El telón cayó. Los caminos de la política, que estaba recorriendo, parecen haberse cerrado para Eduardo Verástegui. El partido político que quería fundar en México no se logró.
Además, la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) lo desterró y, entre los círculos conservadores, se sabe que hubo un último desencuentro que lo dejó fuera de la jugada política."Eso lo mató".
Eduardo Verástegui en picada
En la última década, Verástegui se convirtió en un referente de la ultraderecha mexicana y con esa bandera se coló hasta el corazón de la Casa Blanca y el mundo MAGA (Make America Great Again), durante el primer mandato de Donald Trump.
Eso le permitió hacerse del control del capítulo mexicano de CPAC y ser la cara más visible del renacimiento del conservadurismo mexicano, que siempre ha existido, pero que con la fuerza trumpista había ganado valor para hacerse visible.
Su discurso contra lo que llama “agenda woke”, los calificativos incendiarios sobre el narcocomunismo y las constantes referencias a Dios, la religión y la moralidad católica le abrieron la ventana para irrumpir en la vida política nacional.
Pero algo se atravesó y no lo logró. Parece que hoy esa oportunidad de abanderar la nueva ola conservadora en México se cerró. Por un lado, y por otro, están naciendo partidos cercanos a la ideología conservadora y CPAC ya tiene otros canales abiertos con México para impulsar su crecimiento.
Ante esto, Verástegui mantiene la confrontación con los que alguna vez fueron sus aliados.
Pleito con Milei: El inicio del fin
Las elecciones intermedias en Argentina, por lejanas que parezcan, fueron el principio del final de Verástegui con CPAC.
Fuentes consultadas por MILENIO explicaron que las simpatías del actor con la vicepresidenta argentina, Victoria Villarruel, y su grupo político, identificado con el conservadurismo católico argentino, provocaron una confrontación con el presidente Javier Milei.
El presunto apoyo a diferentes actores políticos provocó que, horas antes de la elección, el actor y activista arremetiera públicamente en redes sociales contra el mandatario argentino.
“Ahora que Milei ya sacó a los zurdos, tiene que llegar una persona competente y normal, una persona que no hable con perros muertos por medio de brujas videntes”, atacó Verástegui en una larga publicación en la que tachó al Presidente de traidor.
Esto desencadenó una ola de ataques por parte de los libertarios argentinos y, en consecuencia, de CPAC, quien tiene a Milei, hasta hoy, como uno de sus integrantes predilectos a nivel mundial.
Una semana después del encontronazo, Verástegui anunció que se cancelaría el evento de CPAC México, del cual estaba encargado.
“Era de esperarse que los mileístas se ofendieran por cuestionar a su mesías, y eso desató una serie de discusiones y trifulcas en redes. Lo que comenzó como una diferencia de opinión se transformó en una verdadera batalla campal, de naturaleza ideológica y espiritual tan evidente que negarlo sería mentir. Lo hemos dicho y lo repetimos: la batalla podrá ser cultural, pero la guerra siempre ha sido espiritual. ¿El resultado? Nos pidieron posponer el evento”, escribió el 30 de octubre de 2025.
De ahí, no regresó al ruedo.
Fracasa Viva México
El 31 de diciembre de 2025, el movimiento de Verástegui anunció su decisión de no continuar con el proceso para convertirse en partido político.
En un comunicado argumentó que después de un periodo serio de reflexión, análisis técnico y revisión jurídica, se llegó a la conclusión de que el marco legal actual está diseñado para que sea “prácticamente inviable” el surgimiento de nuevos proyectos que sean independientes y libres.
“Por esta razón, hemos tomado la decisión de dar de baja el proceso del partido político en formación. Quiero ser muy claro y transparente: esta decisión no representa una derrota, ni un abandono de principios, ni mucho menos el fin del Movimiento Viva México. Lo que hoy concluye es una etapa jurídica, llena de reglas, tecnicismos y obstáculos. El Movimiento Viva México sigue vivo, firme y más fuerte que nunca”.
Sin embargo, aseguró que la organización se mantendrá activa con o sin partido político y del lado de la vida, desde la concepción hasta la muerte natural, la familia, la verdad y las libertades fundamentales.
“La lucha política, cultural y, sobre todo, espiritual continúa, y continuará mientras haya mexicanos dispuestos a defender lo bueno, lo bello y lo verdadero. Los invito a redoblar esfuerzos desde el Movimiento, a seguir trabajando cada uno desde su trinchera, aportando lo que esté en nuestras manos para continuar construyendo juntos el Sueño Mexicano. Este proyecto no depende de una figura jurídica, sino de convicciones, comunidad y fe”, dice el documento firmado por José Mireles, presidente de la organización.
El último clavo
La ruptura con CPAC se confirmó en el último foro llevado a cabo por esta organización junto con México Republicano en el capitolio de Washington. Después de la cumbre donde se analizó el narcoterrorismo y su impacto en México, Verástegui arremetió nuevamente contra sus antiguos aliados. Los llamó cobardes y tibios.
“Se ha colado la derechita woke, cobarde y tibia mexicana, en @CPAC. Muchos de ellos atacaron a Donald Trump y apoyaron a Kamala Harris. Una decepción profunda. La tibieza no construye nada. Solo allana el camino a la izquierda”, escribió en su cuenta de X.
Pero los líderes de CPAC, en Estados Unidos, acusaron recibo y no tardaron en contestar. El CEO de la agrupación, Matt Schlapp, escribió directamente una respuesta criticando la falta de unidad en el sector conservador de la unión americana.
“Ojalá los conservadores se apoyaran mutuamente en lugar de dividirse. CPAC está comprometido con la libertad y la seguridad, y apoyamos a Sara Carter y al presidente Trump en sus esfuerzos por frenar las drogas ilegales y desmantelar los cárteles. Colaboraremos con cualquiera que crea en esa causa”, lamentó.
Desde México, la lectura es que Verástegui ya está muy lejos de sus aliados y al parecer fuera de la vida política principalmente por la confrontación con Schlapp; “eso lo mató”, sentenciaron los conservadores en el país.
RM