Lizeth donó parte de su hígado para salvar del cáncer a su bebé, ambos volvieron a la vida

A un año del trasplante, al realizar una visita de seguimiento al hospital, la madre celebró que su hijo ahora está creciendo sano e inquieto.

Lizeth Ávila donó una parte de su hígado para salvar la vida de su bebé Liam. (Foto: Juan Carlos Bautista)
Ciudad de México /

A los 24 años, Lizeth Ávila donó una parte de su hígado para salvar la vida de su bebé Liam, diagnosticado con cáncer hepático a los dos años de edad. Tras agotar el tratamiento de quimioterapia, su única esperanza era el trasplante. Así que luego de diversos protocolos médicos, el procedimiento se realizó el 4 de febrero de 2025, en una cirugía que se extendió por casi 12 horas, convirtiéndose en el primer trasplante de hígado de donante vivo realizado en el Instituto Nacional de Pediatría (INP).

“Yo creo que le regresé la vida, porque realmente si no le hubiera yo dado esa porción de mi hígado, Liam ya no estaría aquí. Por parte de Oncología era terminar el tratamiento de quimioterapia y ya era todo lo que se podía hacer por Liam”, recordó a MILENIO Lizeth, quién junto con su familia viaja desde Huauchinango, Puebla a la Ciudad de México, para continuar la vigilancia de Liam en el instituto.

En entrevista, a un año del trasplante, al realizar una visita de seguimiento al hospital, la madre celebró que su hijo ahora está creciendo sano e inquieto. 

“Liam cambió en su totalidad, es otro niño, no puedo decir completamente sano porque seguimos en vigilancia, pero está limpio de cáncer porque se quitó todo el hígado en su totalidad, no le dejaron de su hígado ni un solo pedacito. Lo veo creciendo, era un niño muy chiquito, el cáncer no lo dejaba crecer”.
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El doctor Francisco Medina Vega, encargado de la Unidad de Cirugía Hepatobiliopancreática y Trasplantes del Instituto Nacional de Pediatría, explicó que Liam tuvo un hepatoblastoma, el cáncer más frecuente en niños a nivel de hígado, debido al tamaño del tumor no era posible extirparlo.

“Ya puede darse el manejo con resección del tumor y se queda el resto del hígado, pero Liam tenía un tumor que abarcaba prácticamente la totalidad de su hígado, y la única posibilidad que teníamos era la sustitución del órgano enfermo por un órgano sano”.
Doctor Francisco Medina Vega, encargado de la Unidad de Cirugía Hepatobiliopancreática. (Foto: Juan Carlos Bautista)

Por su parte, el doctor Ismael Ramírez Mena, coordinador médico de Donación y Trasplante del INP, destacó que el trasplante de hígado es el único que se puede realizar cortando un segmento de ese órgano, ya que se regenera; añadió que, al contar con dos riñones, uno de ellos también puede ser donado en vida. No obstante, recalcó que se prioriza que el trasplante sea de donante fallecido, ya que conlleva riesgos para el donante en vida, pero las listas de espera suelen ser largas, por lo que se opta por la donación en vida.

“Un trasplante es la última alternativa posible. En el Instituto Nacional de Pediatría, actualmente hay en espera para hígado 10 pacientes, en riñón tenemos aproximadamente 12 pacientes en espera y de córnea tenemos uno. A nivel nacional, hay más de 18 mil pacientes en espera de un trasplante, tanto de hígado, riñón, corazón, córnea y pulmón”, indicó.

Por su parte, el médico Francisco Medina explicó que, entre el término de las quimioterapias y la oportunidad de trasplante de Liam, sólo se tenía una ventana de oportunidad de un mes, por lo que la espera de un donante cadavérico era muy baja, de ahí que tomaron la opción de la donación en vida.

“Cuando son niños pequeños, menores de 10 kilos, es muy difícil conseguir un hígado cadavérico; por eso la donante vivo es algo que puede acortar muchísimo en la lista de espera, puede acortar el tiempo, las complicaciones y poder tener mejor manejo”.
Anatómicamente el hígado se puede dividir en cuatro sectores, por lo que tomaron sólo una parte del hígado. (Foto: Juan Carlos Bautista)

Añadió que al tener un donante vivo, el protocolo puede iniciarse antes de que el paciente termine su quimioterapia y una vez concluida, y los estudios que avalan las condiciones adecuadas para el trasplante, se programa dentro de la reducida ventana oportunidad. 

 “Ese es el impacto que tuvo la donación en Liam, y en otros pacientes que son pequeños, que podemos garantizar tener un injerto con el cual podemos sustituir el hígado enfermo.
“Él estaba ya libre de enfermedad o metástasis a distancia del órgano para poder hacer el trasplante, y todo esto lo logramos con Liam. Se hizo el trasplante justamente en febrero del año pasado, el 4 de febrero. Va a cumplir ya su primer año de vigilancia y con esto una vez trasplantado se da todo el manejo por consulta externa, ahorita viene nada más en su control anual prácticamente”.

El hígado se regenera

El encargado de la Unidad de Cirugía Hepatobiliopancreática del INP, Francisco Medina explicó que, anatómicamente el hígado se puede dividir en cuatro sectores, por lo que tomaron sólo una parte del hígado de Lizeth, le realizaron una segmentación del hígado izquierdo para trasplantarlo a su hijo.

“Dada la vascularidad que le llega por la vena porta, como vascularidad que tiene para salir la sangre del hígado hacia el corazón. Entonces, tenemos la posibilidad de cortarlo en cuatro pedazos y podemos vivir hasta con solo dos pedacitos o inclusive uno si es del lado derecho, cualquiera de nosotros. Entonces tenemos la posibilidad de tomar ese hígado, ese pedacito de hígado para poderlo trasplantar”.
La madre celebró que su hijo ahora está creciendo sano e inquieto. (Foto: Juan Carlos Bautista)

El especialista resaltó que pasadas de dos semanas a un mes, el hígado casi vuelve a tomar el tamaño que tenía. 

“No anatómicamente igual al previo, pero sí en cuanto volumen de masa hepatocitaria; con eso sí podemos tener una regeneración hepática tanto en la persona que donó, como en la persona que recibió, y con esto el funcionamiento del hígado se garantiza”.

El médico Medina Vega destacó que se trata de una cirugía que conlleva riesgos para el donante, ya que puede tener hasta un 30 por ciento de sangrado, fuga biliar, falla hepática secundaria a la cirugía, “pero con las tecnologías que tenemos se pueden bajar hasta menos del 5 por ciento de probabilidad de que esto ocurra”.

El protocolo puede iniciarse antes de que el paciente termine su quimioterapia. (Foto: Juan Carlos Bautista)

Con la esperanza latente, Lizeth tomó el riesgo

Cuando en Puebla, el pediatra le dijo a Liz que su bebé tenía cáncer, ella pensó en el peor desenlace, por lo que de inmediato se trasladó junto con su esposo al Instituto Nacional de Pediatría.

“En cuanto a mí me dijeron, ‘tu bebé tiene cáncer’ pues yo dije, ‘se va a morir mi bebé’, y venimos aquí al hospital y también las estadísticas, el pronóstico no era tan favorable, hasta que vimos lo del trasplante y ahorita está limpio”.

Tras meses de quimioterapia, y luego de que los médicos comprobaron que no hubo metástasis, sus padres no dudaron en donar parte de su hígado para salvar a Liam, la primera opción fue su papá.

“Él fue el primero que dijo yo, al hacerle estudios hubo una situación que no estuvo dentro de nuestras manos y no se pudo. Entonces, empecé con todos los estudios para ver si yo podía ser donadora para Liam y como todo salió bien conmigo, pues fui yo la donadora”, dijo Lizeth, al llamar a la población a avanzar en la cultura de donación de órganos.
“Yo creo que sí te da miedo, te da nervios, te da todo porque se sienten muchas cosas, pero realmente la recompensa, yo la veo en mi casa, yo la veo con mi bebé corriendo, yo la veo con mi bebé comiendo, jugando, haciendo travesuras, entonces yo creo que sí estaría muy bien que la población no estuviese tan cerrada a lo que es el trasplante y que vieran lo importante que puede”.
Finalmente, el doctor Medina Vega resaltó que “era la oportunidad de Liam y la esperanza de que a su hijo le pudiéramos dar resolución a su problema de cáncer. Prácticamente Liam está curado, no tiene ya tumor, no tiene tumor residual, no tiene metástasis a distancia y su función hepática es muy buena”.

HCM

  • Fanny Miranda
  • Reportera de MILENIO, fan de la naturaleza y cazadora de atardeceres. Por sus trabajos sobre medio ambiente, ha ganado el Premio Aleman de Periodismo Walter Reuter 2022 (2do lugar) y Premio Nacional de Periodismo de Ciencia, Tecnología e Innovación en 2016, entre otros.

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