Vicente Fox será recordado en la historia como el primer presidente de oposición, aquél que tildó al Partido Revolucionario Institucional (PRI) como una dictadura, y bajo el cobijo de Acción Nacional (PAN) y Verde Ecologista (PVEM) acabó con 71 años de gobierno 'tricolor' en las elecciones del 2000.
Hoy parece que aquella frase: "sacar al PRI de Los Pinos" perdió fuerza con el tiempo y se desvaneció. Ahora, Fox Quesada le coquetea al partido que derrotó para hacerle frente a Morena, fuerza política fundada por Andrés Manuel López Obrador.
El giro político resulta inverosímil para quienes vivieron el cambio de milenio. En las elecciones del año 2000, la retórica del entonces candidato de la Alianza por el Cambio (PAN-PVEM) se construyó sobre un ataque frontal al régimen priista, que acumulaba siete décadas ininterrumpidas en el poder.
Vicente Fox venció en las urnas al abanderado priista Francisco Labastida Ochoa tras una campaña marcada por el pragmatismo y frases fulminantes que calaron en el electorado.
El panista prometió desterrar del gobierno a lo que bautizó mediáticamente como "alimañas, tepocatas y víboras prietas".
En los debates televisados, desarmaba a su adversario con desdén:
"A mí tal vez se me quite lo majadero, pero a ustedes lo mañosos, lo malos para gobernar y lo corruptos no se les va a quitar nunca", expresó el expresidente.
Con esa narrativa, el político puso fin a la hegemonía que sostuvieron 13 presidentes de la era posrevolucionaria —desde la fundación del PNR con Plutarco Elías Calles y la consolidación de Lázaro Cárdenas, hasta la recta final que cerró Ernesto Zedillo Ponce de León—.
Fox prometía el cambio y la erradicación del viejo sistema autoritario.
Fox vs AMLO: una confrontación enraizada en el extinto DF
Sin embargo, el ejercicio del poder reconfiguró las prioridades del primer mandatario panista. Durante su administración (2000-2006), la verdadera confrontación política no fue contra el priismo derrotado, sino contra el emergente liderazgo del entonces jefe de Gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador.
La pugna con el político tabasqueño escaló hasta el polémico proceso de desafuero en 2005 por el desacato a una orden judicial en el predio El Encino.
El episodio finalizó con una masiva movilización social que fortaleció la figura de López Obrador hacia las elecciones de 2006 —mismas que perdió ante Felipe Calderón y que fueron calificadas como fraude—, convirtiéndolo en la figura central de la izquierda mexicana.
Aunque el entonces perredista volvió a competir por la Presidencia en 2012, los resultados en las urnas favorecieron a Enrique Peña Nieto, por lo que el PRI regresó a Palacio Nacional.
No obstante, López Obrador apareció en las boletas electorales en 2018, ahora arropado por una fuerza política que él fundó: Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), la misma que le dio el triunfo presidencial con más de 30 millones de votos.
Ese hito pavimentó el camino para que en 2024, Claudia Sheinbaum se convirtiera en la primera mujer en la Presidencia cobijada por el movimiento de la llamada cuarta transformación. Hoy, Morena es el partido más grande de México con más de 11 millones de afiliados.
Su acercamiento con Peña Nieto tras dejar Palacio Nacional
Tras dejar la Presidencia, el pragmatismo de Fox terminó por dinamitar su militancia panista.
En un preámbulo de lo que vendría años después, el político dio la espalda a su propio partido en las elecciones de 2012 para respaldar públicamente al candidato priista.
En su momento, Fox aceptó que en aquellos comicios acordó darle su apoyo a Enrique Peña Nieto, para vencer a la aspirante del PAN, Josefina Vázquez Mota, bajo la promesa de promover reformas a favor de México.
"Haré todo lo que esté a mi alcance para evitar que Andrés Manuel López Obrador, el populista, el demagogo, el falso profeta en México llegue a la Presidencia. No creo que ninguno quiera estar como en Venezuela”, declaró Fox.
Ese polémico espaldarazo se materializó formalmente en mayo de 2013, cuando Fox y su esposa, Marta Sahagún, reaparecieron públicamente para arropar al entonces presidente Peña Nieto durante la Conferencia Anual de Municipios en León, Guanajuato.
Aquella estampa reuniendo al expresidente panista con la cúpula priista confirmó que la vieja rivalidad contra el 'sistema' había quedado sepultada.
¿Sin rencores entre Fox y el PRI?
Más de dos décadas después de su histórico triunfo, las prioridades del expresidente Vicente Fox han vuelto a cambiar.
En una escena impensable a principios de siglo, Fox Quesada acudió a la sede nacional del PRI para sostener un encuentro con el dirigente del partido, Alejandro Alito Moreno.
Acompañado por liderazgos panistas e integrantes de la plana mayor priista, Fox justificó la reunión señalando que "México está por encima de cualquier diferencia".
El motivo central de la reunión: explorar consensos para articular un frente opositor unificado de cara a los próximos procesos electorales y frenar el avance de Morena.
En entrevista para MILENIO, Fox Quesada resaltó que la oposición debe competir en alianza para evitar que el triunfo sea de Morena y se privilegie la "salud democrática".
"Entonces, la manera de asegurar que nadie tenga mayoría en el próximo Congreso federal, para salud de nuestra democracia, para que se den de lleno los pesos y contrapesos, para que en el Congreso se discutan las leyes, el presupuesto, es necesario, es obligado para conveniencia del país y de los mexicanos que nadie tenga mayoría y todos tengamos que dar razones, tengamos que discutir con inteligencia, tengamos que hacer buenas propuestas para que sean aceptadas por los demás", dijo en entrevista.
El paso del tiempo y las nuevas urgencias electorales terminaron por archivar los calificativos de la campaña del 2000. Quien llegó a Los Pinos ondeando la bandera del fin del priismo, hoy busca en los pasillos de Insurgentes Norte las alianzas necesarias para subsistir en el tablero político.