El hostigamiento y acoso escolar es un tema que cada día se habla más socialmente. Sin embargo, también en las escuelas se puede dar, aunque en una escala menor, agresiones por parte de maestros hacia alumnos, ocasionando problemas a nivel emocional y en rendimiento académico, por lo que detectarlo y actuar es crucial.
Cecilia Ibarra Compian, psicoterapeuta infantil y adolescente indica que, si bien este tipo de comportamientos son poco comunes en las escuelas, sobre todo actualmente, se pueden dar, y tienen distintos matices. Menciona que puede verse desde pequeños detalles como no recibir un trabajo, encargar una tarea extra sin motivo o un lenguaje agresivo.
“El grado más visible es cuando el maestro empieza a hacer bromas hirientes, exhibir al estudiante delante de los demás, generando con estas conductas daño emocional, e incluso, en casos más graves, la violencia puede crecer al grado de ocasionarle lesiones físicas. Por ello es muy importante que los padres de familia se mantengan al tanto”, declara.
Los efectos que puede tener que un menor reciba agresiones por parte de un maestro, que es una de las figuras consideradas como protectoras, genera en el alumno problemas relacionados a su autoestima y autoconcepto, al igual que afecta a la motivación y energía diaria. Si la agresión es muy fuerte puede generar Trastorno de Estrés Agudo o Trastorno de Estrés Postraumático.
Indicadores
Como en el caso del bullying, puede ser muy difícil para los niños hablar sobre el tema, sin embargo, hay ciertas alertas que pueden presentarse son desmotivación para ir a la escuela, llanto sin motivo aparente, que el alumno se encuentre molesto o hipervigilante, e incluso que se presenten lesiones físicas sin una explicación.
En el caso de que se tenga sospechas de que un niño está sufriendo acoso escolar por algún profesor, es importante que los padres de familia y escuela actúen al respecto. “Si un maestro agrede físicamente a un alumno se debe proceder legalmente. Si la agresión es psicológica, retirar al maestro del espacio que cubre y generar acuerdos para regular su conducta”.
Concluye agregando que este tipo de situaciones no deben darse en las escuelas bajo ningún motivo y son completamente evitables, por lo que recomienda a las instituciones que realicen una correcta evaluación y selección de personal, pues son autoridades que están al cuidado formativo de una población vulnerable.