló, existen figuras legales como la adopción, aunque reconoció que implica evaluaciones de idoneidad, certificaciones y procedimientos que pueden ser largos:
“La adopción tiene requisitos muy rigurosos”, dijo.
“México es un paraíso para la explotación reproductiva”.
— Early Institute (@EarlyInstitute) September 3, 2026
Con esta contundente afirmación, Abraham Madero, director ejecutivo de Early Institute, abrió la IV Conferencia de la Declaración de Casablanca – México 2026. Una reflexión que invita a analizar los vacíos legales, los… pic.twitter.com/zRZin0KyuD
El límite del deseo de formar una familia
María de la Salette Mojarás, coordinadora del Centro de Derechos Humanos de la Universidad Panamericana, sostuvo que el debate debe partir de la dignidad humana y de los derechos tanto de las mujeres como de los niños y niñas nacidos mediante estos procedimientos.
“Al final la persona no puede ser tratada como un producto y cuando hablamos de gestación subrogada, lo que está de por medio en un contrato es una persona”, afirmó.
Mojarás reconoció que el deseo de convertirse en madre y formar una familia es legítimo, pero consideró que no puede colocarse por encima de los derechos de otra persona.
“Yo soy madre, entonces entiendo el deseo de ser madre, entiendo el deseo de querer formar una familia, es un deseo muy humano, es algo muy profundo, pero eso no nos da el derecho de adquirir a un ser humano como parte de ese deseo”, sostuvo.
Diana Muñoz Gómez, del Instituto Latinoamericano de la Familia de la Universidad de La Sabana, en Colombia, defendió igualmente la abolición.
“La maternidad subrogada es una práctica que siempre instrumentaliza a la mujer, la convierte en un objeto de mercado y no le reconoce su dignidad como persona”, señaló.
Añadió que, desde su perspectiva, también “mercantiliza la vida humana” de un niño o una niña recién nacidos al convertirlos en objeto de un contrato.
Declaración de Casablanca: abolición universal
Las declaraciones se produjeron en el contexto de la IV Conferencia Internacional de la Declaración de Casablanca, realizada en Ciudad de México, donde representantes y especialistas de 73 países exigieron a los Estados avanzar hacia la abolición universal de la explotación de mujeres con fines reproductivos.
La Declaración sostiene que la gestación subrogada no puede justificarse mediante argumentos de autonomía, altruismo o regulación y plantea que el cuerpo de una mujer no debe convertirse en instrumento de gestación por encargo ni un niño o una niña quedar sujetos a una transacción contractual.
Maurel sostuvo que el propósito del movimiento es conseguir que los gobiernos pasen de las declaraciones a decisiones políticas concretas.
“Espero que un día conferencias como esta no sean necesarias porque los Estados finalmente hayan actuado”, afirmó.
La activista recordó que no puede modificar las decisiones tomadas por los adultos antes de su nacimiento, pero sí convertir su experiencia en una herramienta para impulsar cambios.
“No puedo volver a 1991 y cambiar las decisiones que los adultos hicieron antes de que naciera. Pero puedo usar lo que me pasó y puedo cambiar lo que va a pasar a continuación”, señaló.
Para Maurel, el efecto de escuchar los testimonios y argumentos contra la gestación subrogada no debe agotarse en la emoción.
“No la culpa, no simplemente la emoción, no otra colección de hechos (…) la responsabilidad”, concluyó.
“En México está prohibido vender bebés y vender personas.”
— Early Institute (@EarlyInstitute) September 4, 2026
Así lo señaló Abraham Madero Márquez, director ejecutivo de Early Institute, durante la mesa redonda “Análisis de proyectos de Ley sobre gestación subrogada”, en el marco de la IV Conferencia de la Declaración de… pic.twitter.com/UAl0EbNBbc
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