Especialistas en materia educativa advirtieron que cuando las pantallas inteligentes sustituyen la convivencia familiar, los vínculos se debilitan. Expusieron que su uso excesivo puede afectar el descanso y la concentración de los menores, el desempeño escolar, la tolerancia a la frustración, así como la comunicación y la convivencia.
En la conferencia de prensa matutina en Palacio Nacional, Sandra Ortega, licenciada en educación primaria, señaló que no existe una regulación para el uso de pantallas en las aulas.
“Y sí, van a ver mucha información, pero ¿qué va a pasar con esa información? Pues van a desplazar esa atención, no les va a interesar lo que pasa a su alrededor con los que están cerca de ellos, va a haber una reducción de esta convivencia y también va a interferir en su trabajo escolar”, destacó.
Desde el salón Tesorería, la titular del Ejecutivo apuntó que se debe tener una responsabilidad compartida, para que las niñas y los niños desarrollen un pensamiento crítico y equilibrado.
“Y también, en este caso, reforzar los espacios de diálogo y de la convivencia. También aprender a regular lo que es la relación con las tecnologías. Se refiere a esto, que nosotros tenemos que ayudarlos a manejar esta relación que tienen con ellas en la tecnología.
“Tanto a los docentes, también he visto que necesitamos esa formación y buscar estrategias para poder fortalecer el pensamiento crítico frente a las herramientas tecnológicas. También necesitamos un respaldo institucional para poder establecer acuerdos”, añadió.
En tanto, Yareni Domínguez, docente e investigadora educativa, señaló que el reto de las escuelas no es competir con la velocidad de las pantallas, sino recuperar estos espacios para la pausa, atención, vínculos y el pensamiento profundo.
“Frente a ello, ¿qué podemos hacer? Desarrollar la competencia mediática crítica, sí, que significa transitar desde esta competencia digital que únicamente tiene estos usos instrumentales, esta cuestión técnica, que también nos permita recuperar esta posibilidad de soberanía, de autonomía, de decisión y de agencia, ¿para qué?, para que podamos regresar a poner atención en lo que nos preocupa”, dijo.
La especialista añadió que los algoritmos priorizan la eficiencia de los datos sobre la profundidad de las relaciones humanas.
Y podemos sentir a veces cercanía con personas y comunidades que no siempre conocemos, que no necesariamente tienen con nosotros un vínculo recíproco. Añadió que las plataformas dificultan la distinción entre interacciones digitales simuladas y el compromiso social auténtico en el aula.
“Además, esta conexión digital puede ser muy difícil distinguir a nuestras adolescencias, a nuestras juventudes, porque no saben quién está detrás de la pantalla.
“Actualmente tenemos muchas subculturas que invitan a la simulación, a estos espacios y a estos entornos que tenemos en lo digital, en lo virtual, y que se extienden a la vida misma, a estos espacios análogos”, dijo.
Retos en las aulas
Además, el secretario de Educación Pública, Mario Delgado, señaló que los docentes enfrentan el desafío de mantener la atención de los estudiantes ante la inmediatez digital.
“Ahora los niños quieren tener todo muy rápido, de manera automática, sin investigar, sin pasar tiempo buscando la información”, indicó.
Ante este panorama, las especialistas coincidieron en que la tecnología puede ser una herramienta educativa cuando existe acompañamiento y un propósito pedagógico, pero su uso debe equilibrarse con la convivencia familiar y el contacto humano.
La Mañanera del Pueblo HOY, lunes 10 de agosto de 2026 | EN VIVO
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