M+.- El riesgo de perder la sabiduría milenaria de diversas tradiciones y artesanías originarias del Estado de México, así como de que terceros se apropien o reproduzcan la cultura mexiquense, ha llevado al Congreso local a proteger al menos 17 actividades como patrimonio cultural inmaterial de la entidad, desde el famoso tapete de Temoaya hasta el atole de Coacalco o el pan de pulque de Villa Guerrero.
En menos de dos años, los grupos parlamentarios han llevado a la tribuna 22 propuestas para reconocer tradiciones mexiquenses con el propósito de evitar que desaparezcan paulatinamente y, al mismo tiempo, impulsar su preservación como parte de la identidad de cada municipio.
Actualmente permanecen en estudio seis expedientes más, entre ellos el reconocimiento de los grupos sonideros y el Día de la Comparsa, además de otras manifestaciones culturales.
Las declaratorias, además de colocar en el escenario expresiones netamente mexiquenses, buscan que, en lo sucesivo, la Secretaría de Cultura impulse acciones y políticas públicas que permitan mantener vivas estas tradiciones y fomentar su preservación mediante la investigación, documentación, difusión y promoción de los elementos que garanticen su permanencia a lo largo del tiempo.
En lo que va de la actual legislatura se han aprobado y puesto en vigor diversas declaratorias. La diputada más activa en este rubro ha sido la presidenta de la Diputación Permanente, Azucena Camacho Reynoso, quien ha presentado siete iniciativas que ya fueron avaladas por el pleno; únicamente permanece pendiente la relacionada con los peluches de Xonacatlán.
Con ello, la legisladora ha impulsado una de cada tres declaratorias de patrimonio cultural inmaterial aprobadas por el Congreso del Estado de México.
Entre las iniciativas ya avaladas destaca la declaración del sarape y de todas las prendas y objetos elaborados con lana en la comunidad de Guadalupe, mejor conocida como 'Gualupita', en el municipio de Santiago Tianguistenco, donde esta prenda centenaria continúa elaborándose gracias a la tradición y al trabajo de las y los artesanos locales.
Su tejido y diseño reflejan la habilidad y creatividad de generaciones de artesanos, quienes originalmente utilizaban el sarape como prenda de abrigo y símbolo de estatus social.
Actualmente, la comunidad es reconocida internacionalmente por la calidad de las prendas confeccionadas en bastidor, entre ellas suéteres, bufandas, gorros y diversas piezas textiles que han trascendido las fronteras del país.
Otra de las declaratorias corresponde a la técnica artesanal para elaborar molinillos y utensilios de cocina de madera en el municipio de Rayón, con el propósito de fortalecer la capacitación, la difusión cultural, la creación de rutas turísticas y de espacios donde visitantes puedan conocer, admirar y valorar este oficio tradicional.
Esta técnica se remonta a los pueblos mesoamericanos que dominaban el uso de instrumentos para espumar el cacao, bebida considerada sagrada y asociada con la fertilidad y la vida, cuya elaboración se popularizó durante la época colonial.
El proceso comienza con la selección de madera de cacahuananche o aile, la cual se trabaja en torno de violín —operado con pies y manos— o en torno eléctrico. Posteriormente, se realiza un proceso de carbonizado, sin utilizar tintes, ya que toda la decoración proviene de la fricción de la madera.
Durante el torneado se elaboran los anillos característicos del molinillo, cuyo diseño permite incorporar oxígeno a la bebida, elemento indispensable para producir la espuma.
Resaltan técnicas para elaborar bebidas
Otro de los reconocimientos corresponde a la técnica artesanal para elaborar la bebida tradicional conocida como Tecuí, originaria del municipio de Calimaya.
Se trata de un licor elaborado de manera artesanal cuya declaratoria busca reconocer el valor del oficio y del conocimiento popular desarrollado desde aproximadamente 1856, cuando era habitual que los arrieros de la región consumieran esta bebida durante celebraciones y festividades, acompañados por grupos musicales.
El Tecuí se sirve caliente y se prepara a partir de alcohol de caña y jugo de naranja. A la mezcla se incorporan cacahuate, caña, pasas, canela, clavo de olor, manzana y azúcar.
Su elaboración se sustenta en conocimientos transmitidos de generación en generación, que abarcan desde la selección de ingredientes y el uso de utensilios tradicionales —como las ollas de barro— hasta el control del fuego, los tiempos de cocción y la incorporación cuidadosa de cada uno de los elementos que intervienen en el proceso.
Delicias gastronómicas
La Feria de la Barbacoa y el Carnaval del municipio de Capulhuac también fueron declarados patrimonio cultural inmaterial. Con ello se reconoce el trabajo de decenas de familias que, desde la primera mitad del siglo XX —entre las décadas de 1930 y 1950—, consolidaron esta actividad hasta convertirla en una tradición profundamente arraigada en la vida económica, social y cultural del municipio.
La feria surgió formalmente en 1990 como parte del carnaval tradicional de Capulhuac, integrando la gastronomía con expresiones festivas, artísticas, rituales y sociales que forman parte del calendario cultural de la comunidad.
Por su parte, el diputado Javier Cruz Jaramillo impulsó el reconocimiento del proceso de elaboración del queso añejo de Zacazonapan.
La declaratoria comprende los saberes, conocimientos, técnicas, prácticas, expresiones simbólicas y tradiciones comunitarias vinculadas con su elaboración, transmisión y uso festivo, con el propósito de garantizar su protección, conservación, impulso y permanencia.
La elaboración del queso añejo se distingue por el uso de leche bronca de vaca y por un proceso manual que, en la mayoría de los casos, se realiza dentro de los hogares de las y los productores.
Esta práctica combina conocimientos empíricos, técnicas tradicionales y una estrecha relación con el entorno natural.
Desde 1988, el municipio de Zacazonapan promueve la preservación y difusión de esta tradición mediante la realización anual de la Feria del Queso, que se celebra cada 25 de diciembre.
En este encuentro se exhibe, evalúa y comercializa el queso artesanal, además de fomentar el intercambio de saberes, la valoración del producto y el fortalecimiento del turismo cultural y rural.
El siguiente objetivo es impulsar la obtención de la denominación de origen para el queso de Zacazonapan, además de promover la expansión de esta tradición hacia otros municipios del sur del Estado de México.
La diputada Sandra Patricia Santos Rodríguez promovió la declaratoria de la Feria del Atole, del municipio de Coacalco, por su valor histórico, gastronómico, social y comunitario.
Esta festividad tiene su origen en una práctica de hospitalidad comunitaria y, desde su institucionalización en 1990, ha evolucionado hasta convertirse en un encuentro que reúne a familias, productores artesanales y visitantes.
El evento se realiza en la plaza principal del municipio, como parte de la Feria Patronal de San Francisco de Asís, durante tres días de octubre.
Reúne a más de 80 mil asistentes y alrededor de 100 expositores que ofrecen más de 120 sabores distintos de atole, consolidándose como la feria de su tipo más grande del país.
Por otra parte, el grupo parlamentario de Movimiento Ciudadano impulsó la declaratoria de la técnica artesanal para la elaboración del pan de pulque, originaria del municipio de Villa Guerrero.
Más artesanías
También por iniciativa de Marta Azucena Camacho fue aprobada la declaratoria de protección del rebozo de bolita, elaborado mediante técnica artesanal en el municipio de Tenancingo.
Su origen se remonta al periodo virreinal y su elaboración se consolidó gracias al uso del telar de pedal y al sistema de teñido por reserva.
La técnica inicia con el urdido manual de los hilos, donde el cálculo preciso permite anticipar el diseño que posteriormente será visible. Continúa con el amarre manual de segmentos específicos del hilo, proceso que exige dominio geométrico, experiencia acumulada y una memoria técnica que únicamente se adquiere tras años de práctica.
Uno de sus rasgos distintivos es el anudado manual de las puntas, en forma de bolita, ya que cada nudo se realiza de manera individual como expresión de paciencia, habilidad artesanal y pertenencia cultural.
Por separado, también fue declarado patrimonio cultural inmaterial el juguete tradicional de madera elaborado en el municipio de San Antonio La Isla.
La declaratoria reconoce la gran diversidad de piezas fabricadas artesanalmente, muchas de ellas trabajadas completamente a mano o mediante tornos accionados con los pies, entre ellas, yoyos, trompos, carritos y otros juguetes, que posteriormente son pintados con una amplia gama de colores, procurando siempre evitar el uso de pinturas tóxicas.
La misma protección recibió el tapete del municipio de Temoaya, reconocido internacionalmente y constantemente imitado, aunque sin alcanzar la calidad de su tejido.
Su elaboración requiere varios días de trabajo, además de conocimientos especializados cuya historia comenzó en 1969, cuando el gobierno mexicano llevó maestros especializados para enseñar a las personas artesanas la técnica del anudado indio.
A partir de ese momento, un importante grupo de mujeres decidió adoptar esa técnica e incorporarla exitosamente a su trabajo artesanal, dando origen a una de las expresiones textiles más representativas del Estado de México.
Dulce tradición
El ayuntamiento de Toluca impulsó la protección del dulce típico de alfeñique para que fuera declarado patrimonio cultural inmaterial del Estado de México.
Desde 1932, la Feria del Alfeñique se instala en Los Portales, del Centro Histórico de Toluca, donde, entre octubre y los primeros días de noviembre, ofrece figuras de azúcar con forma de cráneos, ataúdes, cruces, venados y borregos, además de frutas cristalizadas, dulces de pepita, acitrón, jamoncillo, coco, tamarindo, charamuscas, turrones y galletas tradicionales.
La tradición cuenta además con el Museo del Alfeñique, inaugurado en 2014, donde se ofrecen experiencias interactivas, talleres y exposiciones permanentes y temporales relacionadas con las celebraciones del Día de Muertos.
Otras declaratorias avaladas
La diputada Itzel Daniela Ballesteros fue autora de la declaratoria del Paseo de los Muertos, una tradición que el año pasado cumplió 150 años de realización ininterrumpida, consolidándose como una de las manifestaciones culturales más antiguas y representativas del Estado de México.
Se trata de una expresión comunitaria que, de acuerdo con la memoria local y los registros municipales, se realiza desde 1875, cuando una catequista de la parroquia de Santa María Nativitas convocó a niñas, niños y familias a aportar una vela encendida para guiar las almas de los menores fallecidos.
Con el paso del tiempo, la práctica evolucionó hasta convertirse en una procesión de faroles elaborados con carrizo, papel de china, vara de garambullo y otros materiales utilizados también en la pirotecnia local de Tultepec.
Por su parte, Osvaldo Cortés Contreras promovió el reconocimiento de la elaboración artesanal de la piñata de Acolman como patrimonio cultural inmaterial del Estado de México, incluyendo los saberes, conocimientos, técnicas, prácticas y tradiciones comunitarias relacionadas con su creación, transmisión y uso festivo.
Además, la declaratoria establece el 16 de diciembre de cada año como el Día de la Piñata Acolmense.
Se trata de un conocimiento transmitido de generación en generación y fortalecido por la realización anual de la Feria de la Piñata, celebrada desde 1985.
En Acolman se producen aproximadamente 30 mil piñatas al año, muchas de ellas con fines decorativos; sin embargo, la producción tiene capacidad para abastecer el mercado nacional, competir internacionalmente y generar una importante fuente de empleo para la comunidad.
También, por iniciativa de Itzel Daniela Ballesteros Lule, fue impulsada la declaratoria de la técnica artesanal mexiquense de la pirotecnia, actividad que da sustento a más de 40 mil familias.
La iniciativa reconoce su valor histórico, artístico, social, económico y simbólico, al considerarla una manifestación representativa de la identidad cultural mexiquense.
Asimismo, busca declarar de interés público y social el fomento, la conservación, la promoción, el patrocinio y la salvaguarda de esta tradición, particularmente en los municipios de Tultepec, Almoloya de Juárez, Zumpahuacán, Nextlalpan, Axapusco, Otumba, Tlalmanalco, Amecameca y Ecatzingo.
Por su parte, Israel Espíndola López promovió la declaratoria de la Danza de los Alchileos, originaria de San Francisco Mazapa, municipio de Teotihuacán, al considerar que posee profundas raíces históricas vinculadas con la cultura indígena y con las tradiciones incorporadas durante la evangelización.
La propuesta sostiene que esta manifestación se ha consolidado como una expresión de identidad, memoria y resistencia cultural.
"No es un acto simbólico menor; es una declaración de principios. Es decirle a México y al mundo que aquí se protege la cultura, que aquí se respetan las comunidades y que aquí entendemos que el turismo no son solo las zonas arqueológicas; es la gente, sus tradiciones y su alma".
Iniciativas, bajo estudio
Actualmente, permanecen en estudio seis iniciativas.
Entre ellas se encuentra la presentada por diputadas y diputados de Movimiento Ciudadano para declarar patrimonio cultural inmaterial la elaboración artesanal del rebozo mexiquense, con el propósito de fortalecer su investigación, documentación, capacitación, autenticidad, generación de cadenas productivas justas y promoción de un turismo cultural que acompañe y respete esta tradición.
Israel Espíndola López también impulsa la declaratoria del mezcal mexiquense producido en Almoloya de Alquisiras, Amatepec, Coatepec Harinas, Ixtapan de la Sal, Luvianos, Malinalco, Sultepec, Tejupilco, Tenancingo, Tlatlaya, Tonatico, Villa Guerrero, Zacualpan y Zumpango como patrimonio cultural inmaterial.
La iniciativa plantea que el mezcal mexiquense representa mucho más que una bebida, pues constituye un símbolo de resistencia, memoria e identidad.
Su elaboración comprende la siembra del agave, la cocción en hornos de tierra y piedra, la molienda tradicional, la fermentación natural y la destilación en alambiques artesanales, en un proceso que integra conocimientos técnicos, espiritualidad, identidad comunitaria y saberes heredados por generaciones.
Además, recuerda que el mezcal producido en el Estado de México obtuvo reconocimiento jurídico mediante la denominación de origen otorgada por el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) en noviembre de 2025.
Samuel Ríos Moreno propuso declarar el 10 de marzo como el Día de la Comparsa Mexiquense, con el objetivo de reconocer a las miles de familias que mantienen viva esta expresión artística y cultural mediante la danza.
La tradición se ha consolidado principalmente en los municipios de Texcoco, Chicoloapan, La Paz, Ixtapaluca, Chalco, Valle de Chalco, Acolman, Chiconcuac, Atenco, Ozumba, Amecameca, Tepetlixpa y Ecatzingo.
Las comparsas destacan por sus trajes bordados a mano y por ritmos que han perdurado durante más de 126 años.
En Chimalhuacán, incluso son consideradas la columna vertebral de la vida pública del municipio, donde las festividades figuran entre las más largas del mundo, al extenderse hasta por 120 días.
En ellas participan activamente más de 160 comparsas y 40 andancias, involucrando a barrios completos y a cientos de familias.
Además, más de tres mil mujeres encabezan los bailes, mientras niñas y niños participan como abanderados para garantizar la continuidad de esta tradición.
Patrimonio sonidero
El diputado Luis Esmeralda Navarro Hernández propuso declarar el último domingo de noviembre como el Día del Sonidero Mexiquense, en reconocimiento a la cultura sonidera, un movimiento que combina espectáculos musicales y bailes populares y que, además, ha favorecido la inclusión de personas de la diversidad sexual.
La iniciativa destaca también el papel de las mujeres como sonideras, organizadoras, bailarinas, locutoras y promotoras culturales.
Por ello, plantea declarar de orden público e interés social el fomento, conservación, promoción, patrocinio y salvaguarda de esta expresión cultural.
Su mayor arraigo se concentra en la zona metropolitana y el oriente del Estado de México, especialmente en los municipios de Ecatepec, Nezahualcóyotl, Chimalhuacán, La Paz, Valle de Chalco Solidaridad, Naucalpan, Tlalnepantla, Coacalco y Toluca.
Por otra parte, la bancada del PRD propuso declarar patrimonio cultural inmaterial el Recorrido de Toros Pirotécnicos de Tultepec, al considerar que representa mucho más que una celebración popular, pues es resultado de años de conocimientos acumulados, creatividad, disciplina y organización comunitaria.
Esta tradición consiste en elaborar estructuras con forma de toro utilizando carrizo, madera y otros materiales, las cuales son cuidadosamente diseñadas y recubiertas con artificios pirotécnicos.
Durante las festividades, las figuras son encendidas y recorren las calles, ofreciendo un espectáculo de luz, sonido y color que integra elementos artísticos, técnicos y simbólicos, además de una amplia participación comunitaria.
Asimismo, la diputada Sofía Martínez Molina impulsa la protección del Chumiate, un licor o aguardiente artesanal tradicional de Otzolotepec y Tenancingo que se obtiene mediante la maceración de alcohol de caña con diversas hierbas y frutos de la región, como nanche, zarzamora, maracuyá y café.
La legisladora también propone declarar patrimonio cultural inmaterial la elaboración artesanal de la bandera nacional en la comunidad de Santa Ana Jilotzingo, incluyendo los saberes, conocimientos, técnicas, prácticas y tradiciones comunitarias relacionadas con su elaboración, transmisión y preservación.
Los años previos
Antes de la actual legislatura también se aprobaron diversas declaratorias, aunque en menor número.
Entre ellas destaca la emitida en diciembre de 2022 para reconocer la indumentaria de los Xitas, del municipio de Jilotepec, como patrimonio cultural inmaterial del Estado de México.
La declaratoria pone especial énfasis en los bordados otomíes y establece la obligación de la Secretaría de Cultura de adoptar medidas que garanticen su preservación mediante acciones de documentación, investigación, protección, promoción, conservación y transmisión de este patrimonio.
En 2023 también se impulsó la protección de la Danza de los Arrieros, originaria de las comunidades de San Pedro y San Pablo Atlapulco, en el municipio de Ocoyoacac.
La propuesta busca preservar esta tradición ancestral, cuya finalidad es recordar la vocación agrícola y el intercambio comercial mediante el trueque que caracterizó históricamente a esta comunidad otomí.
Otra de las iniciativas planteó proteger las fiestas y celebraciones patronales que se realizan en distintos municipios del Estado de México, así como las portadas ornamentales de las iglesias, con el propósito de evitar que estas manifestaciones desaparezcan o sean registradas por entidades extranjeras.
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